EDITORIAL
La leve gobernabilidad 
Las izquierdas jugaron su última carta para evitar por la vía legal, que Enrique Peña Nieto de la coalición “Compromiso por México” (PRI-PVEM) llegue a la presidencia, situación que representa un impase en el proceso de gobernabilidad del país.

El recurso de inconformidad que el Movimiento Progresista presentó al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en los últimos minutos del plazo límite para demandar la invalidez de la elección presidencial, tiene más de 500 páginas, 300 videos con testimonios de compra del voto, 400 denuncias presentadas ante la Fiscaliza Especial de Delitos Electorales y pruebas documentales.

Con lo anterior, la coalición pretende demostrar que el PRI gastó más de 4,000 millones de pesos en la campaña de Enrique Peña Nieto, cifra fuera de la ley. Andrés Manuel López Obrador centró la petición de invalidez de todo el proceso electoral (no se establece si esto afectaría a legisladores federales electos) por la violación al artículo 41 de la Constitución, que establece que se realizarán elecciones libres y auténticas.

Pero esa es sólo una de las caras de la moneda. Para el PRI, no existen elementos que puedan anular las elecciones, así que será la justicia quien determine si procede o no.

Lo complejo ahora es que de dar el visto bueno a las izquierdas, el país entraría a un proceso que marcaría incluso la posible realización de nuevas elecciones en por lo menos seis meses. Si por el contrario la justicia dice no a la petición, queda la duda si AMLO, aceptará o iniciará un proceso de conflicto electoral, que nuevamente pondrá en peligro el capital electoral que nuevamente tienen los partidos de izquierda.

Y es que la gobernabilidad se vive en diferentes niveles. Es por ello que el PRI está obligado a negociar en el Congreso para llevar adelante las necesarias reformas estructurales. Si la izquierda asume una postura de no apoyar ninguna reforma oficial, la única posibilidad de alianza sería con el PAN. Dicha fórmula PRI-PAN será la vía para impulsar la gobernabilidad desde las cámaras.

Si bien en los análisis y proyecciones de todos los sectores productivos no se contempla un escenario de reelecciones, lo que está en juego es la frágil gobernabilidad de la autoridad y el candidato electo al asumir la presidencia del país.

Mientras eso sucede, inminentemente el país ha entrado en un lamentable impase de semanas que terminaría hasta los primeros días de septiembre.