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Los dos Califas

Arnulfo R. Gómez


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Rodolfo Gaona dedicando un toro (Foto: Manuel Vaquero/Toros y Faenas).

miércoles 21 de noviembre de 2018

A partir de la llegada de Álvaro Obregón a la presidencia de la república, en 1920, se generó un enorme enrarecimiento en la vida política de nuestro país, que estuvo dominada por el “obregonismo”, caracterizada por la corrupción y el terror, cuyo objetivo era buscar su reelección para el año de 1928.

En el año de 1923, en un gran concurso de Exploración Nacional sobre los posibles candidatos para ocupar la presidencia de la república en 1924, don Adolfo de la Huerta figuró como primero en las preferencias nacionales, en segundo lugar, el extraordinario empresario y gran patriota don Carlos B. Zetina y, en tercer lugar, un oscuro político llamado Plutarco Elías Calles.

Don Carlos B. Zetina tuvo que retirar su candidatura debido a las amenazas de muerte que recibió de parte de Plutarco Elías Calles, quien, no contento con eliminarlo de la contienda electoral, durante su gestión como “presidente” le envió a las huestes sindicales, que acabaron con la que, en ese momento, era la empresa más importante de calzado en nuestro país y que producía el que fue considerado el mejor calzado del mundo, como su nombre lo decía: Excélsior.

En ese mismo año el Times Democrat de Oklahoma publicó una nota especial sobre el tema de los genios de la industria en el mundo, comparando a don Carlos B. Zetina con Henry Ford, debido al descubrimiento del trabajo en líneas de producción, desarrollado en un entorno de seguridad y bienestar para sus trabajadores, un concepto futurista sobre el trabajo y la protección social, ya que era una empresa de excelencia que había realizado una integración vertical y horizontal de su producción y comercialización.

Don Adolfo de la Huerta, quien ya había ocupado provisionalmente la presidencia de la república, se negó a ser postulado como candidato para 1924, apoyado por Álvaro Obregón, pues consideraba que las condiciones establecidas por “El Manco” estaban orientadas a allanar su camino para la reelección y señaló que si Calles era “el elegido”, no había duda de que, para 1928, Obregón sería nuevamente el candidato de la reacción para perpetuarse en el poder.

Más tarde, la unción de Calles como “candidato oficial” cambió el parecer de don Adolfo de la Huerta, quien, muy valientemente y consciente de su papel como hombre recto que había participado en la política con gran honestidad y que había realizado una gestión presidencial con enorme ética, decidió participar en la contienda como candidato independiente, con el objetivo fundamental de impedir la llegada al poder de Calles, el pelele de Obregón. Sin embargo, la reelección de “El Manco” se logró con la complicidad de Plutarco Elías Calles, desvirtuando los principios de la Revolución en favor de Obregón, y con la ayuda de otro de los entes más corruptos de la época y de la historia de México: Gonzalo N. Santos, quien promovió el cambio en la Constitución mexicana para permitir la disfrazada reelección de “El Manco”.

En este contexto, el general Arnulfo R. Gómez, titular de la Primera Jefatura de Operaciones Militares y Guarnición de la Plaza, la más importante de la república mexicana, recibió la orden de Álvaro Obregón de eliminar al candidato opositor, don Adolfo de la Huerta, lo que se presentaba como una contradicción total y una traición, pues Obregón, Calles, De la Huerta y el general Gómez eran parte importante del Grupo Sonorense, que se presentaba como un colectivo muy compacto debido a la comunión de intereses y a la amistad que había entre sus integrantes, lo que había propiciado que fuera el grupo ganador de la Revolución mexicana.

torero mexicano y general del ejército

Arnulfo R. Gómez y Rodolfo Gaona, los dos “Califas”.

La espuria ambición de Obregón determinó el resquebrajamiento del Grupo Sonorense y el general Gómez no sólo se rehusó a cumplir con las pérfidas órdenes de asesinar a don Adolfo de la Huerta, sino que lo puso en alerta señalándole: Fito, tengo instrucciones de “El Manco” de liquidarte, así que mejor desaparécete; también propició la huida de otros partidarios del delahuertismo que así pudieron salvar su vida.

