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Hasta las plañideras evolucionan

Plañideras.

Ferenz Feher


Construyendo sueños

Fotografía: Freepick.

lunes 12 de agosto de 2019

Hasta hace unos pocos años, en el pueblo de San Nicolás Tetelco, también conocido como La Conchita, en Milpa Alta, dos mujeres de la tercera edad, Flora y Josefina, acudían a los velorios para llorar. Pocas veces conocían al difunto, pero la presencia de ambas era indispensable para mostrar que quien había fallecido dejaba una huella en la comunidad.[1]

El trabajo dignifica, es una de las mayores fuerzas con las que se sostiene un país y ha sido, desde el inicio de la humanidad, una labor que en varias de sus formas ha evolucionado conforme transcurren los años. Desde aquellos aguadores que se encargaban de recolectar y distribuir bidones con agua de los acueductos en la época virreinal, hasta las mujeres operadoras de los cables con los que se hacían las primeras llamadas telefónicas. Todas estas actividades han tenido características idénticas a las de algunos puestos que tenemos en la actualidad. Antes era muy sencillo encontrar al ropavejero, a los afiladores y a las plañideras: mujeres contratadas para literalmente llorar en un velorio. Hoy en día, la mayoría de esos oficios está en desuso, al igual que la época en la que se crearon.

Pajarero.

El oficio de pajarero que tiende a desaparecer (Fotografía: Pinterest).

¿Ése es el futuro de todos los empleos? Sí, en caso de no evolucionar con el mundo. Imagínense que en los años noventa llegara una persona pidiendo un puesto como Community Manager. El auge de este puesto resultó a raíz de las nuevas tecnologías, como el internet y las redes sociales. Hoy en día, incluso, se estima que desaparecerá para convertirse en un experto en varias disciplinas, entre las que obviamente debe ser capaz de entender el ritmo del mundo, lo que busca, y trasladarlo a necesidades del mercado ávido por encontrar mejoras, soluciones que le ayuden a llevar una vida más fácil.

Se trata de evolucionar de acuerdo al contexto y a lo que dicta el futuro. ¿Tu trabajo se terminará por la llegada de un robot? No lo sabemos a ciencia cierta, lo que es seguro es que hay estimaciones de cuáles serán los primeros empleos “actuales” que podrían ser reemplazados por un robot, sobre todo, aquellos cuya complejidad esté basada en patrones, logaritmos y en reglas fijas.

De hecho, en el artículo “El trabajo en la era de los robots y la Paradoja de Moravec” [2] nos habla de la posibilidad de ser remplazados en las tareas autómatas, mas no en las creativas (punto para los humanos) y dice al respecto: Es fácil conseguir que las computadoras muestren capacidades similares a las de un humano adulto en un test de inteligencia, pero difícil o imposible lograr que posean las habilidades perceptivas y motrices de un bebé de un año. Y es gracias a nuestro cerebro evolucionado en miles de años, lo que nos diferencia hasta hoy.

Moravec.

Imagen: Sin Permiso.

Pensemos de esta manera: si le das a un robot la instrucción de girar cinco veces una tuerca de media pulgada con ayuda de una llave, el robot hará lo mismo con todas y cada una de las tuercas que encuentre a su paso, pero ¿qué pasa si le das un clavo? Simplemente no está programado, y para que actúe de forma similar es preciso volver a programarle.

Volviendo al tema de las plañideras, incluso ellas han evolucionado el servicio que ofrecían en los años cincuenta. En ese entonces, durante los velorios (particularmente en los pueblos) sólo eran contratadas para llorar de manera conmovedora y hacer creer a los asistentes que la persona velada había sido una gran persona. Hoy en día, aunque está a punto de desaparecer el oficio, ellas son las mismas que se ofrecen para rezar rosarios, preparar y servir comida a los asistentes, e incluso acompañar y reconfortar a los deudos durante algunos días, después de los rosarios.

Para concluir el tema, es preciso tomar en cuenta que si no quieres ser relevado o alcanzado por la tecnología, o simplemente, por el día a día, es preciso renovarte, aceptar que el cambio es inherente a uno mismo y adaptarte a los nuevos retos que te ofrece este maravilloso futuro.

Notas:
[1] “El oficio de llorar y rezar en los velorios”, Diana Delgado Cabañez. Revista Chilango (02.11.2017).
[2] El trabajo en la era de los robots y la paradoja de Moravec.
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Ferenz Feher

Ferenz Feher
Arquitecto empresarial, Coach de sueños, empresario y emprendedor que cree firmemente en el desarrollo de la economía mexicana por medio de la consultoría a emprendedores que incuban un proyecto, negocios cuya meta principal es el crecimiento y a empresas interesadas en desarrollar una metodología exitosa para potencializar nuevos modelos de negocio. CEO de Feher & Feher, consultoría especializada en incubación de ideas de negocio y aceleración de empresas certificada por el INADEM como una de las 10 mejores del país. Miembro de la Red de Líderes Emergentes de la Embajada de Estados Unidos en México y de la Universidad ORT. Participa como articulista, líder de opinión y fuente de información en temas de negocios en los principales periódicos, revistas y programas de radio y televisión del sector empresarial. Autor de 5 libros en materia de negocios, franquicias y emprendimiento.