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La despedida


miércoles 6 de abril de 2016

¡Que dentro de lo duro que es decir adiós que su recompensa sea lo que hace con sus facultades en plenitud, El Zotoluco!

No sé si por lo doloroso que es retirarse de la pasión personal que es la actividad profesional, en éste caso la de torero, antaño los matadores en una sola tarde y muchas veces, sin previo aviso, se cortaban la real o hipotética coleta para retirarse temporal o definitivamente de los ruedos.

Dos casos distintos para ilustrar serían el de Eloy Cavazos y el de Jorge Gutiérrez, en tiempos más recientes.

Eloy a punto de celebrar 50 años de alternativa lo hizo de un sinfín de plazas e ignoro si se llegó a acostumbrar a escuchar Las Golondrinas cada vez que se despidió de los ruedos, pero de que le calaba hondo lo recuerdo cada vez que lo entrevistaba y salía a colación la última faena con el cariño popular de su lado.

Tan siempre hay un rescoldo de lo que son y serán los matadores de toros, que ahora se rumora que tal vez Eloy se vista de luces para conmemorar 50 años de que Antonio Velázquez en Monterrey lo ungió matador de toros con el testimonio del fallecido Manolo Martínez.

Por su hidalguense parte, Jorge acaba de celebrar los 20 años de la gran faena a Giraldillo astado de Manolo Martínez que fuera indultado con una gran faena el 17 de marzo de 1986 para que al final, en recorrido triunfal, Manolo como ganadero y él cómo matador recorrieran el ruedo capitalino en son de triunfo, a los pocos meses Manolo se nos adelantó en el paseíllo a la Gloria.

Jorge también se despidió en el transcurrir de una temporada y solamente actúo hace pocos años, en un festival inolvidable en Querétaro para respetar su decisión personal de dejar por la paz el vestir el traje de luces.

Hace unas semanas quién con gran madurez tomó la decisión de retirarse fue Eulalio López El Zotoluco y en ese trayecto ya acumuló dos fechas; la primera en Cadereyta y la segunda el sábado reciente, en Texcoco donde lo hizo en son de triunfo y con el cariño popular de estímulo y le brindó esa última actuación a Mauricio Martínez Kingston y ya empezó a escuchar Las Golondrinas como fondo de su faena de despedida.

La cuenta regresiva va sumando y en su memoria van a irse impregnando las plazas por las que vaya despidiéndose, de la actividad que inició desde que era un niño, siempre con el apoyo de sus padres y con la convicción de que escalaría alto en el toreo, a su modo y manera lo ha logrado y son ya casi 30 años de que tomó la alternativa y sus triunfos han sido vastos.

Lalo deja una historia en la que resalta su capacidad para manejarse en primera línea en la que para llegar tuvo que apechugar de todo, sin importar que los contratos asegurados por los primeros años fueran escasos, luego su trayectoria en España dónde se hizo notar en las corridas duras como las de Miura que se dice fácil pero solamente Gaona y Armillita en su glorioso tiempo lidiaron tantos astados como el maestro de Atzcapotzalco.

En su recorrido irá dejando un hueco difícil de llenar, el de la dignidad y de saber entender el comportamiento de los diferentes encastes para lograr lidiarlos muchas veces con primor, me recuerdo de memoria en un mano a mano con Enrique Ponce en La México, al toro Romerito de Los Encinos, al cual logró extraer todas las buenas cualidades para una faena de indulto memorable.

En fin y si bien hace muchos años ningún torero en México colma los tendidos hasta el tope, excepción desde luego José Tomás en tiempos recientes, si es importante enfatizar que tal vez en esta última etapa como matador de toros, el gran público sabrá comprender lo que representa Eulalio en la historia del toreo, y en cada tarde de despedida se lo transmita, como ya lo hiciera el público en Texcoco, el sábado pasado y antes el de Cadereyta.

¡Que dentro de lo duro que es decir adiós que su recompensa sea lo que hace con sus facultades en plenitud, El Zotoluco!

Eulalio López 'Zotoluco'

Eulalio López ‘Zotoluco’

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