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Emires, Califas y el Silencio de Israel

Colaboraciones y reflexiones de Gastón T. Melo-Medina en El Semanario

Gastón Melo


México en Sincronía


martes 19 de mayo de 2015

El Silencio de Israel debe así considerarse como un silencio interpretativo cuyas consecuencias habrán de expresarse pronto en la nueva política exterior de Netanyahu, mas allá de su posición frente a Palestina.

Ciudad de México.- Verdad, mentira, democracia, transparencia, libertad, honestidad, soberanía. El viaje de estas palabras es sinuoso y confuso. Son palabras ómnibus que se detienen en cada persona, en cada interés para imprimirles una ideología. Estas palabras están hoy vacías, significan poco y en torno a ellas no hay consenso.

En la geopolítica juegan para la glosa de estos temas, un importante papel los medios de comunicación, los gobiernos, las agencias internacionales, los centros de espionaje y los poderes fácticos en ocasiones escondidos y algunas evidenciados, contribuyendo todos a la confusión vía la interpretación parcial y angular de las ideas.

Vilfredo Pareto señalaba hace ya un siglo que, las élites circulan en la sociedad a veces como zorros y a veces como lobos. Este parece ser el caso de algunos países cuya valuación por parte del sistema occidental parece hoy algo trastocada, dislocada incluso. Irán, Siria, Irak por un lado y La península arábiga con sus Reyes, Príncipes y Emires por otro. Sunitas y Chiitas, si pero mas allá de la puntualidad religiosa, los intereses, el petróleo, la economía, el acceso a los mercados, la relación con los grandes poderes de la escena multilateral. China, Rusia, Europa, Los Estados Unidos, Israel, Oriente Medio y la península Arábiga. La fantasía del mundo unipolar duró muy poco, veinte años para los mas optimistas. Quién entonces constituye así la élite, quien hace papel de zorro y quién de lobo, en circunstancia.

Hace unos días se anunció el rechazo del recién electo Rey Salman de Arabia Saudita, para asistir a la reunión de Campo David convocada por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, reunión a la que asistirían todos los titulares de los gobiernos peninsulares. Esto, después del anuncio del (acotado) acuerdo nuclear iraní, firmado en Suiza, y celebrado por la población de Teherán como un partido de futbol ganado en contienda internacional. Irán, el enemigo tradicional de Arabia Saudita, canta una victoria mientras en Riad se prepara un nuevo capítulo de la Guerra fría en medio oriente.

Recuerde el lector que el pacto de sesenta años, firmado entre los Estados Unidos y Arabia Saudita en 1945, fue renovado hace una década y no ha cesado de enfrentar desde entonces, especiales dificultades. La invasión de Kuwait, la exoneración de culpas a Arabia Saudita después del once de septiembre y los 90 mil millones de dólares aplicados por Riad a través de un acuerdo militar, contribuyen física y sicológicamente a resolver parte del problema de desempleo en los Estados Unidos. Estas no son cosas ajenas a lo acordado en el Quincy entre el Rey Ibn Seud y el presidente Roosevelt, el pacto considerado un verdadero y raro fair deal, parece no ser del todo entendido por los nuevos interlocutores ni en la península ni en Washington.

Hoy, para agregar complejidad al asunto que no es solo la querella entre suníes y chiíes, ni la reunión de Campo David, ni los Acuerdos de Ginebra ni la alternada ocupación del sitio de Palmira en Siria o de la ciudad de Ramadi en Irak, que si bien cuentan y agregan elementos al problema regional y global, animan sobre todo cierto silencio de Israel.

Una guerra se prepara en medio oriente y esta vez no se trata de una guerra tradicional entre enemigos religiosos sino de una guerra descarnada entre musulmanes, una guerra que puede convertirse en una conflagración –intereses de por medio- en por lo menos media parte del planeta.

Miremos el escenario: China – a través de su provincia occidental, el Xinjiang con un porcentaje importante de Musulmanes Ismaelitas, de entre los 250 millones de seguidores del profeta en aquél país, ha mostrado ya su incapacidad de controlar levantamientos terroristas; un Pakistán con sus mal resueltos, -porque mal atendidos y mal entendidos- conflictos tribales en el noroeste y gobiernos débiles con poca margen de negociación, Irak y sus infinitas batallas internas, Afganistán y su supuesta autonomía, pese al fin de las operaciones militares de la OTAN desde diciembre pasado, sigue aún con una presencia militar que azuza y exacerba a las etnias pastunes tradicionalistas y particularmente sensibles a lo externo.

Ante estas realidades, una parte de la razón parece asistir al Presidente Putin de la Federación Rusa, quien ha insistido siempre a occidente para acordarle cierta interpretación de los conflictos étnico- religiosos en el extremo occidente de China y en el Caspio; conflictos que se expresan mas allá de los solos intereses comerciales. Petróleo y Gas si, pero también etnias en circulación, nuevas migraciones y acciones terroristas de nuevos actores.

El Silencio de Israel, animado en parte por un Estado dividido en lo político pero no en lo esencial de su visión de supervivencia, con 61 asientos para Netanyahu en el Knesset, es un silencio activo que se pronuncia con mas desenvoltura aquilina que vehemencia política, ante Federica Mogherini, responsable de asuntos exteriores de la Unión Europea que apareció con cierta ingenuidad tratando cuestiones del orden estructural y no abordando lo coyuntural del ambiente belicoso en el medio oriente. Valores entendidos?

El tablero internacional se revela así mas complejo que confuso, prestándose a un nuevo conjunto de hipótesis en que una nueva guerra no es el mas alejado. El Estado Islámico parece ganar adeptos a Al Qaeda (la base) y nuevas interpretaciones del purismo guerrero aparecen en todas latitudes desde Africa hasta China, pasando por los estados del Golfo.

El Silencio de Israel debe así considerarse como un silencio interpretativo cuyas consecuencias habrán de expresarse pronto en la nueva política exterior de Netanyahu, mas allá de su posición frente a Palestina.

México y la región aparentemente se asoma a este conflicto sin grandes pretensiones interpretativas, el número de musulmanes sigue en aumento en Chiapas, ya no es el Instituto lingüístico de Verano, ni los misioneros sectarios, sino una posición mas radical y mas obtusa también la que aparece por ahora, sin que haya en el Estado Mexicano ni interlocutores ni intérpretes. Food for thought.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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