A fines de 1923 surge la insurrección y el sesenta por ciento del Ejército se suma al cuartelazo. Una intriga criminal señala al periodista don Fadrique López como simpatizante de la insurrección y se le lleva a las bartolinas de la Guarnición de la Plaza donde los cautivos nunca sobreviven más de veinticuatro horas.

Se enteran algunos amigos y empiezan a quebrarse el coco buscando la manera de salvarle. Es una mañana dominguera. Alguien dice: “hoy torea Gaona y debemos pedirle que hable con Arnulfo Gómez para que salve la vida de Fadrique”.

Gaona no se dejaba ver de nadie antes de partir rumbo a la plaza. Aquellos amigos lo esperaron cerca del patio de cuadrillas y le plantearon el problema. Sabían que Arnulfo Gómez ya estaba en su barrera de primera fila. Rodolfo aceptó ser el gestor para evitar la muerte de aquel periodista.

A la hora de torear el primer burel, uno de los que inmortalizó, se dirigió hacia Gómez y con sencillas palabras le brindó la faena. Gómez se levantó del asiento con ostentación de presencia kaiseriana. Y terminada la faena vino la locura, el corte de orejas y rabo, vueltas y más vueltas al ruedo. Gaona fue a recibir la montera y Gómez le dijo con voz ronca: “¡Gracias, Rodolfo, lo que tú quieras!

Gaona le respondió: ¡Lo único que quiero es que me entregues a Fadrique López vivo!

Arnulfo Gómez soltó una sonrisa socarrona pero en el acto ordenó que aquel periodista, hijo del Heroico Colegio Militar, fuera puesto inmediatamente en libertad.

(Guzmán Vidales, Deportes, Diario La Crónica, 2002-09-26).

Conviene señalar que durante la Revolución delahuertista hicieron su aparición, por primera vez, los 50 vehículos blindados diseñados y patentados por el general Arnulfo R. Gómez, lo que evitó un baño de sangre en la capital, pues estos vehículos tuvieron un gran efecto disuasivo. Dichos vehículos habían sido concebidos también para ser utilizados como centros móviles de comunicaciones inalámbricas y contaban con todos los adelantos tecnológicos de la época.

general Arnulfo R. Gómez

En anexo a la presente incluyo un reportaje de la Revista Jueves de Excélsior, del 23 de agosto de 1923, que me fue obsequiada por mi gran amigo Fernando Barrenechea, en donde se hace referencia explícita a la sobresaliente labor de mi abuelo, el general Arnulfo R. Gómez, como titular de la Primera Jefatura de Operaciones Militares y de la Guarnición de la Plaza.

Debido a la enorme afición del general Arnulfo R. Gómez por el arte taurino, él y el matador Rodolfo Gaona -el mejor y más famoso torero que ha dado México- habían desarrollado una gran amistad; ambos fueron personajes de excelencia en sus respectivas actividades, por lo que “El Califa de León” también le decía “El Califa” al general Gómez.

En la siguiente foto aparecen los dos “Califas”, después de una amistosa comida celebrada el año 8 de febrero de 1924, como resultado de la corrida arriba mencionada, con la asistencia de otros personajes muy importantes.

los dos Califas

Comida con el Matador Rodolfo Gaona, “El Califa de León”, en donde aparecen en el orden acostumbrado el general Manuel J. Celis Campos, don Cosme Hinojosa (dos veces Director de Correos de México y Jefe del Departamento del D.F. de 1934 a 1940), general Francisco R. Manzo, general Arnulfo R. Gómez, el matador Rodolfo Gaona, conocido como “El Califa de León” y el general Arenas. Atrás, entre el general Gómez y don Rodolfo Gaona, se encuentra el coronel Paulino Fontes Ruiz, quien fuera director de los Ferrocarriles Nacionales de México y secretario particular del presidente Venustiano Carranza y, a su derecha, el general Lucas González Tijerina, México, febrero 8 de 1924.

