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La disrupción de la esperanza

festejo de López Obrador

Danner González


Con la luna de plata

Zócalo, Ciudad de México, 1 de julio (2018). (Foto: http://fm105.com.mx).

jueves 12 de julio de 2018

La elección del primero de julio será recordada por varias generaciones por muchas razones. Una de ellas atiende al hecho histórico de que un partido con apenas cuatro años de existencia en la vida pública de México logró derrotar contundentemente en las urnas a un sistema de partidos e instituciones dispuestas a cambiarlo todo siempre para que todo siguiera siempre igual. La reconfiguración del poder político es la consecuencia de una sociedad que, insultada permanentemente por la clase política tradicional, decidió modificar a golpe de votos el escenario de sus derrotas.

Los mexicanos han votado por Andrés Manuel porque han entendido que lo que propone es una disrupción en la vida pública del país, que la corrupción y la impunidad, en efecto, son el cáncer que hay que abatir para que el desarrollo económico y social sea posible, que no es una cantaleta insistir en ello sino un hecho irrefutable.

Por eso a mí sí me llena de esperanza que Andrés Manuel anuncie la reducción de la burocracia, el fin de los moches y las partidas secretas, la austeridad republicana como principio del gobierno. Este país tiene dinero y mucho, el problema es que lo concentran unas cuantas manos. El otro problema es el dispendio grosero de recursos públicos.

firma de compromisos de campaña

Foto: http://ntrzacatecas.com.

Durante los últimos meses he escuchado alarmados a muchos que han hecho como norma de vida el servicio público. No pueden imaginarse, me han dicho, a un funcionario público sin secretarios, asesores, vehículos oficiales y aviones. ¿Cómo resolverán los asuntos apremiantes, que son muchos en este país? En el fondo su preocupación lleva otra oculta. ¿Cómo cambiarán su estilo de vida, de lujos, confort y ocio, por uno más espartano?

Ya no será negocio ser servidor público, le he oído decir a más de uno. Y es precisamente allí donde creo que está una de las principales apuestas de la disrupción planteada por López Obrador, pues, aunque no lo ha dicho con esas palabras, me parece que sus reformas buscan desalentar a todos los que ven en la función de gobierno la comodidad de los bonos y el rápido enriquecimiento, a quienes hallan en el servicio público la oportunidad de medrar y hacer negocios. Es posible que la mayor disrupción de la esperanza sea la de apostar a que en el servicio público estén únicamente quienes tengan la vocación de servir al pueblo con un alto sentido de la ética, con carácter casi de apostolado.

En sus Discursos sobre la primera década de Tito Livio, Nicolás Maquiavelo escribió que para que un Estado se regenere y florezca necesita al menos de dos hombres buenos: uno que siente las bases de la transformación y otro que la consolide. Si entendemos que Maquiavelo se refería a gobiernos que duraban toda una vida, entonces nuestro tiempo necesita el florecimiento de al menos dos generaciones de mujeres y hombres buenos.

Es probable que el fenómeno electoral propiciado por una participación ciudadana desbordada por la indignación y la esperanza de una transformación de fondo no vuelva a repetirse en muchos años. Para quienes hemos marchado desde muy jóvenes en una izquierda combativa, para quienes entienden el dolor social de varios siglos, para quienes han visto a familiares morir asesinados o desaparecer, condenados a ser un rumor sobre el tiempo, para quienes lo han perdido todo y para quienes nunca han tenido nada, para quienes hemos sabido ser contrapeso de los poderes públicos desde cualquier posición, por modesta que ésta sea, para quienes saben que el futuro ya nos alcanzó y que el cielo se toma por asalto, para todos los que sentimos como nuestro este triunfo, una vez más es un honor estar con Obrador.

Para quienes no votaron por López Obrador, es tiempo de entender que toca reconciliar al país, restañar las heridas, dejar a un lado la frivolidad y la descalificación fácil, entender que somos más grandes que nuestras diferencias, entender que el tiempo de la acción es hoy, es ahora y que es tarea de todos.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. ADMIRO PROFUNDAMENTE LA TENACIDAD Y LA FE DE MI PRESIDENTE,
    ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, POR CONQUISTAR UN SUEÑO DE
    MUCHOS MEXICANOS.
    LO FELICITO Y LO BENDIGO DE LO MAS PROFUNDO DE MI CORAZON

    ESTOY A SUS ORDENES ATRAVES DE SER UN BUEN CIUDADANO, ANONIMO,
    CUMPLIENDO CON LAS LEYES DE MI PAIS Y CON LAS REFORMAS QUE HAGA
    MI PRESIDENTE EN EL FUTURO….NUEVAMENTE…BENDICIONES

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Sobre Danner González

Danner González
Es licenciado en Derecho por la Universidad Veracruzana. Ha realizado estudios de Literatura e Historia Económica de México y estudios de Estrategia y Comunicación Político-Electoral con el Centro Interamericano de Gerencia Política y con la Universidad de Georgetown, The Government Affairs Institute. Su obra literaria ha sido publicada en los libros Entre fronteras (Fundación Antonio Gala, Caja Sur y Editorial Planeta, España, 2010), Auroras y horizontes: antología de cuentos ganadores Premio Nacional de Cuento Fantástico y de Ciencia Ficción, 1984-2012 (Secretaría de Cultura de Puebla, 2013); y en la reedición de las Lecturas Clásicas de José Vasconcelos (Miguel Ángel Porrúa, 2014). Obtuvo el Premio al Estudiante Universitario en la categoría de Ensayo Humanístico (Universidad Veracruzana, 2002); Premio Nacional de Cuento “Jesús Amaro Gamboa” (Universidad Autónoma de Yucatán, 2006); Premio Nacional de Cuento Fantástico y Ciencia Ficción (Secretaría de Cultura de Puebla, México, 2009); Premio de Relato Breve del Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba (España, 2010). Fue Diputado Federal a la LXII Legislatura del Congreso de la Unión, donde se desempeñó como Vicecoordinador de su Grupo Parlamentario y Consejero del Poder Legislativo ante el INE.