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López Obrador y los medios

Medios.

Elías Cárdenas


Tiempo Real


miércoles 31 de julio de 2019

Cada ocasión que, en aquella ciudad, de cuyo nombre prefiero no acordarme, faltaba el agua para el servicio público, los medios de comunicación se dedicaban a hacer al unísono una campaña contra el presidente municipal. Pero de pronto cesaron los ataques y el gobernador del Estado le preguntó al munícipe: “¿Ya arreglaste el problema del abasto de agua?” A lo que el cazurro político contestó: “No señor, ya me arreglé con los medios”.

La anécdota, perteneciente a la picaresca política del sistema hegemónico del pasado siglo, vale dentro del conflicto entre el presidente Andrés López Obrador y ciertos  medios de comunicación –que mantuvo desde los largos años de su obstinada candidatura a la presidencia de la República– que ha causado revuelo por la nueva manera de relación entre éste y aquellos, en forma directa y personal, alcanzado lo polémico y controvertido.

Lo anterior merece un cotejo entre el pasado reciente y el presente real. Los últimos presidentes de México, tanto del PRI como del PAN, mantenían distancia discreta y formas diferentes con los medios de comunicación. Aun cuando había reporteros y comentaristas que acompañaban en sus giras nacionales e internacionales a los mandatarios, no los cuestionaban directamente sobre los temas nacionales o los sucesos cotidianos de alguna relevancia. ¿La razón? Sólo ellos la saben. Los demás la sospechamos solamente.

Diario de México.

Imagen: De10.

Se celebraba, eso sí, con bombo y platillo, el llamado Día de la Libertad de Prensa, convivencia –“¿connivencia?”– en la que en primera fila estaban los propietarios de la prensa escrita, radio y televisión, que aprovechaban para pedirle favores al presidente en turno, principalmente que les condonara pago del papel e impuestos, después de aplaudirle su retórico discurso donde se loaba la “libertad de expresión” como un derecho irrestricto de los mexicanos, aunque en la práctica se arremetiera contra esos medios por exhibirlo. Éste fue el caso, entre otros, del Diario de México, dirigido en aquel tiempo por Federico Bracamontes, cuando, por error o deliberadamente, se cambiaron los pies de las fotos de un gorila que adquirió el zoológico de Chapultepec y el presidente Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), quien inmediatamente ordenó la feroz intervención y clausura del periódico por tan insólita información. Los demás medios no protestaron. El gorila, dijeron, tampoco.

La relación se realizaba indirectamente, a través de los llamados Jefes de Prensa, después nombrados Directores de Comunicación Social, encargados de atender a los periodistas en sus demandas y deseos de toda índole de acuerdo con la importancia e influencia del medio que representaban. Con ellos se establecían las “reglas” del juego. Todo se arreglaba con la mayoría de los periodistas y dueños de empresas mediáticas, y lo que decía el presidente era sistemáticamente la principal noticia. De allí el viejo grito en las manifestaciones populares de “prensa vendida” y otras percepciones sobre esta laya de periodismo.

Prensa.

Fotografía: El Financiero.

Hoy las cosas han cambiado. Los gastos de publicidad de comunicación social han sido reducidos, las direcciones que se encargaban de esta función fueron eliminadas y compactadas a una sola, las empresas mediáticas deben pagar impuestos, no existe día para celebrar la libertad de expresión, los reporteros o empresas pagan sus viáticos correspondientes en las giras del presidente y hay diálogos ríspidos entre éste y los representantes de los medios en las conferencias matutinas del presidente López Obrador. Se presume que tales medidas son parte de la lucha contra la corrupción, principal estandarte del actual régimen, aunque se cuida mucho de presentar alguna iniciativa para abrogar la vieja Ley de Prensa emitida por el presidente Venustiano Carranza para no alborotar el cotarro, o llevar a juicio a empresarios o periodistas acusados de recibir prebendas, conocidas como “el chayote”, mucho antes llamado “embute”.

Ahora, también hay que tomar en cuenta ese poderoso y nuevo actor que se denomina redes sociales, convertido en un contrapeso real a los medios tradicionales. López Obrador las ha proclamado “benditas”, porque en su última campaña electoral jugaron un papel decisivo en su abrumador triunfo del 1 de julio de 2018. El gobierno tuitero del presidente Donald Trump ha mostrado cuán eficaz y contundente es, aun en los asuntos más escabrosos de la política y la economía. La libertad de expresión tiene, por ello, ahora otra dimensión diferente, que algunos sesudos analistas consideran como una ampliación democrática y expansión de las libertades públicas. ¿Será?