Conviene señalar que en la apoteósica faena de despedida de don Rodolfo Gaona, celebrada el 12 de febrero de 1925, su último toro, llamado “Azucarero”, le fue brindado al generalísimo Arnulfo R. Gómez.

Finalmente, me permito señalar que, en esa época, las corridas de toros eran un mecanismo muy útil para medir la aceptación y popularidad de las personas, situación que persiste hasta la fecha y, en el año de 1927, el general Gómez, consuetudinario asistente a las corridas fue enormemente ovacionado, situación que a “El Manco” Obregón lo llevó a pensar que se repetiría con su presencia, sin embargo, durante su mandato como presidente, en el periodo 1920-1924, se ganó la reputación de egocéntrico, megalómano, frívolo, cínico, ambicioso, corrupto, perverso, traicionero y asesino, su presencia fue enormemente abucheada y fue objeto de escarnio debido a las cínicas declaraciones que había hecho sobre “su honestidad”, el elemento que consideraba fundamental para ser presidente por segunda ocasión; frívolamente señalaba que él sería mejor presidente porque sólo tengo una mano y no puedo robar mucho, así que en el acto muchos pedían, burlonamente, que le cortaran la otra mano y otros que le cortaran la cabeza (como Amaro, en el colmo de la barbarie, lo hizo salvajemente con el cuerpo de Pancho Villa, por órdenes de Obregón).

Parte importante de este repudio hacia Obregón también fue generado porque, a través de los Tratados de Bucareli, aceptó imposiciones lesivas para México de parte de Estados Unidos, a fin de que reconocieran su gobierno, entre las cuales se incluye la prohibición para la fabricación de armas y el desarrollo de la industria aeronáutica mexicana, misma que, en 1912, bajo la dirección del Ing. Juan Guillermo Villasana había construido 5 Aeroplanos tipo Deperdussin para el Ejército Mexicano, con el nombre de “Latinoamérica”.

Para 1917, los avances alcanzados en la industria aeronáutica mexicana permitieron fabricar 50 bombarderos y 50 aviones ligeros de caza enteramente mexicanos, en ese año también se realizó el primer vuelo de entrega postal a nivel mundial en México, del que los anales de la historia universal tienen registro como un récord.

Por su enorme ambición y por la traición a México, Obregón canceló la posibilidad de desarrollar una industria que ya había producido enormes beneficios económicos y tecnológicos para el país.

Especial referencia merece la fabricación de elementos muy avanzados en esta industria, como la Hélice Azteca fabricada en madera, también conocida como Hélice Villasana, cuyo diseño y tecnología permitió romper varios récords de altura.

Paradójicamente, esta hélice que México no pudo utilizar por el entreguismo y alta traición de Obregón, fue utilizada exitosamente por los aviones de la Fuerza Aérea japonesa durante la II Guerra Mundial en contra de nuestro país.

Como una anécdota heroica, conviene señalar que uno de los 5 integrantes del H. Escuadrón 201, que murió en acción bélica en contra de Japón, fue el subteniente piloto aviador Mario Fernando López Portillo, hijo del coronel Fernando López Portillo Horn, quien fuera secretario particular del general de División Arnulfo R. Gómez.

México

Subteniente piloto aviador Mario Fernando López Portillo.

Esta hélice también fue utilizada por la aviación alemana y su diseño fue trasladado por ellos mismos a la fabricación de hélices metálicas que dieron resultados superlativos en su desempeño.

Conviene señalar que, anteriormente, el gobierno de Estados Unidos también quiso imponer condiciones leoninas a Victoriano Huerta para su reconocimiento como presidente de la república, sin embargo, el rechazo por parte de Huerta para supeditarse a Estados Unidos fue total, contrariamente a lo que sucedió con Obregón, quien, por su voraz ambición de poder, se sometió totalmente a los deseos humillantes del gobierno norteamericano, aceptando condiciones que dañaron profundamente a la economía mexicana y al desarrollo tecnológico de nuestro país.

