Tiza

Dibujo Tiza

domingo 8 de abril de 2018

El primer trazo, la línea impuesta a una superficie; el prodigio de ver formas que podían describir lo real y lo irreal; el complejo proceso de dar forma a los fonemas que utilizamos para expresarnos oralmente creando la escritura; el juego solitario que se enreda ensimismado en las construcciones de color; la inabarcable creación de dibujos que cada instante surgen de las manos y la imaginación de los seres humanos.

El dibujo es una de las expresiones humanas más antiguas, lo ha comprobado un grupo de antropólogos ingleses que encontraron, cerca de Scarborough, en North Yorkshire, en Inglaterra un trozo de tiza pequeño, color ocre, de pigmentos minerales; éste es el color más resistente y el que conocemos como rojo óxido,muy utilizado por los Muralistas, como don José Clemente Orozco.

La inteligencia humana tiene más de 10 mil años estableciendo conexiones neuronales que le permitan, como decía Leonardo Da Vinci, que la mano obedezca al cerebro, en esa comunicación del grafismo y el deseo, la observación, la imitación y la recreación.

La educación más elemental inicia con el dibujo porque es el camino para entender cómo  el pensamiento abstracto es capaz de replantear la realidad y reubicarla en un plano distinto, para darle un significado a otra idea de esa realidad.

El largo camino que la mente ha recorrido sin detenerse implica innumerables expresiones distintas, cada vez que alguien toma un color o un lápiz está repitiendo la necesidad original que hace 10 mil años detonó la invención de esa tiza.

Al suprimir las clases de dibujo en las escuelas de arte, o reducirlas al máximo para dar clases de materias ociosas como performance o a teorizar sobre obras sin creación ni factura, están destruyendo un proceso cognitivo indispensable en la formación humana, ya no digamos artística.

Orozco dibujo

«Sin título», 20 Dibujos, José Clemente Orozco, 1945.

Los pedagogos usan constantemente el término utilitario de “habilidades” para nombrar lo que debe ser talento; el desarrollo de un talento es educación y constancia, trabajo diario. Los pedagogos deberían escandalizarse de que los aspirantes a artistas o profesionales del arte no estén dibujando, porque el desarrollo de sus “habilidades”, como ellos dicen, se está frustrando.

El talento para dibujar no es un regalo del destino, es trabajo, es la humilde actitud de repetir un trazo hasta conseguir que diga lo que nuestra inteligencia desea.

Las universidades están formando artistas limitados y mediocres, y además, están dañando un proceso cognitivo.

El placer que implica manifestar el mundo de otra forma, relacionarnos con él en la libertad de la creación, sentir que no estamos esclavizados a una versión unívoca y distorsionada de lo real, que el gesto de plasmar unas líneas nos dan una visión que nos explica nuestra presencia, es parte de lo que guarda la invención de esa tiza.

El descubrimiento arqueológico nos enseña que el ser humano desde hace miles de años decidió que el arte sería inherente a su existencia y un acto de voluntad para cambiar el mundo.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Avelina Lésper

Avelina Lésper
Crítica de arte y entre sus líneas de investigación está la pintura europea y el mercado de arte.