Home || Ciencia y tecnología || Las partículas amantes

Las partículas amantes

Entrelazamiento cuántico
Entrelazamiento cuántico./ Wikimedia Commons

lunes 18 de marzo de 2019

El Mapa Sublevante

En un mundo en el que todo parece descubierto, en el que aceptamos como obvios los extraordinarios avances de la ciencia en los últimos 100 años, ¿qué sentido tiene preguntarse qué es el mundo o de qué está hecha la materia?

Todos los días conducimos autos modernos, utilizamos computadoras y smartphones de última generación. Aunque la mayoría de nosotros desconocemos el funcionamiento de gran parte de nuestros aparatos tecnológicos, no cuestionamos su operación, porque están “ahí”, porque parece que simplemente se nos han “dado” o porque la velocidad de la vida moderna nos ha automatizado para dar por sentado todos los prodigios que encierran los hechos científicos.

“El conocimiento es una forma de éxtasis” dijo Carl Sagan en innumerables ocasiones y la afirmación no es menor. En una cultura planetaria que parece en constante riesgo de sucumbir ante las fuerzas de la ignorancia, la violencia y la irracionalidad, ¿podrían los hechos fascinantes que explica la ciencia brindar un contrapeso a los impulsos que buscan destruir el proyecto humano?

Casi nadie pone en duda que la ciencia ha hecho nuestra vida mejor, pero en un plano mucho más profundo, el entendimiento de los hechos científicos puede expandir nuestra conciencia sobre la propia experiencia humana, sobre el papel de la humanidad en un universo en expansión constante que, inevitablemente, avanza al colapso.

Construir puentes entre nuestra propia humanidad y el universo en el que existimos, es una urgencia cada vez más acuciante entre científicos y divulgadores de la ciencia, porque en plena era de la información, pareciera que la estafa, la mentira y la ignorancia no dejan de ganar terreno.

Existe, además, un elemento insospechado en esta ecuación. Aunque pudiera parecer frío y distante, dentro del lenguaje de la ciencia se encuentran ocultos portentosos pasajes de poesía inusitada, historias valerosas e inspiradoras, coordenadas de un mapa sublevante que puede orientarnos, como un faro, en tiempos en los que la pseudociencia, el esoterismo o el charlatanismo prometen una forma de “éxtasis” mucho más rápida, sencilla, pero también, mucho más efímera.

Esta columna pretende, pues, dar un recorrido no especializado, pero sí entusiasta y riguroso, sobre algunos hechos fascinante que han ocurrido en la ciencia, particularmente en la física, en los últimos 100 años.

Entrega uno:

LAS PARTÍCULAS AMANTES

¿Es posible que dos gemelos separados al nacer tengan intereses idénticos? ¿Existe una conexión telepática entre dos amantes?  ¿Pueden ser ciertas las historias de dos hermanos que, cada uno en una parte distinta del mundo, se rompen la pierna al mismo tiempo?

Por el momento, no existe prueba científica de que exista una conexión paranormal entre gemelos idénticos o entre amantes. Lo que sí se ha comprobado, no obstante, es la existencia de uno de los conceptos que más disgustos generaban para Albert Einstein, un problemático y asombroso principio descubierto hace más de 4 décadas: la no-localidad cuántica.

Se trata de un fenómeno extraordinario que permite que dos partículas separadas por distancias monstruosas puedan “comunicarse”, sin que exista de por medio un canal de transmisión entre las dos. Esta acción, que rompe por completo las reglas de la física clásica, se conoce como entrelazamiento cuántico.

Esto quiere decir que, siguiendo las predicciones de la teoría cuántica, si dos partículas situadas en bordes opuestos del universo están verdaderamente entrelazadas, sus propiedades físicas deberán estar relacionadas de tal forma que el cambio de estado de una de ellas afecte a la otra de forma inmediata.

Por supuesto, Einstein, que pasó los últimos 30 años de su vida en la búsqueda de una Teoría Unificada que diera respuesta a todas las preguntas del Universo, se negó a aceptar este fenómeno llamándolo despectivamente “acción fantasmagórica a distancia”.

Para el físico alemán, este tipo de conexión instantánea requería que la información viajará más rápido que la velocidad de la luz, algo que violaba su propia teoría espacial de la relatividad.

Con el paso de los años, sin embargo, físicos como el francés Alain Aspect han demostrado que la velocidad de la luz no es un límite absoluto en el mundo subatómico. Recientemente, incluso, científicos de la Universidad de Ginebra (UNIGE, Suiza) publicaron en Nature Communications un estudio en el que lograron mostrar evidencia del entrelazamiento de 16 millones de átomos en un cristal de apenas un centímetro de diámetro.

Y es que para los científicos actuales, es relativamente fácil entrelazar dos partículas. Dividir un fotón, por ejemplo, genera dos fotones con propiedades y comportamientos idénticos.

Para enojo de Albert Einstein, hoy en día, el entrelazamiento es considerado una piedra angular de la mecánica cuántica, y una pieza clave para desarrollar nuevas tecnologías, tanto en computación como en telecomunicaciones e incluso, se piensa, para desarrollar en un futuro no tan distante mecanismos que permitan la teletransportación.

Síguenos en Facebook – Twitter – Instagram – Telegram

Tu opinión es importante

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Sobre Erik Escudero

Egresado de la licenciatura de Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la FCPyS de la UNAM. Amante de la literatura, el cine y la cultura pop.