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De la República presupuestal a la República económica

república presupuestal

Antonio Reyes


Economía


martes 18 de diciembre de 2018

México inició a partir del primero de diciembre de 2018 un nuevo ciclo en su vida nacional. Ello fue producto de un rechazo popular del resultado de las políticas públicas instrumentadas, al menos, en los últimos treinta años. Políticas que descansaron en el presupuesto público y en las acciones regulatorias y administrativas del gobierno hacia el sector productivo y social.

En una suerte circular, el nuevo ciclo políticamente se inició a partir de una crisis económica y financiera manifiesta desde 2008-2009, cuyas consecuencias fueron dramáticas para México. Crisis que significó nacionalmente más gasto, más deuda pública, menos inversión pública, caída en los ingresos reales de los trabajadores, pobreza urbana relativamente mayor a la rural, más violencia y más corrupción.

El ciclo que se cierra se inició a principios de la década de 1980 en medio de una crisis internacional que se debatía entre las ideas de un mundo ordenado desde el Estado, a un mundo gobernado desde el mercado. Visión y cambio que fue adoptado acríticamente en México, sin contar con el andamiaje institucional de mercado necesario y retirando aceleradamente al Estado de su responsabilidad de cuidar el interés general sobre el interés particular.

El ciclo que se inicia parte internacionalmente de la controversia del llamado bien común contra el interés general. En nombre del primero se privilegió el interés particular sobre el interés público, llevando al Estado a una ausencia y actuación “neutral” ante los errores del mercado. En el mejor de los hechos, en el caso del gobierno mexicano se trató de paliar las consecuencias negativas del “mercado”, con crecientes políticas sociales que parecen haber terminado por perpetuar la pobreza y miseria nacional, la violencia, así como el bajo crecimiento y el empleo.

En tanto en el ámbito de la crisis internacional actual, hoy se asume la tentación de regresar a la razón y origen del Estado, en México la crisis nacional parece llevar a la definición de dos Repúblicas: la República paliativa y la República productiva, lo cual dada la trascendencia gubernamental, acción y resultados en cada una de ellas. La primera podría ser denominada la “República presupuestal” y, la segunda, la “República económica”.

república económica

La República presupuestal, la de los recursos públicos, en manos del gobierno y de las ahora famélicas burocracias, busca crear su propio ámbito existencial para asistir a un país lleno de miseria y de injusticia. La segunda, la de los oligopolios, las concesiones públicas para los negocios privados, la baja calidad de los productos y servicios, la inequidad salarial, conviene y espera seguir gobernando desde un mercado administrado complacientemente desde el Estado.

Así, con los ofrecimientos reiterados de conductas públicas políticamente correctas, se pretende que ambas Repúblicas cohabiten civilizada y ordenadamente. Sin disrupción alguna, cada una con sus poderes dominantes propios; una paliando los malos resultados económicos y sociales que la otra genera, aplicando recursos presupuestarios crecientes y más deuda pública.

Las promesas públicas se van cumpliendo, aun a trompicones y ceguera política e instrumental, con un fuerte rechazo de las magras clases medias y cautela expectante de las clases dominantes. En tanto, el gran capital prepara al mercado a que blande sus armas financieras contra cualquier intento de que el Estado asuma la obligación de actuar en bien del interés general.

El riesgo político asumido con el inicio del cambio en México no es grave en sí, es grave en su diseño y su carácter paliativo para una sociedad consumida en su desesperación, cuya intolerancia puede llevar a los caminos de la radicalización.  Otros lares pueden dar ejemplos para México de ese derrotero, es sólo asomarse, aun tímidamente, a ellos.

El hacer para ser, arte de la política, implica sabiduría, talento, experiencia, tolerancia, firmeza y realización, virtudes de las que el mundo parece estar huero y México también. Los desenlaces políticos de la cerrazón y la ingenuidad terminan casi siempre en la confrontación y en un mayor costo social de los problemas que se espera solventar. Son tiempos de tempestades en otros lares, en los propios amenazan el arribo al puerto seguro prometido. Ya veremos qué resultados genera la República presupuestal y cuando se logre entender que únicamente puede haber una República nacional.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Antonio Reyes

Antonio Reyes
Economista con diversos estudios de postgrado en Varsovia, Polonia; Manchester, UK; Berkeley, USA. Es Doctor en Finanzas por la Universidad de Strathclyde, Glasgow, Escocia, UK. Ha ocupado diversos cargos en el sector paraestatal del Gobierno Federal y trabajó en el Instituto de la Comunicación Educativa (ILCE) y el Senado de la República. Actualmente se desempeña como consultor y asociado a Dartmouth Research & Consulting, Boston, MA, USA.