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«Extraños en un tren»: «Obsesión de sangre»


jueves 15 de octubre de 2015

Extraños en un tren es la obra ideal para atraer a un público numeroso y poder comprometerlos con otras experiencias teatrales.

 

El productor Sergio Gabriel tiene el ojo para encontrar al actor detrás del ídolo y aprovechar su fama como gancho publicitario. Esta vez se arriesga con Extraños en un tren, la versión teatral de la película de Alfred Hitchcock y de la novela de Patricia Highsmith (ambas con el mismo título).

Es uno de los espectáculos más sorprendentes de toda la temporada. En primer lugar porque aborda uno de los géneros dramáticos poco abordados en México: la tragicomedia. La historia es la siguiente: Carlos Bruno conoce a Paul Heines en un tren y se obsesiona de tal manera con él que es capaz de matar a su esposa para iniciar una relación de (auto) destrucción.

El tema es la obsesión. Carlos Bruno representa ese amor emparentado más con el deseo y la compulsión que arruina la vida del héroe Paul Heines. El vínculo trágico de los dos personajes los orilla a revelar sus principales miedos y sus peores formas de dominación.

Tanto en el trabajo de Highsmith y Hitchcock se deja entrever una tensión homosexual (el escándalo de estas dos obras en su tiempo se debe a esta razón), sin embargo, la obra supera esta posible interpretación para hablar de las relaciones humanas como un juego de poder y posesión.

La versión teatral es impecable. Para el público se vuelve interesante la experiencia porque trata de descubrir en los personajes, las escenas y los parlamentos el gran secreto que esconde la historia. Toda la estructura provoca interés porque poco a poco se complica el estado emotivo de Bruno y Heines y nos acerca más a descubrir la gran verdad.

La dirección de Manuel González Gil se preocupa por conducir a los actores hacia una caracterización en los mínimos detalles corporales y vocales. Se ve una interesante propuesta de relación entre todos los personajes. El ritmo se logra y la atmósfera recreada se acerca al suspenso. El mayor logro del montaje es aterrizar en un final poderoso que no se puede lograr sin las dos horas anteriores de un justo trabajo energético.

Los distractores para seguir la acción son la música y la escenografía. Hay ciertos momentos que tienen la fuerza necesaria para impactar al público, sin embargo, con la musicalización llegan a ser cómicos de manera involuntaria. La escenografía descontextualiza el ambiente de Estados Unidos a mediados del siglo pasado; el montaje necesita estar más apegado al realismo y menos a una versión conceptual.

Extraños en un tren es la obra ideal para atraer a un público numeroso y poder comprometerlos con otras experiencias teatrales. Sergio Gabriel vuelve a tener el ojo para formar a su elenco y contar una historia que está a la altura de los gustos, las expectativas y la oferta mediática.

Extraños En Un Tren. Telón SOGEM Wilberto Cantón

Extraños En Un Tren. Telón SOGEM Wilberto Cantón

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Extraños en un tren

De: Craig Warner

Dirección: Manuel González Gil

Telón SOGEM Wilberto Cantón (José María Velasco 59, colonia San José Insurgentes)

Jueves 20:30 hrs., viernes 21:15 hrs., sábados 19:00 y 21:00 hrs., domingos 19:00 hrs.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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