Sin duda, el triunvirato compuesto por Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Joaquín Amaro sentó las bases de un régimen antidemocrático de gobierno que se caracterizó por la sumisión, la simulación, la improvisación y la corrupción durante más de 90 años en que el desarrollo de México, a pesar de los enormes recursos naturales que todavía posee, ha sido muy mediocre.

Calles señaló que con la muerte de Obregón se pasaba de la era de los caudillos a la era de las instituciones pero, en la realidad, lo que Calles propició, y prácticamente decretó, fue la institucionalización de la corrupción. Se institucionalizaron una serie de concesiones regionales, sectoriales y familiares, la creación de monopolios, las componendas, los cochupos, las mordidas y las cuotas de poder, entre las que destaca la presencia del muy aventajado discípulo de Calles, conocido como el primer presidente mafioso, Abelardo Rodríguez, por ser uno de los iniciadores de la mafia latinoamericana relacionado con la siembra de amapola, el juego, la prostitución, el tráfico de alcohol y de drogas; para ello, permitió e impulsó la construcción de casinos de la mafia norteamericana; él mismo llegó a tener uno de los casinos más importante en Baja California con el nombre de Agua Caliente.

Esto generó una estructura de gobierno totalmente distorsionada, poco eficiente, nada funcional y muy costosa que mucho ha dañado al desarrollo de nuestro país desde hace más de 9 décadas. Actualmente, la herencia callista y obregonista ha colocado a México como uno de los países más corruptos del mundo.

Índice de Corrupción Mundial

Pero lo peor es que la institucionalización de la corrupción decretada por Plutarco Elías Calles, también conocido como el “Maestro Ciruelo”, ha provocado una creciente pérdida de competitividad de la economía mexicana, en la que la pésima calidad de las instituciones públicas ha sido determinante. Esto se puede ver en el cuadro que se incluye a continuación.

1) 1981: México era la 8ª economía mundial. 2) 2015. 3) 1999.  4) 2009. VAN = Valor Agregado Neto en México (Datos del FMI, OMC, UNCTAD y SE).

Anexo:

1a Jefatura de Operaciones Militares Arnulfo R. Gómez.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Arnulfo R. Gómez

Arnulfo R. Gómez

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM. En 1975 elaboró su tesis profesional sobre China y Japón. Cuenta con estudios de especialización en comercio internacional y promoción de inversiones en la Agencia de Cooperación Técnica del Gobierno Francés, en París; en el Centro de Comercio Internacional UNCTAD–GATT, en Ginebra; en la Comisión de la Comunidad Económica Europea, en Bruselas; y en el Warwick Research Institute, en Reino Unido.

Fue Coordinador de Consejerías Comerciales para Asia, África y Oceanía; Coordinador de Consejerías para Europa Occidental y, con motivo de la reanudación de Relaciones Diplomáticas con España en 1977, fue designado Consejero Comercial Adjunto de la Embajada de México en Madrid; también fue Jefe de la Oficina Comercial para Cataluña y Valencia; Consejero Comercial en Costa Rica, Nicaragua y Panamá; Cónsul en el Puerto de Rotterdam y Consejero Comercial para el BENELUX y Países Escandinavos así como Consejero Comercial para Quebec y las Provincias Marítimas de Canadá, con sede en Montreal 1990/1994, periodo durante el cual se realizaron las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. También fue Gerente para los Tratados de Libre Comercio de BANCOMEXT, y Gerente para Europa Occidental de BANCOMEXT y el IMCE.

En 1977 creó el Primer Programa de Desarrollo de Proveedores a la Exportación a Europa y, en 1984, fue el creador y conductor del Programa de Promoción y Exportación de Aguacate que, en el año de 2017, llegó a ser en el principal producto agrícola de exportación mexicana con 3,201 millones US.

Actualmente es Asesor de diversos organismos empresariales, consultor en comercio exterior e inversión extranjera, y Catedrático de Comercio Internacional en la Universidad Anáhuac.