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Inteligencia y caligrafía

Avelina Lésper


Arte y Dinero


domingo 11 de octubre de 2015

La caligrafía es conocimiento, es una herramienta de expresión, es un camino para ser nosotros mismos y eso está prohibido por el consumismo que explota a la masa.

 

Ciudad de México.- La educación está involucionando, en lugar de formar seres humanos más inteligentes está haciendo adictos a la tecnología. En muchas escuelas han eliminado la escritura caligráfica cursiva por anticuada y prefieren que los niños aprendan a usar el teclado. Los gadgets tecnológicos todo el mundo aprende a manejarlos, la publicidad de la tecnología motiva y empuja para eso, la escuela tendría que ocupar el vacío que deja el consumismo.

La caligrafía es un arte, la belleza de la forma se une al significado de cada palabra, las letras adquieren individualidad, la unión del fonema y la forma las hace elementos únicos. La caligrafía es parte del pensamiento abstracto del ser humano para crear un lenguaje y codificarlo con signos a los que les otorgó sonido, unió y separó para que existieran miles de palabras distintas y tuviéramos la posibilidad de expresar lo que pensamos. Al escribir, el cerebro involucra el control del movimiento, sensación, piensa en lo que está haciendo, dice y representa lo que dice. Comprendemos la palabra, su ortografía y su sentido. Los estudios indican que el cerebro que escribe madura antes y que realiza procesos cognitivos más complejos que el cerebro que sólo teclea, equivale a aprender a tocar un instrumento. La forma de la palabra es parte de ella, se fija en la memoria, si además, hacemos el esfuerzo de que sea legible, bella, armoniosa, estamos tomando un tiempo para que la apariencia de las palabras signifique. Los estados de ánimo, el ritmo del pensamiento se ven en la caligrafía, es intimidad, es cómplice de nuestras ideas.

Imagen: Internet

Imagen: Internet

La fuente del teclado es impersonal, uniforma la voz del que escribe, porque la forma de la letra es su voz, una voz que podemos ver. ¿De qué le sirve a la pedagogía que los niños sean menos inteligentes, con menos habilidades, que tengan dependencia de un gadget para decir lo que piensan y que no desarrollen una forma de expresar su personalidad? Le sirve para aparentar que es moderna y que ya no causa traumas infantiles. Esta sociedad odia a la disciplina, está enganchada al modelo publicitario de la felicidad y se trauma al hacer cualquier esfuerzo, nos hemos hecho ignorantes, frágiles e inútiles.

En China y Japón la caligrafía es para formar el espíritu, para percibir cómo transcurre el tiempo mientras se realiza un arte, apreciar el ritmo de la respiración, el movimiento de la mano, la tinta, el papel, es una meditación. Los Haikus son bellos en lo que dicen y en su forma, están dibujados, creados para leerse y verse.

El teclado resuelve una parte de la vida cotidiana, inmediata, de cantidad, no de calidad, por eso no podemos perder un aprendizaje para ser como la tecnología lo ordena. La caligrafía es conocimiento, es una herramienta de expresión, es un camino para ser nosotros mismos y eso está prohibido por el consumismo que explota a la masa. Están educando e impulsando al individuo masificado, ignorante y dependiente, el consumista ideal.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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