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Los Liceaga


miércoles 20 de julio de 2016

En la colaboración anterior me extendí sobre los Adame, el segundo de los cuales, Luis David, ya anunció su próxima alternativa en la francesa plaza coliseo de Nimes en Francia, con el tiempo veremos qué tan acertado resulta su paso de novillero a matador para contender con los gallones del toreo mundial, incluido su hermano Joselito por ahora parece precipitado, pero…

Platiqué sobre la dinastía de los Girón y me referí a otras y sin dolo omití a una familia taurina mexicana, que por muchos años transitó con éxito en la historia del toreo mundial y me refiero a los Liceaga, de los cuales, siete se convirtieron en matadores de toros y cinco fueron novilleros.

El más famoso en la última categoría fue Eduardo,  hermano del fundador Mario y de David, el matador más brillante de la dinastía.

Lalo fue trágicamente fulminado por las astas de un toro en la plaza de San Roque en Cádiz, España, a unos días de convertirse en matador de toros en Sevilla, época en que Manolete y Arruza quienes iban a ser padrino y testigo, respectivamente de su anhelada alternativa sólo para que se dé una idea de quién fue Eduardo como novillero.

En un pase del molinete, Jaranero de la ganadería de Concha y Sierra le infirió una cornada en la región inguinal izquierda el 18 de agosto de 1946 y falleció a los 24 años en el Hospital Militar de Algeciras alternaba con el recientemente fallecido El Vito y Antonio Chávez Flores.

Los hermanos mayores David y el ya, por aquel entonces subalterno Mauro, curiosamente o premonitoriamente, vaya usted a saber, no querían que fuera torero y le becaron sus estudios, pero la vocación pudo más para ser un auténtico novillero puntero

A David Liceaga  mi señor padre Arenero, le hizo largas entrevistas en las que brilló la bonhomía de quién en el mundo entero puso el nombre de la dinastía muy en alto, en particular fue como matador de toros uno de los banderilleros más elegantes.

Valente Arellano otro valor malogrado de la tauromaquia con base en las fotografías e imágenes de David, se inspiró en sus pares pegados a tablas para deslumbrar en el ruedo.

David fue un torero de altos vuelos en el planeta taurino y dirigente en algunos pasajes de su gremio por siempre cuidando los intereses de la colectividad, él por ejemplo entiendo que abogó por Antonio Velázquez, para que actuará en el festejo de la  Oreja de Oro en el Toreo de la Condesa en 1945 y así, Toño se alzó para convertirse en los que Carlos Septién (nombre de quién firmaba como Tío Carlos) denominara después de su brillante actuación ante un toro de Torreón de Cañas, Antonio Corazón de León.

Mauro, hijo de Mauro,  es un matador y gran rehiletero en la época dorada de Manolo Martínez, por ejemplo, en los carteles con el llorado  Paquirri se armaba la competencia fuerte en el segundo tercio.

Anselmo Liceaga sobrino de los primeros de la saga Liceaga, quién alguna vez me platicó ser el que interpretó la Regiomontana que se caracterizó en la tauromaquia de quién está a punto de cumplir 50 años de alternativa, Eloy Cavazos. Su hijo Lalo obtuvo alguna vez los máximos trofeos cuando novillero en La México y se ungió matador de toros en Aguascalientes, ahora participa en varios festivales para matar lo que se conoce como el gusanillo.

David Liceaga hijo de David, que por ahí de cuando en cuando me lo encuentro, trajo como novillero a La México suertes de capote tan añejas como el llamado lance de la Mariposa refrescando la memoria de los viejos aficionados por aquellos años, tomó la alternativa en Insurgentes en 1982 en el embudo capitalino.

Reitero, Los Liceaga 7 matadores y 5 novilleros, los Liceaga por cierto uno de apellido, Celis, hijo de una de las hermanas de Anselmo pero que en los carteles, usó el prestigiado apellido.

Mientras llegan las novilladas a la capital y se define claramente quienes serán los empresarios, me pareció oportuno no olvidarme de quienes han contribuido de manera tan brillante a lo que amamos como tradición de México.

Un saludo a un pariente de todos ellos, brillante ejecutivo, Sergio Suárez Liceaga quién siempre nos recuerda a todos, pero principalmente a sus tíos fundadores de la dinastía, quienes en la Gloria del Señor ojala nos iluminen en tiempos turbulentos y que decir de mí querido amigo y compañero cordobés, Rafael González quién me comentó sobre toreros de dinastías mexicanas, hasta la maravillosa ciudad sede de la Mezquita, un abrazo.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Luis Ramón Carazo

Luis Ramón Carazo
Hijo del inolvidable cronista taurino José Luis Carazo “Arenero”, de quien heredó su pasión por la tauromaquia, convirtiéndose en cronista de toros y periodista de diversos medios impresos, radiofónicos y electrónicos como TDN (Televisa Deportes Network) y el Diario Reforma (Sección Negocios). Además de ser experto en Negocios Deportivos, es consultor y Consejero de Empresas. Actualmente también se desempeña como profesor de asignatura del ITAM en sus programas de Maestría de Negocios y Sistemas.