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El Vikingo Kukulkán

Colaboraciones y reflexiones de Gastón T. Melo-Medina en El Semanario

Gastón Melo


México en Sincronía


lunes 2 de noviembre de 2015

He pasado una semana en el sur Islandés y me siento enamorado de ese país lunar, distinto, íntimo, entrañable.

Una especie de Pedregal de San Ángel, multiplicado al extremo de una isla gigante y de lava tanto activa como petrificada, ardiente aún en muchos lugares, cubierta de musgo en su mayoría, con calderas, geisers y aguas hediondas en diversos lugares donde brota agua hirviente, tierra nueva de volcanes vivos, Islandia crece cada día su territorio.

Hace unos cuantos años, en 2010, apareció en el vocabulario promovido por los medios y por tanto hecho de la humanidad casi entera, una nueva y “terrible” palabra Eyjafjallajökull, (pronúnciese: ella-fiat-la-yo-kul, pero de corridito…). Un volcán hizo erupción en la lejana Islandia y provocó un caos de la transportación aérea de medio planeta. Tuve que viajar entonces, recuerdo, en auto de París a Barcelona y de allí a Madrid en tren para tomar un avión a Panamá y poder estar en El Salvador en la fecha comprometida.

Islandia es un territorio que reconocemos en el mapa terráqueo cuando atravesamos el atlántico norte. Recientemente se ha puesto algo a la moda por sus baños termales, sus volcanes activos y los viajes extremos. Pero detenerse en su territorio, es una decisión mayor.

He pasado una semana en el sur Islandés y me siento enamorado de ese país lunar, distinto, íntimo, entrañable. Sus habitantes deshielan rápidamente sus glaciares miradas azules para descoserse en conversaciones y expresar su curiosidad por el otro. Todo tiene una narrativa, una glosa que se expresa en un gusto particular por el lenguaje…

A menudo nos los pintan con sus cascos de metal adosados de cuernos de chivo, gigantes unos, pequeños gordos y bizcos otros, mujeres fuertes y grandes bebedores, belicosos y salvajes, religiosos, supersticiosos, luengas barbas y bigotes, amigos de los viajes, navegantes sin frontera que les dure. Conquistadores de Europa hasta el mediterráneo, Son ellos quienes llegaron a este continente antes que los españoles. Son los Vikingos, conservados en su mayor pureza, de lenguaje, racial, actitudinal quienes quedaron mejor establecidos en Islandia.

Reikiavik, Islandia

Reikiavik, Islandia

Se cuenta que cuando coinciden en diálogo dos islandeses que no se conocen, (difícil, porque la población total es de menos de 350 mil habitantes) buscan inmediatamente sus antecedentes que encuentran con facilidad para ponerse en sintonía y reconocerse en sus orígenes que trazan en linajes de más de mil años algunos. El lenguaje islandés es hermoso, acaricia el oído con sonoridades y variaciones que recorren una escala tonal variadísima con formas que van a lo profundo de guturales a la suavidad de labiodentales que brotan de bocas purpurinas para explotar en palabras que, aunque incomprensibles, hacen bien a los sentidos. Es una de las lenguas que se ha preservado con mayor pureza en la familia de las lenguas Indogermánicas.

El islandés es gran narrador, sus relatos y sagas son no sólo afamados por su épica belicosa, mágica y religiosa sino que han cultivado un tipo específico de literatura. Habría que imaginarles en los largos inviernos, encerrados en sus casas construidas de piedras, lodo y protegidas sus paredes de una rala hierva torfbærinn. Pioneros paganos y convertidos al cristianismo en los siglos X y XI y colonos hasta bien entrado el XX enfrentando una naturaleza hostil a la agricultura, con poca ganadería fuera de la lana, y temperaturas que aunque menos frías de lo que pudiera pronosticar la latitud, inhiben cualquier desplazamiento innecesario, facilitando así el diálogo y dentro de este, el relato, el cuento, la exaltación de los mitos que son regalo de la literatura oral.

Los propios vikingos cuentan sin embargo, que a sus primeras incursiones les precedieron algunos monjes irlandeses quienes llegaron a ese territorio probablemente desde el S.VIII. Recordemos que es precisamente en Irlanda donde se refugia buena parte la cultura judeocristiana durante la edad media y ante la intervención del Califato Omeya y el proceso de Al Ándalus. Hace soñar este periodo anterior al Mío Cid Campeador, cuando con valentía los monjes franciscanos tomaron los manuscritos hebreos, griegos y latinos y huyeron a los sitios más recónditos para refugiarse y protegerlos, copiarlos y preservarlos.

