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La nostalgia del Gatopardo

Alain Delon

Gabriela Gorches


Entre pantallas desde el Mediterráneo

Alain Fabien Maurice Marcel Delon, actor de cine francés (Fotografía: Festival de Cannes).

martes 14 de mayo de 2019

¿A quién premiarías por su trayectoria en el cine? En tu opinión, ¿qué actor o actriz merece reconocimiento por el conjunto de papeles interpretados a lo largo de su carrera?

Uno de los más importantes en la industria cinematográfica, el Festival de Cannes, ha otorgado un reconocimiento de este tipo a nueve personas hasta la fecha.[1] De manera independiente, al jurado que cada año elige películas ganadoras, en diferentes ocasiones los organizadores del evento han atribuido un premio especial a quienes, consideraron, han dado vida a diferentes personajes sin perder un sello propio.

Alain Delon y Romy Schneider.

Alain Delon y Romy Schneider.

2019 será otro año de Palma de Honor de Interpretación y esta vez la elección es a favor de quien llamaron, monstruo sagrado, Alain Delon. Su filmografía, dicen, revive las más hermosas horas del cine contemporáneo. Si uno lo recuerda bailando el vals con Claudia Cardinale o con el torso desnudo en la cama junto a Romy Schneider, no puede sino sospechar que su carrera despegó gracias a la exaltación de una “belleza casi insolente”, como ha sido calificada la suya. Su mirada azul enfrenta a la cámara, retándola para que capte contenido en esa belleza, o quizá obedeciendo a un destino que se escribió desde que su nana lo sacaba en carriola con el letrero “míreme, pero no me toque”.*

El Gatopardo (1963).

Alain Delon y Claudia Cardinale en la película ‘El Gatopardo’, 1963 (Imagen: Vanity Fair).

Se dice que Delon fue descubierto por René Clément, inventado por Visconti, reinventado por Melville, por Deray, por Verneuil…  El hecho es que ha trabajado con grandes directores y que cada uno contribuyó en su formación, lo mismo que para crear el “mito viviente” que él mismo afirma ser a la fecha. Su larga trayectoria incluye en menor medida la dirección y la producción, pero es al actor a quien se le cuentan obras maestras como “El Gatopardo”, ganadora de la Palma de Oro en 1963. La película está basada en la excelente novela de Lampedusa, que se sitúa en el tiempo de la Unificación de Italia; con nostalgia poética, retrata la desaparición paulatina de la aristocracia, habla del final de una época. Esa misma nostalgia es en la que Delon parece haberse instalado en los últimos años: añora a esos directores que también fueron amigos, a sus coprotagonistas, a alguna de las mujeres que se convirtió en su compañera de entre tantas de sus conquistas; comparando su arrogancia en entrevistas a los cuarenta, con la voz que se le quiebra hoy cuando se acuerda del pasado, no es difícil imaginar la desesperanza de un Narciso incapaz de reconstruir su reflejo a partir de fragmentos envejecidos. Muchas de sus películas se convirtieron en clásicos del cine: “El silencio de un hombre”, “Rocco y sus hermanos”, “A pleno sol”, “El clan de los sicilianos”, “El círculo rojo”, “Borsalino”, “Nuestra historia”, etc. Pero también trabajó en otras puramente taquilleras y en gran cantidad de mediocres. En todo caso, hay que reconocer que “Delon el actor no tiene nada de discutible”, como él mismo lo asevera. Cuenta que la primera y una de las más grandes lecciones la recibió de Allegret, quien le pidió que en lugar de actuar, se moviera y hablara como lo hacía en la vida real; desde entonces, explica, más que interpretarlo se convierte en el personaje. Quizá fue una combinación de obsesión por el triunfo y paciencia para dejarse guiar a pesar de su rebeldía nata lo que llevó a Delon a la cima.

