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¡Ya basta!


miércoles 28 de junio de 2017

Un Estado fallido sólo se revierte con una demostración de la fuerza del propio Estado siempre y cuando ésta no resulte infructuosa.

En el mundo entero estamos hartos de la inseguridad pública; en México, de manera particular, la delincuencia nos ha rebasado, nos ha hecho víctimas a casi todos. Es raro que a alguien no le hayan robado por lo menos alguna vez, somos víctimas de décadas de una ignominia brutal por parte de gobiernos irresponsables que son incapaces de comprometerse con las causas y preocupaciones de la sociedad. La delincuencia ha permeado a tal punto que prácticamente ningún gobierno se libra de las infiltraciones, vivimos en un caos poco imaginado, la criminalidad aumenta, la impunidad es creciente y nuestra paciencia se agota.

Siempre me pensé como un demócrata y humanista; hoy creo que, sin dejar de serlo, prefiero la mano dura y que una vez por todas se termine con el fenómeno de inseguridad en el que vivimos.

A veces y cada vez más frecuentemente, me sorprendo a mí mismo pensando y deseando que en México exista un gobierno militar que nos ponga en orden y termine de una vez por todas, mediante la disciplina y la obediencia, con esta clase política corrupta y mal intencionada y con las malas prácticas de una sociedad hecha a la idea de que la ilegalidad forma parte de nuestra idiosincrasia.

Para generar una verdadera civilidad es necesario dar un fuerte golpe de timón, y no me digan que por mis términos estoy destapando al Secretario de Marina. México necesita acabar con los nefastos políticos, los malos policías y con los inacabados ciudadanos, y aunque no me refiero a mandarlos al paredón (tampoco soy tan bestia), o tal vez sí, me queda claro que lo que tenemos como modelo de gobierno, ciudadanía y modelos de prevención, no funcionan.

Año tras año (aunque no creo en lo que asevero) prefiero pensar que los gobiernos intentan acabar con la delincuencia, pero me parece que pasado el tiempo eligen el provecho propio antes que el sentido común o el bienestar social y sí, el sarcasmo o la ironía tienen un espacio propio en lo anteriormente señalado, pero es claro que las buenas intenciones y la corrupción antagonizan la arena pública plagada de buenas intenciones y proyectos increíbles donde en actitud de superhéroes, las figuras gubernamentales se desdibujan a cada promesa.

De verdad, ¿usted cree que en el corto plazo la delincuencia se terminará con una mejor educación y con igualdad social? Yo francamente no lo creo así y si de verdad queremos acabar con la delincuencia, tendremos que ser capaces de pensar claramente; por supuesto, hablar así, en consecuencia, nos lleva a una disyuntiva, o pedimos mano dura con todo y lo que esto puede generar, o bien, seguimos haciéndonos tontas ilusiones de que académicos y críticos desde su pensar, y políticos desde su limitada imaginación, puedan convencer a la delincuencia para que se regenere.

Si el Secretario de la Defensa tomara las riendas del país, estoy seguro de que las cosas por lo menos mejorarían. Estamos inmersos en un «club» de desconfianzas mutuas, donde la certeza inhibe al desengaño, donde la desesperanza no teje mejores relaciones sociales entre las personas, y donde la retórica sigue el incumplido deber de los hipócritas de transformar la realidad.

Cuando hablamos de formación yo pienso a la mexicana donde el albur prevalece, esto es: formados y al paredón los traidores a la Patria, tanto políticos como delincuentes, que son casi lo mismo; formados con una mejor educación que nos permita un más alto desarrollo cultural y económico; formados y por la derecha, como me decía mi abuelo, para ser un mejor ejemplo paro los mexicanos que están por venir.

@fschutte

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

5 comentarios

  1. EDGAR CUENCA DEL VALLE

    Me extraña su infantil posición. Sin el ánimo de ofender: DESDE LA INVASIÓN, EN MÉXICO SE ASENTÓ ESTA DESGRACIA SOCIAL. TODO INTENTO DE MEJORÍA IBA EN FAVOR DEL DESARRAIGO Y CLARA CORRUPCIÓN QUE NO PARARA HASTA DESAPARECER CUALQUIER VESTIGIO NACIONALISTA Y CONVERTIR ESTA NACION EN UNA MASA AMORFA, SIN IDENTIDAD O EN UN BASURERO DE IDEOSINCRACIAS ESTÉRILES, SI ES QUE NO SÉ CONVIERTE EN UNA COLONIA MÁS DE OTRA NACION(AL PASO QUE VA…) NO TARDAN EN LOGRARLO
    PERO TODO SE LES VA A REVERTIR, PORQUE EL MEXICANO ES ÚNICO, LE PUEDEN PONER UN MIL MODISMOS, INPONER OTRO LENGUAJE, PERO NUNCA DEJARAN DE SER GUADALUPANOS SUS USOS Y COSTUMBRES SON GENETICOS Y CAMBIAR A 120 MILLONES,,,, ESTA CAÑÓN!!!

  2. Luis Coudurier

    Es necesario un gobierno con mano dura.
    La mejor posibiidad y alterantiva, para que la inseguridad se minimize y haya màs respeto y disciplina.
    Saludos

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Sobre Fernando Schütte

Fernando Schütte
Empresario inmobiliario, maestro de posgrado, activista social, articulista y servidor público. Fue el principal promotor y organizador de la Marcha Blanca el 27 de Junio del 2004, que reunió a casi tres millones de personas en el Paseo de la Reforma, todos vestidos de blanco, en demanda de más seguridad así como exigir nuestro derecho a una sociedad sin corrupción ni violencia. Es un convencido de que la participación del ciudadano es fundamental en la buena marcha de las políticas sociales de cualquier gobierno.