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¿Hablando se entiende la gente? ¿Será?

Problemas de comunicación.

Cristina Jáuregui


El arte de ser feliz

Imagen: Management.

miércoles 4 de septiembre de 2019

Siempre que tenemos un conflicto con alguna persona lo primero que nos preguntan es “¿ya hablaron?”. Yo sé que la respuesta es “sí”. “Sí, ya hablé con mi pareja pero no arreglamos nada, no me entiende”; “sí, traté de explicarle a mi hija pero sólo recibo silencios”; “¿cómo crees?, es la cuarta vez que lo intento y nada”.

¿No se supone que hablando podemos resolver cualquier conflicto? ¿Qué estamos haciendo mal que no sucede así?

Es importante entender que tenemos varios canales de comunicación, y a través de todos ellos expresamos nuestras intenciones, enojos, alegrías, miedos e inquietudes. Por ejemplo, en este momento yo estoy utilizando la escritura para comunicarme contigo, éste es uno de los canales que tenemos. Otro canal es la palabra, el verbal, o el famoso lenguaje corporal que habla de todo lo que mi cuerpo –mis posturas, caras, muecas, etc.– manifiesta cuando me estoy comunicando. Es muy común observar a alguien que está afirmando con la voz, pero que al mismo tiempo está negando con la cabeza, en ese momento estamos viendo en acción dos formas de comunicación que se contradicen. Una dice sí y otra dice no.

Argumento.

Imagen: Designer Bizbuilder

También tenemos otros canales de comunicación como los teléfonos, las cartas, los mensajes, WhatsApp, símbolos, imágenes, etc. Estar conscientes de que un mensaje me puede llegar de diferentes formas, es importante para poder tener un mayor entendimiento y comprensión del mismo. Algunos de los factores que intervienen en una conversación son:

  1. Emisor: es el que va a dar un mensaje.
  2. Receptor: es el que recibe el mensaje.
  3. Mensaje: lo que voy a transmitir
  4. Canal: de qué manera lo voy a hacer, ¿verbal o escrito?

Supongamos que ya estamos frente a la persona a quien queremos darle un mensaje, lo pensamos, lo estructuramos, lo decimos y nos sentimos frustrados y no entendidos. ¿Por qué? Lo que sucede es que surge otro elemento al que raramente le ponemos atención y éste es: la diferencia que existe entre un malentendido y un desacuerdo.

Un malentendido es no comprenderse con exactitud el uno al otro. Se dio el mensaje pero no se entendió, por ejemplo: “Nos vemos a la 6:00”; yo entiendo 6:00 p.m. y tú 6:00 a.m. Aquí sólo es un malentendido que debemos aclarar y se termina. En ocasiones, el malentendido nos puede causar un problema fuerte hasta hacernos enojar.

Comunicación.

Imagen: Cápsula de Historia.

¿Qué tenemos que hacer?

  1. Mantener la calma.
  2. Pedir tiempo fuera.
  3. Escribir los pros y los contras.
  4. Respirar para “ganar tiempo”.
  5. Poner muchísima atención.
  6. Tener intenciones de solucionarlo.

No pasa así con un “desacuerdo”, que es completamente diferente y, por lo general, queremos tratarlo como un “malentendido”.

Un desacuerdo es cuando no coincides en algo con alguien, lo cual persiste a pesar de la más exacta comprensión entre los dos. Por ejemplo: Yo le voy al equipo de futbol América y tú le vas a los Pumas, yo soy católica y tú judío, yo no quiero hijos y tu sí. Entiendo perfecto lo que estás diciendo y a qué equipo le vas, pero yo no estoy de acuerdo en irle al mismo equipo.

Uno de los desacuerdos más fuertes que he visto en terapia con mis consultantes es el referente a los hijos. Si uno de la pareja sí quiere y el otro no, es muy difícil que con ese desacuerdo puedan seguir juntos.

La sociedad nos dice una y otra vez que la solución a un desacuerdo es la comunicación, que tenemos que decir lo que pensamos, que comprenderse ayuda, que si nos comprendemos ya no tendremos un desacuerdo, que si la otra persona no cede hay que hablar más. Sin embargo, no hay nada más lejos de la realidad. Si hacemos eso lo más seguro es que haya un alejamiento definitivo más que un acuerdo.

Salvavidas.

Imagen: Static.

¿Qué sí, hay que hacer?

  1. Antes que nada, identificar frente a qué estamos, un malentendido o un desacuerdo.
  2. Es muy importante regular las emociones para no dejar que el enojo nos gane.
  3. Preguntarme y responderme si amerita hablar con la persona que tengo el desacuerdo, porque resolverlo no será fácil, pero sí vale la pena si la persona es importante para mí.
  4. Escucha con cuidado y entiende de dónde viene su creencia, su idea y convicción.
  5. Pregúntate, ¿por qué esa persona debería pensar igual que tú?
  6. Pregúntate, ¿por qué debería alguien hacer lo que tú quieres?
  7. ¿Pueden seguir juntos sabiendo que entre ustedes existe ese desacuerdo o es necesaria la separación?

Es muy importante aprender a vivir con desacuerdos, de hecho, vivimos en pareja con muchos de ellos y no pasa nada, lo que no hay que olvidar es que tratar de que la otra persona piense como yo pienso o creer que sólo yo tengo la razón, es un error que pagaremos muy caro.

Este escrito y el placer que me produce escribir, es para ti que estás del otro lado leyéndome… Gracias.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

2 comentarios

  1. Muchas gracias por este gran tema, que complicado parece identificar estar en un desacuerdo o un malentendido, lo pondré en practica. #SoyTuFan

  2. Como en todas sus colaboraciones Dra. Jáuregui es una maravilla buenos consejos , meditados , serenos y clarísimos . Yo le estoy totalmente agradecida por sus excelentes colaboraciones en el semanario. Milmfelicitaciones

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Sobre Cristina Jáuregui

Cristina Jáuregui
Es una profesional del Desarrollo Humano y la Psicoterapia. Su formación es un reflejo de su espíritu inquieto, investigador y profundamente honesto, que la llevaron por caminos insospechados hasta el campo de la conducción y la comunicación, dándole la oportunidad de ser conductora de Diálogos en Confianza en Canal Once, así como locutora de radio por internet, con el programa “Despierta tu Neurona”. Su pasión por la comunicación le abrieron las puertas a ser parte del Consejo Editorial de la revista “Mejores empleos” donde escribía una columna mensual, así como en la revista “Azmas” y “Tiempo real”. Su profunda admiración por la construcción y el desarrollo de la identidad humana, la llevaron a la Especialidad en Desarrollo Humano que le abrió las puertas al mundo de la Programación neurolingüística y la Psicoterapia Gestalt en las que hizo estudios de especialidad y diplomado. La búsqueda de un nuevo entendimiento de la problemática humana para alcanzar la realización y la felicidad, la llevaron a formarse en áreas como codependencia, autoestima, salud y desarrollo personal y educación de la afectividad, a través de la especialidad en “A Life of Happiness and Fulfillment” Por la Escuela de Negocios de la India y la especialidad en “Positive Psychology” por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill”. La riqueza de su vida profesional se ha desplegado en terrenos como la docencia universitaria, tallerista en congresos, facilitadora y conferencista en diversas instituciones de educación superior y una vasta práctica de la terapia individual y de pareja. Su primer libro publicado busca ayudar a todas las víctimas del Bullying, niños, niñas, adolescentes, maestros, padres de familia y la sociedad en general: “¡Ya basta! Acabemos con el Bullying”.