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México: negociación y ratificación del T-MEC

T-MEC.

Arnulfo R. Gómez


Valor Agregado

Imagen: telemundoaustin.com.

jueves 20 de junio de 2019

Mucho agradezco al Mtro. Carlos Ramírez, su referencia a la serie de notas que he publicado en relación con la desastrosa evolución de la economía mexicana en el marco del TLCAN, contrariamente a lo que se esperaba al negociar un tratado que incluía la regulación del intercambio de bienes, servicios e inversión entre México, Canadá y los Estados Unidos desde el 1° de enero de 1994. Este tratado también fue denominado como el Primer Tratado Verde, pues incluía cuestiones relativas a la protección del medio ambiente y hacía referencia a las condiciones de trabajo en el territorio de las partes involucradas.

La negociación del TLCAN iniciada en el año de 1990 y concluida en el año 1993, tenía un propósito claro y preciso, siendo su objetivo más importante la generación de riqueza y empleos en territorio mexicano, a fin de elevar el nivel de vida de la población de tal manera que se evitara la migración hacia Estados Unidos, misma que durante largo tiempo había caracterizado a la economía mexicana.

Firma del TLCAN 1990.

De izquierda a derecha: Carlos Salinas de Gortari, ex presidente de México con sus homólogos George W. Bush y Brian Mulroney, ex presidentes de Estados Unidos y Canadá (Fotografía: Político MX).

El TLCAN se constituía en el proyecto más importante para el desarrollo económico de México y se contaba con todos los elementos para lograrlo, pero nuestros altísimos funcionarios, en lugar de definir estrategias con programas, proyectos y políticas públicas que permitieran capitalizar las supuestas ventajas negociadas así como ubicarnos y posicionarnos en el mercado norteamericano, atomizaron y dispersaron las reducidas fortalezas de nuestro país al firmar varios TLC’s con otros 52 países, situación que fue agravada por el hecho que no hubo estrategias que permitieran aprovechar las ventajas comparativas ni desarrollar ventajas competitivas; en consecuencia, perdimos competitividad y los flujos de IED se redujeron de tal manera que el valor agregado en México ha disminuido de manera drástica durante la vigencia del TLCAN y, consecuentemente, hubo disminución en la generación de riqueza, la creación de empleos fue deficitaria y tampoco hubo mayor bienestar para los mexicanos sino todo lo contrario.

Esta ausencia de elementos esenciales para el desarrollo de México quedaron resumidos en la famosa frase: “la mejor política industrial es la que no existe”, que también los muy destacados discípulos del Dr. Jaime Serra, ex Secretario de Comercio y Fomento Industrial, han aplicado y defendido a ultranza, provocando la ruptura de numerosas cadenas productivas y una importante desindustrialización, convirtiendo a nuestro país en un maquilador básico con procesos de ensamble simple y con reducido valor agregado en nuestro territorio.

A pesar de los evidentes retrocesos, esos altísimos funcionarios y teóricos del comercio exterior mexicano no se cansan de reiterar que los resultados de los 25 años de vigencia del TLCAN han sido muy exitosos, aunque la realidad es verdaderamente patética, pues la simulación e improvisación de la cual han hecho gala, se ha traducido en enormes retrocesos de numerosas variables de la economía mexicana al no aprovechar las oportunidades que propiciaba este instrumento para  lograr una integración comercial y productiva con Canadá y Estados Unidos.

Lo peor es que para esos funcionarios era verdaderamente importante la renegociación del TLCAN, pues lo querían presentar como un éxito del priismo a exhibir durante la campaña presidencial del 2018, sin darse cuenta que esta renegociación, ilógicamente presurosa, nos sacaba de una zona de confort que desgraciadamente no supieron aprovechar en su tiempo.

No habiendo logrado su objetivo para el mes de julio de 2018, posteriormente quisieron presentarlo como un logro y corolario de una etapa priista –que la mayor parte de los mexicanos no podemos borrar de nuestra memoria por los nefastos resultados que tuvo el PRI en casi 90 años en el poder– y, sorprendente, es que sin razón alguna, se dejó en el ambiente una sensación de necesidad y ansia para  buscar la rápida aprobación de un T-MEC más complicado y no tan favorable para México como lo fue el TLCAN.

El cuadro comparativo de la evolución de las principales variables económicas del TLCAN y sus miembros que presento, muestra que éste bloque y sus socios, han disminuido grandemente su participación en la generación de riqueza al disminuir su porcentaje en la producción de bienes y servicios a nivel mundial, así como en el comercio exterior, con una exportación decreciente.

Durante el periodo 2000-2018, la participación del TLCAN en la producción de bienes y servicios a nivel mundial cayó 7.3% y, naturalmente, también se presenta una caída de la participación de México que corresponde a -0.56%, equivalente a una disminución de 29% en la aportación de nuestro país al PIB Mundial; situación que se refleja en que, si en el año 2000 nuestro PIB Per Cápita se ubicaba 49.9% por arriba del promedio mundial, para el año 2018 ya se ubicó -15.4% por abajo.

En el caso de la exportación, la pérdida de participación fue de -5.65%, lo que nos muestra que el TLCAN tampoco cumplió con nuestro objetivo debido a la carencia de una estrategia integral que nos permitiera aprovechar las supuestas ventajas negociadas, como tampoco lo cumplió para nuestros dos socios en general.

La aprobación del T-MEC necesariamente obligará a México a desplegar mucho mayor inteligencia –sobre todo por la muy poca inteligencia que se exhibió en los primeros 25 años de vigencia del TLCAN– que incluya una estrategia integral de desarrollo y comercio exterior para revertir la serie de retrocesos que registró la economía en este periodo.

Anexo:
Salvar y ratificar un TCL que fracasó y aumentó la pobreza-Carlos Ramírez.
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Arnulfo R. Gómez

Arnulfo R. Gómez

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM. En 1975 elaboró su tesis profesional sobre China y Japón. Cuenta con estudios de especialización en comercio internacional y promoción de inversiones en la Agencia de Cooperación Técnica del Gobierno Francés, en París; en el Centro de Comercio Internacional UNCTAD–GATT, en Ginebra; en la Comisión de la Comunidad Económica Europea, en Bruselas; y en el Warwick Research Institute, en Reino Unido.

Fue Coordinador de Consejerías Comerciales para Asia, África y Oceanía; Coordinador de Consejerías para Europa Occidental y, con motivo de la reanudación de Relaciones Diplomáticas con España en 1977, fue designado Consejero Comercial Adjunto de la Embajada de México en Madrid; también fue Jefe de la Oficina Comercial para Cataluña y Valencia; Consejero Comercial en Costa Rica, Nicaragua y Panamá; Cónsul en el Puerto de Rotterdam y Consejero Comercial para el BENELUX y Países Escandinavos así como Consejero Comercial para Quebec y las Provincias Marítimas de Canadá, con sede en Montreal 1990/1994, periodo durante el cual se realizaron las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. También fue Gerente para los Tratados de Libre Comercio de BANCOMEXT, y Gerente para Europa Occidental de BANCOMEXT y el IMCE.

En 1977 creó el Primer Programa de Desarrollo de Proveedores a la Exportación a Europa y, en 1984, fue el creador y conductor del Programa de Promoción y Exportación de Aguacate que, en el año de 2017, llegó a ser en el principal producto agrícola de exportación mexicana con 3,201 millones US.

Actualmente es Asesor de diversos organismos empresariales, consultor en comercio exterior e inversión extranjera, y Catedrático de Comercio Internacional en la Universidad Anáhuac.