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“Made in México”: “Regalo para México y los mexicanos”


viernes 4 de julio de 2014

A finales del año pasado hablaba de la importancia de montar obras mexicanas. No quería emprender una campaña de compasión por nuestra dramaturgia, ni mucho menos valorarla sólo por su carácter nacional, sino considerar al teatro mexicano como una fuente de identidad (y sentido) para reflexionar sobre nuestra circunstancia.

La cartelera está dominada por títulos extranjeros; la dirección, en un circuito apoyado por grandes capitales, emula a trabajos de los grandes del teatro a nivel internacional, se somete a las reglas de lo convencional o se limita a cumplir con los estándares de una franquicia. Esta situación le otorga muy poco espacio a una expresión teatral desde nuestras referencias, idiosincrasia y forma de sentir.

Más allá del origen nacional de los textos, nos hacen falta historias capaces de hablar de nosotros, de reflejarnos. Con “Made in México” agradecí el encontrarme con una propuesta que podía dar cabida a nuestra voz.

La emoción de estar sentado en la butaca para presenciar personajes, diálogos y escenas propios de nuestra cultura era infinita y un alivio ante la desbordada atención a obras extranjeras.

El tema de “Made in México” es la pérdida de identidad en un país que bloqueado la oportunidad de crecimiento integral a la ciudadanía. México es el escenario perfecto para hablar sobre las injusticias económicas, la carencias sociales y la reducida esperanza.

El “Negro” y Yoli representan una familia mexicana con un largo historial de proyectos fallidos debido a un clima social que excluye y propicia una pobreza espiritual. Esta pareja entra en conflicto cuando Marisela, la hermana de el “Negro”, y Osvaldo, su esposo, regresan de Estados Unidos después de no haber visitado el país durante treinta años.

Marisela y Osvaldo tomaron la decisión de abandonar México para encontrar mejores oportunidades de crecimiento. Su desarraigo a este país cuestiona la forma de vida de el “Negro” y su esposa al dejarles al descubierto sus mínimas condiciones para salir de la precaria situación social, económica y política.

El punto de quiebre entre las dos parejas, sus valores tan contrastantes y recursos para enfrentar la vida resulta fascinante en un contexto social convulsionado como el nuestro. En ningún momento la obra es maniquea; no da por sentada la bondad de la sociedad, ni hace verdugos a los poderosos; sólo entiende a la miseria de este país (en el sentido más amplio de la palabra) como resultado de nuestra incapacidad personal y colectiva.

“Made in México” habla sobre cómo las grandes instituciones sociales fallan pero, sobre todo, cuando los individuos se fallan a ellos mismos con falsas esperanzas y deseos ridículos. El arraigo del “Negro” y la Yoli a este país así como el desarraigo de Marisela y Osvaldo no son formas efectivas para solucionar nuestros problemas como sociedad. La respuesta está en el individuo y su capacidad de acción.

Al investigar más sobre Nelly Fernández Tiscornia, la autora de “Made in México”, me llevé una gran sorpresa: su origen argentino. Esta obra se había montado en su país con gran éxito y a partir de su buena reputación llega a nuestra cartelera. Lo más sorprendente del texto es la empatía con nuestra cultura y situación actual. Cualquiera podría decir que fue escrita por un mexicano de esta década.

Las escenas retratan la cotidianidad mexicana de una manera sorprendente. Los diálogos son líneas expresivas infinitamente sofisticadas a partir de un lenguaje sencillo y coloquial. Los personajes están dibujados con maestría al ser congruentes en su circunstancia y tener una justa progresión dramática. Lo más increíble del caso (y escalofriante) es que “Made in México” recuerda a las grandes figuras de la dramaturgia mexicana como Sergio Magaña, Luisa Josefina Hernández y Emilio Carballido.

La estructura dramática es poderosa porque el conflicto evoluciona en cada momento. La cantidad de escenas es la adecuada. El ritmo es propio para las audiencias actuales; apela a la expresión teatral más depurada al privilegiar la palabra mediante diálogos sagaces e irresistibles. Los tonos de comedia son perfectos para romper con los momentos de mayor tensión dramática y así darle un respiro al público.

Doblemente sorprendido me quedé al enterarme de la nacionalidad argentina del director del montaje Manuel González Gil. Éste entiende la cultura mexicana y en la actoralidad dibuja ademanes, referencias y hasta rutinas físicas que conectan con nuestra realidad. Hace lucir a los intérpretes y propone un trazo escénico sencillo pero funcional.

El elenco conformado por Rafael Inclán, Socorro Bonilla, Azela Robinson y Juan Ferrara hace una experiencia escénica sin precedentes. Todos son titanes de la actuación y logran conseguir un ritmo y tempo funcionales. Hacen lucir los diálogos y le otorgan un volumen formidable a los personajes. La obra descansa sobre Rafael Inclán y Socorro Bonilla quienes hacen un trabajo magistral.

Ellos logran una actuación convincente y conmovedora al interpretar al “Negro” y a Yoli. Pocos son los intérpretes que logran hacer respirar al público con su propio pulso y, en este caso, la situación ocurre. Su trabajo es sorprendente, emocionante, indestructible. Su experiencia técnica y poética son de ligas extraordinarias.

Por favor, no dejen de asistir a ver esta magnífica obra de teatro. Con su boleto recibirán a cambio una experiencia fuera de serie, impactante. En efecto, todo esto es curioso al tener una manufactura argentina pero qué importa cuando la historia conecta con nuestra realidad como mexicanos. Seguiremos aplaudiendo cualquier esfuerzo en la dramaturgia mexicana así como trabajos que sean capaces de hacernos vibrar como lo hace “Made in México”.

made in México“Made in México”
De: Nelly Fernández Tiscornia
Dirección: Manuel González Gil
Teatro Jorge Negrete (Ignacio M. Altamirano 126, colonia San Rafael)
Viernes 20:30 hrs., sábados 18:00 y 20:30 hrs. y domingos 17:00 y 19:00 hrs.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Mauricio Montesinos

Mauricio Montesinos

Estudia comunicación en la Universidad La Salle y al mismo tiempo comienza sus estudios de actuación. Debuta como actor profesional al protagonizar “Los dos Hidalgos de Verona” de William Shakespeare en el CENART; le siguieron “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, “Tal vez ella, tal vez yo” de Luly Garza, “Los Persas” de Esquilo, “Mudarse por mejorarse” de Juan Ruiz de Alarcón, “Tres Hermanas” de Anton Chéjov y “La Tempestad” de William Shakespeare. Escribe y dirige su primera obra llamada “El Regalo” con temporada en el Teatro Cuauhtémoc; dirige también la lectura dramatizada de “Una visita inoportuna” de Copi. Actualmente preside su grupo de teatro “Errante” y participa en LEA (Laboratorio Experimental de Actores). En el 2015 presentó su siguiente obra de teatro que escribió y dirigió llamada “La Boca de la Oscuridad” en el Foro 37. En 2016 trabaja como escritor y director en “Intentos para deshacerse del dolor” en MicroTeatro México. Cuenta con una columna de reseña teatral de la Ciudad de México llamada “Pez de Oro”.

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