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Volar a ciegas, el golpe a INEGI

Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
Sede central del INEGI (Foto: Moisés Pablo/Cuartoscuro).

jueves 31 de enero de 2019

De no ser convergente, no tendrá futuro. El mundo cambió; y con él, la manera en que es concebida la interacción entre elementos de distinto orden. Sociedades cada vez más complejas enfrentan problemáticas igualmente complejas.

Las respuestas rápidas, simples (cuando no simplonas) sacadas del arcón del discurso y el efecto inmediato, pueden por un momento distraer o entretener, pero a la larga, la complejidad de las cuestiones terminará por imponerse.

No hay soluciones simples a problemas complejos. Tal es una de las premisas fundamentales, sino que la central, al momento de abordar el diseño de políticas públicas, la conformación de equipos y las instituciones involucradas, las estrategias de implementación, y, finalmente, al momento, también, de evaluar sus resultados.

Concepto central de nuestra época, la convergencia es el invitado prácticamente ausente en los esfuerzos gubernamentales por fijar una nueva ruta de desarrollo.

No se trata del futuro, sino del presente. De una ruta que los países con mejores perspectivas que el nuestro, exploran desde hace tiempo.

Estados Unidos, desde luego, pero del mismo modo, Corea del Sur, Alemania o la misma China, han hecho del paradigma de la convergencia de conocimiento y tecnología la llave maestra que orienta sus decisiones de política pública.

Mónica Casalet, en un trabajo que ella misma ha coordinado sobre el paradigma de la convergencia del conocimiento, publicado recientemente por Flacso, va más allá y hace notar cómo este enfoque en el que concurren ciencia y tecnología es determinante para el impulso de una cultura de lo multidisciplinario como norma.

investigadora

Mónica Casalet (Foto: Canal de Youtube Red Temática CONACYT Convergencia).

Práctica pública que se expresa a través de la formación de equipos ad hoc y del respaldo, desde el Estado, para todo lo relacionado con estandarizaciones, patentes, fondos de investigación, enfoques multidisciplinarios en equipos de investigación y su relación con los sectores que pueden y deben encabezar el cambio, en el propio contexto que la convergencia abre.

Se trata, se desprende, de asentar una visión en la que prive el interés público por alentar trabajos marcados por lo colaborativo y lo multidisciplinario como divisa esencial.

Dice Casalet: “La importancia de un enfoque convergente adquiere significación por los cambios tecnológicos ocurridos en la transformación industrial, organizativa y de negocios. La transversalidad de la digitalización introduce grandes cambios y recomposiciones que impactan a diferentes industrias generando nuevas complementariedades (y) abren nuevas complejidades para abordar los problemas de salud, el medio ambiente, la seguridad con cambios sustanciales a nivel del empleo y las calificaciones”.

Desconcertante, por eso, resulta la decisión de restringir los fondos públicos con los que trabaja uno de los ejemplos más cercanos y útiles de una labor convergente, es decir, colaborativa y multidisciplinaria: el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

A contracorriente de lo que muestran las buenas prácticas en materia de fortalecimiento de los órganos que proveen información robusta, oportuna y fidedigna para la evaluación de las políticas públicas, México, su gobierno, determinó estrechar la vida presupuestal del INEGI.

En ese contexto, en días pasados, el INEGI, en voz de su presidente, Julio Santaella, anunció que, debido a la disminución de un 6% en su presupuesto, el Instituto verá afectada la realización de 13 instrumentos de medición.

presidente del INEGI

Julio Santaella (Foto: Canal de Youtube Administración Aguascalientes).

En todos los casos, que van desde lo agropecuario hasta hábitos y consumos en hogares, se trata de herramientas que arrojan datos significativos a través de los cuales es posible medir el efecto de las políticas públicas y mejorarlas.

Nos quedaremos sin saber si la población en los penales ha aumentado o disminuido, así como careceremos de elementos para fijar una ruta en torno el trabajo infantil o el consumo de sustancias psicotrópicas, como si pudiéramos dar tal lujo.

No podremos saber, tampoco, sobre el consumo de tecnología en hogares o sobre el uso del tiempo libre, fuentes que, huelga decir, hubiesen servido (deberían haber servido) para determinar decisiones en diversos sectores de la vida pública del país.

Así pues, la estructura de decisión de lo público, altamente concentrada, organizada bajo la lógica de “áreas de competencia”, con serias dificultades para moverse en el escenario de lo colaborativo y multidisciplinario como paradigma, ha determinado privarse a sí misma de un insumo imprescindible, la información dura y confiable.

Se suprime, asimismo, el derecho de investigadores, organismos nacionales e internacionales y la sociedad en general para conocer de asuntos que les incumbe, mediante datos que posibiliten contrastar el discurso con los hechos.

Decisiones con un alto grado de centralización, carencia de estudios previos y ahora, con el recorte al INEGI, de mediciones confiables para el seguimiento y evaluación, hacen que pensar en trasladar el modelo de la convergencia al primer plano de lo público, y hacer del trabajo colaborativo y multidisciplinario una norma, parezca más que lejano.

En la aviación, los pilotos llaman “volar a ciegas” a la experiencia de hacerlo en la noche, cuando se ve poco o nada. Claro que ese “a ciegas”, no lo es en su sentido literal. Se tienen los instrumentos y la información que permite llevar la nave a buen destino.

Nadie quisiera saber lo que sería navegar sin esos instrumentos y esa información, ¿o sí?

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. No es de sorprender el recorte al INEGI, porque se convirtió en una institución elitista que no daba soluciones de nada, solo ellos sabien que estaban haciendo. Lo mejor sería reestructurar esa institución o desaparecerla

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Sobre Antonio Tenorio

Antonio Tenorio
Fundador y Presidente de la Asociación Civil “AlfabetizaDigital”, Antonio Tenorio es un apasionado del mundo digital y la comunicación 4.0, centrada en las posibilidades de aplicación social, educativa y cultural de la tecnología, a través de la inclusión y el estímulo de los entornos digitales creativos. Consultor, diplomático, conferencista, gestor cultural y servidor público, ha sido profesor universitario desde 1994 en las áreas de comunicación, arte, literatura, gestión cultural, historia y sociedad digital. Es sociólogo por la UNAM, Maestro en Letras por la Universidad Iberoamericana, candidato a Maestro en Políticas Públicas y a Doctor en Letras, además de narrador y ensayista. Desde 1987 ha colaborado con un número muy amplio de medios nacionales e internacionales.