En México, las generaciones de los 30 a los 70 lo conocimos de nombre, que quizá relacionábamos con una increíble perfección física. Algunos sabrán que protagonizó al asesino de Trotsky en una película filmada en el país, o lo habrán visto en la portada del disco sencillo “Paroles Paroles” en el que le hacía la réplica hablada a la cantante Dalida. Con Hollywood, Alain Delon nunca ha tenido muy buenas relaciones, incluso alguna vez rompió un contrato por juzgar que el cine en general era de mala calidad. Y en Francia hace tiempo que se va ganando la antipatía del público: incluso quizá más que la extensión de su filmografía, la gente recuerda que tenía la costumbre de hablar de sí mismo en tercera persona como si fuera un rey. También quedó en la memoria un crimen nunca resuelto en el que estuvo involucrado, aparte de un litigio por una marca de ropa con su primer hijo, Anthony, con quien el actor dejó de tener contacto. En los últimos años se ha hecho notar por declaraciones consideradas homofóbicas y por otras en apoyo a la extrema derecha, lo mismo que por haberse exiliado en Suiza debido a razones fiscales. 

Obra "Un día ordinario".

Alain Delon y Anouchka Delon en el ensayo de ‘Un día ordinario’ (Fotografía: Le Figaro).

La última vez que se le vio en la pantalla grande fue en 2008, haciendo de César en “Asterix en los Juegos Olímpicos”. Confiesa que le habría gustado trabajar bajo la dirección de una mujer, pero que el cine se acabó para él, sobre todo porque faltan directores que le merezcan admiración. En cambio, en teatro se hizo escribir una obra en la que pudiera trabajar junto a su hija Anouchka y desde 2011 estuvieron en cartelera por años en “Un día ordinario”. Además, pronto aparecerá en la que, dice, será su última participación, “Esa bestia soy yo, sin ser yo”. Confiesa que no cree en Dios y sin embargo tiene una pasión por María, y lo demuestra sacándose del bolsillo del pantalón una figurita que lleva siempre consigo. Hombre de todas las mujeres y en varias ocasiones protegido e impulsado por alguna, a los 83 años es un solitario; afirma que en caso de estar en riesgo de morir antes que Loubo, su perro, pedirá al veterinario que lo sacrifique en sus brazos para que no muera luego de tristeza junto a su tumba.

Es posible que la elección de una personalidad tan controvertida no sea la mejor, sobre todo en tiempos de revueltas sociales en Francia. En todo caso, el premio le será entregado el 19 de mayo en un evento al margen de esta edición número 72 del Festival de Cannes, en el que también se proyectará la película de Joseph Losey, “El otro señor Klein”, una de las grandes en la carrera de Delon y por la que logró la nominación a mejor actor en los Premios César del cine francés.

Alain Fabien Maurice Marcel Delon

Alain Fabien Maurice Marcel Delon, actor de cine francés (Fotografía: Nouvelle-Zelande).

Notas:

[1] Trofeo del Festival de Cannes: Philippe Noiret, 2000; Jeanne Moreau, 2003; Max von Sydow y Gong Li, 2004. Palma de Honor de Interpretación: Jeanne Moreau, 2003; Catherine Deneuve, 2005; Jane Fonda, 2007; Jean Paul Belmondo, 2011; Jean Pierre Léaud, 2016. Premio Aniversario: Nicole, Kidman 2017.
* Ésta y las otras anécdotas que aparecen en el texto las ha contado el propio Delon en entrevistas en los programas: Thé ou café, Stupéfiant y Entrée Libre. Detalles de su vida privada se mencionan en el documental, “Un jour, un destin”, transmitido en France TV.
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Gabriela Gorches

Gabriela Gorches
Gabriela Gorches (1961) nació, creció y empezó su familia en México, pero hace años que vive entre Niza, Barcelona y San Remo. Antes se había establecido un tiempo en Atenas, a lo mejor por el afán de conocer sus orígenes o por el de aprender otra lengua, un tema de estudio que le encanta. Además, es amante de los viajes, la literatura y sobre todo el cine, con la suerte de poder asistir cada año como cinéfila invitada al festival de Cannes. En México se graduó como licenciada en Informática (U. Anahuac) y también en Historia del Arte (ICS), así como del diplomado, Español como Lengua Extranjera (CELE de la UNAM). Ha trabajado como dictaminadora, traductora y profesora de español, ha dado conferencias y escrito artículos, lo mismo que algunos libros, entre ellos, Basura Cósmica, publicado en 2013 por Ediciones Irreverentes, Madrid, España.