Los vikingos, más fuertes, llegaron sin embargo para imponerse. Es desde este territorio que las expediciones al Canadá y por la costa norteamericana descendieron hasta la Florida y Yucatán. Hace unos veinte años pude ver en el Grand Palais, en París, antes que le instalaran la Verrière, una exposición vikinga donde aparecen mapas de la Florida.

La bahía donde esta instalada la capital, Reikiavik es amplia y toma su nombre de las fumarolas que pueden avistarse desde el mar y que corresponden a los sitos termales. La modernidad Islandesa es un fenómeno que no se ha terminado de estudiar. El paso de la edad media a la vida contemporánea data de menos de un siglo. Tuvieron que haber sido distraídos por la ocupación los daneses para que ingleses y americanos llegaran durante la II guerra y se instalaran con sus nuevas máquinas y sus chewing gums. La adopción fue inmediata y en 50 años pareció olvidarse el tiempo medieval que se prolongó 300 años en relativo aislamiento.

Islandia hoy se cuenta entre los países mejor conectados del planeta, 95% de los hogares tienen internet. La influencia inglesa es innegable, el primer ministro Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, es un joven de 40 años educado entre Dinamarca y Washington, donde su padre fue funcionario del Banco Mundial, se opone, para gusto de los ingleses, a la entrada de Islandia a la comunidad europea y al euro.

Calle de Reikiavik, Islandia

Calle de Reikiavik, Islandia

Sorprende el hecho que su energía proviene en gran medida de fuentes geotérmicas, lo cual la abarata hasta hacerla unas diez veces menos cara que a pagada en algunas ciudades europeas o americanas. Imaginemos un mundo donde el problema es enfriar el agua que llega a 90 grados a las casas.

La industria turística es cada vez mas importante, se construyen nuevos hoteles y los resorts se amplían para albergar a un número creciente de turistas que vienen de todas nacionalidades a rivalizar con los ingleses y alemanes que suelen frecuentar esta tierra escasa y estos horizontes de sueño.

Aguas termales, auroras boreales, tejidos y tecnologías de abrigo que exploran nuevos materiales comparten créditos con la literatura, 1955, el autor de Gente Independiente, Halldór Laxness, ganó el Nobel de Literatura, la música de Björk y los autores clásicos son un asunto de cotidianidad indispensable. Recomiendo la bad taste music store, que ostenta en paradoja, el buen gusto musical de su propietario. Frecuentan el teatro y gustan de cine, son grande lectores y han aprendido el arte de vivir bien.

El mar es, como diría Joyce, un mar verde-moco, fuerte y menos frío que su apariencia. Los vientos soplan fuertes y erosionan en caprichosas y e improbables formas las rocas que se tallan y lijan gustosas. A esto contribuyen innumerables cascadas y enormes glaciares de donde provienen los ríos que las forman. Las montañas todas volcánicas, son muchas y accesibles. Las más elevadas alturas no llegan los 2,500 metros, sus formas las hacen atractivas con sus contrastes de verdinegros tejiendo tramas y fractales entre la roca volcánica, el musgo y las termas. Sus lagos contienen varias especies de truchas algunas gigantes de hasta 25 kilos.

Reikiavik, Islandia en invierno

Reikiavik, Islandia en invierno

La oferta culinaria se amplía en el pendular entre las diversas especies de pescado. Rape, bacalao, salmón y el cordero que se guisa sabroso con verduras-bio cultivadas en los cada vez más numerosos invernaderos islandeses que se perciben fácilmente en la las bahías cercanas a la capital.

Siendo escasa la población (3 habitantes por km cuadrado) y la poca también vegetación, los horizontes son bastos y revelan vistas que hacen el placer de los turistas tomavistas, como yo (mea culpa).

La diversidad étnica de México contrasta con la simplicidad genética de los islandeses y aunque no vivimos con los problemas de las comunidades sud sudanesas que se están matando, adolecemos si, de una incomunicación interétnica que bien haríamos en hacerla narrativa, tal vez sea cosa de recordar al vikingo kukulkán y sus sagas mexicanas…

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. Mario Eduardo Valle Hernandez

    Excelente crónica y una tésis muy interesante: El Kukulkán maya (Gukumatz) o el Iztauhqui-tezcatlipoca (Quetzalcóatl) de los Aztecas era un Vikingo islandés! Habría que hacer cuentas para ubicar los tiempos, las épocas.

    Saludos Don Gastón Melo

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