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. JOSE ANTONIO TREJO

    Ojala que los medios evolucionen a otro nivel, vean beneficios a largo plazo y no los que persiguen ilegalmente a corto plazo, llegamos a un punto done la prensa escrita, televisoras y demás medios, han concentrado tanto poder que cuando se ponen a merced del mejor postor, pueden en un dos por tres ensalzar a el mas corrupto y convertirlo de la noche a la mañana en persona honorable, pulcra y de moral intachable; y por otro lado cuando alguien con honestidad levanta la voz, con mucha impunidad lo convierten en un criminal, en una persona corrupta y sin escrúpulos; es así el poder de nuestro medios; todos nos hacemos patos y no aceptamos abiertamente que una libertad de expresión genuina no existe, aun no veo un periodista cuestionando grandes temas en las televisoras, en los tiempos modernos aun la TV es la mejor arma para crear o destruir, si, las redes sociales se asoman pero aun están muy lejos de ser el contrapeso que se requiere.
    Ante un pueblo des memorizado y fácil de manipular con telenovelas, futbol, y programas de entretenimiento tercermundistas, seguiremos a merced de lo que convenga a los intereses creados en los sexenios pasados; cualquier periodista que se atreva a decir la verdad, diplomáticamente perderá su empleo, si su cuestionamiento es fuerte, hasta tiene que irse del país a buscar empleo en otra parte.
    quien se acuerda del FOBAPROA, de LA CASA BLANCA, de delincuentes de cuello blanco encarcelados simuladamente y descaradamente dejados en libertad, quien abiertamente dice con claridad el enriquecimiento ilícito de todos los lideres sindicales eternizados en sus puestos, por así convenir a empresarios y gobierno, donde quedaron los delitos de la maestra, el líder petrolero con su sueldo pudo amasar tanto dinero y poder…? y de los demás porque no se dice nada…? que tanto se negocia debajo de la mesa….? porque hay jueces con tanto poder que liberan amparos a estos delincuentes, mientras a otros con delitos casi infantiles comparados con estos angelitos, les dan hasta cadena perpetua y sin derecho a fianza….sera que como dijo aquel…ES UNA DICTADURA PERFECTA.
    Porque no existe una oposición genuina…?, que realmente haga cuestionamientos reales e importantes y no cuestionen tonterías como; que si el horario de verano, que reclamar errores históricos a otros países, hay cortinas de humo que distraen tanto, dejando a un lado los temas super-importantes por resolver.
    La esperanza de este país es una prensa activa e imparcial, con solidas aspiraciones a crecer a largo plazo, es apoyar a grandes periodistas e intelectuales, es crear condiciones para evitar la fuga de cerebros a otros países, es crear una oposición real y genuina, que no busque solo una política errática y conveniente para algunos sectores; hoy por hoy creo que no existe.

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Sobre Elías Cárdenas

Elías Cárdenas
Egresado de la Escuela de Leyes de la Universidad Autónoma de Coahuila. Fue Diputado Presidente de la XLVIII Legislatura local del Estado, y Representante del Partido Convergencia ante el Consejo General del Instituto Electoral del Distrito Federal, Representante ante el Consejo General del IFE y Representante Legislativo de la Fracción Parlamentaria de Convergencia en la Cámara de Diputados y Diputado en la LX Legislatura, donde ocupó el cargo de Presidente de la Comisión de Marina (Armada de México). Observador de México ante el Parlamento Centroamericano, Delegado a la II Convención Mundial del Mar en 1974, celebrada en Caracas, Venezuela, miembro de la Delegación de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación ante su similares del Reino Unido y Noruega, Representante del Partido Convergencia en los cursos sobre normalidad democrática en Madrid, España, realizados en el Instituto José Ortega y Gasset; delegado en la Segunda Cumbre Parlamentaria Iberoamericana verificada en Montevideo, Uruguay. Orador huésped sobre poesía mexicana en la Eastern Kentucky University de la Ciudad de Richmond, Kentucky. Ha ejercido la abogacía ante tribunales federales y del fuero común, y el periodismo en distintos periódicos y revistas nacionales como editorialista, articulista, cronista y reportero, y editado los ensayos intitulados “El joven madero”, “El Senado de la República” y el libro ¿Dónde está la isla Bermeja?