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My dear American Friends

Colaboraciones y reflexiones de Gastón T. Melo-Medina en El Semanario

lunes 27 de marzo de 2017

Permítanme dirigir esta carta, particularmente a mis amigos norteamericanos, gringos y canadienses.

De esta suerte, la nota va para a Jerry y Sandy en San Diego, a Chester, Key, Greg, Steven, Sandy  y Verónica en San Francisco, a mi hermanita Mónica, nacionalizada hace 30 años, a Steve y Teresa, Mike, Jessy  y  Jason  en Redmond y Eugene, Oregon, a la familia Norden en Lincoln, Nebraska, a mis amigos en Alma, Montana, a mis ex socios en Saint Paul Minessota, a mi querido  ex alcalde  Benavides de Lansing, Michigan, a  Michael , Constanza, Julia y Víctor, en Nueva York, a toda la banda de amigos latinos en Miami y alrededores,  a mis primos Paco y Beto emigrados hace 40 años a Phoenix, a mis amigos, maestros y funcionarios del Departamento de Estado y varias Universidades  en DC, Eric, Mara, Valeria, Isabel, Mathew, Reginaldo, en Canadá, particularmente a Maureen, Greg, Jim, Joyce y Lilianne, en Ontario, A Tony y Nick en Vancouver, a mis sobrinas Medina en Toronto a Pierre en Quebec, a Mark en Saskatchewan y  a cientos de otras relaciones con quienes he interactuado a lo largo de mi vida en esos dos hermosísimos países.

Esta nota, Amigos, para comentarles como me siento hoy aquí en este sur que algunos quieren llamar -otro mundo- y que es sin embargo parte de ese continuum continental en donde ríos, valles, desiertos y montañas multi-milenarios son fieles observadores de la inutilidad de las fronteras y de la necesidad de compartir los territorios donde ciertos bienes pertenecen porque sirven a todos.

Lo humano, dear friends, ese fenómeno, esa improbabilidad, ese, -para algunos-, accidente de la naturaleza, es en este continente como en todos, la huella de una primaria unidad de ocupación que domeñó solo en circunstancia los espacios.

Apaches, Miamis, Navajos, Utes, Cheyenes Sioux, Comanches, Arapahos, Potawatomi, Quapaws, Wynadotos, Chippewas, Menominees, Blackfeets, Gros-Ventres, como les insultantemente llegaron a llamar a algunas etnias los colonizadores, no se diferencian de chichimecas y grupos uto aztecas, Rarámuris, Tepehuanes, Huicholes, Coras, Mixtecos, Tzotziles, Totonacos, Huastecos o Mayas y más al sur Lencas, Misquitos, Tolupanes, Chortis,  Payas, Tawahkas, quienes a su vez establecen un sutil continuo  con Miskitos,  o Sumos y estos con  los Chorotegas, Matagalpas , Sutiabas o Hokan Sui y más abajo  aún Quitirrisís,  Matambús o Chorotegas, Maleku ó Guatusos de los que quedan sólo unas 700 personas,  Cabécares , Guaymís y Borucas  no son brincos genéticos, son hormonas y encimas vibraciones que se asemejan y varían en infinitas y constantes mezclas.

Podríamos continuar largo hasta tierra de fuego, pasando por cada pulgada de territorio en una continuidad fracturada solo por voluntades colonizadoras, ladinos, chabochis, sátrapas, socarrones, chuzones y otras formas de traición. Musulmanes, hebreos, polacos, libaneses, irlandeses, afroamericanos y orientales otras minorías han encontrado en el continente mejor acogida que los primeros pobladores del espacio americano.

Los conocimientos científicos pre-renacentistas de los siglos XIII y XIV como el timón, el sextante, el compás, la pólvora, aunque con antecedente anteriores en oriente, facilitaron la navegación a sitios lejanos y están al origen de la dominación y de la ruptura de una continuidad en la identidad continental que por lo que hoy sabemos es producto de un volkerwanderung, de una migración de por lo menos 20 mil años.

La que vivimos hoy, a través de los decretos del presidente Trump, es la voluntad de un tratado indígena más, con la más numerosa “tribu” jamás imaginada en el continente, hoy de 30 millones de latinos mestizos viviendo en el territorio norteamericano. Pero lo que estamos presenciando, no es la vocación de establecer el tratado 66, con una nueva Independent-Nation, sino la imposición de un supremacismo en donde -a lo Huntington-se expresa un “no podemos amar lo que somos si no odiamos lo que no somos

Y lo que los mexicanos son en el territorio norteamericano, es una nación indómita, que todavía en octubre de 1994, hizo ondear un océano de 70 mil banderas mexicanas en Los Ángeles para contestar la proposición 187 que negó los beneficios del estado a los inmigrantes “ilegales” y a sus hijos.  En otras palabras, la nación norteamericana quiere los beneficios de la migración, pero no está dispuesta a pagar los costes. En el Canadá, se siguen hasta la fecha negociando tratados con los Pueblos originales, se sigue aprendiendo y el trato, la actitud son algo diferentes.

Bajo el Mandato de trabajar conjuntamente para hacer del Canadá un mejor lugar para los pueblos originales y las comunidades, el Departamento de Asuntos Indígenas de ese país opera activamente y en todo el territorio, buscando la mayor inteligencia para la integración y el desarrollo común de las personas inuit, métis y los pueblos del norte. A la luz de estas premisas el Canadá está buscando beneficiarse de una migración mexicana mejor negociada, con valores claros e intercambios eficaces. Los valores de la migración están en las complejidades que explican la situación de toda persona. Todos sin excepción somos la punta de un vector en movimiento. Lo dijo sabio y simple el poeta Nezahualcóyotl, “no para siempre aquí, sólo un poco aquí, como una pintura nos iremos borrando.

Queridos amigos norteamericanos, quiero compartirles que me siento siempre muy feliz de ser americano, que me surgen mil preguntas y que me afana el entender aun cuando disfruto lo ya mucho que percibo en la estridencia pluri centenaria de estos extraordinarios sitios donde se asentaron civilizaciones admirables y que son parte de nuestro territorio común. También me siento contentado -cuando visito su tierra-  hundiéndome en sus cañones, sintiendo la belleza de sus lagos y ríos, de sus águilas y búfalos que se enseñorean

del territorio. Me sobrecoge la vegetación sorprendente de sus parques y sus bosques. Y es que, entre osos y sequoias, entre venados, renos y serpientes, entre los cangrejos del norte y del sur, con mojarras de Veracruz y lenguados chilenos, mariscos en el Perú y sabrosas carnes argentinas, sabemos que lo que prevalece aquí como en otras latitudes, es la riqueza y el gusto de la variedad.

Tenemos mucho que trabajar juntos y no queremos que se nos quite el tiempo con cuestiones políticas miopes y sin otro enfoque que la prevaricación que sólo endulza oídos obtusos y circunscritos a percepciones viciadas. Muchos millones de entre nosotros sentimos tener amigos entre ustedes y sabemos que la reciproca es en su territorio igualmente válida.

Los tratados indígenas que se firmaron y aprobaron en el senado de los Estados Unidos desde 1778 hasta 1889, y en el Canadá desde 1771 hasta la fecha, son testimonio de siglos en donde prevalece una visión colonial, como lo dice Edward Smith (1873)1 tenemos en teoría alrededor 65 naciones independientes en el territorio, con quienes hemos establecido tratados que les otorgan el status de pueblos soberanos, pero al mismo tiempo el agente blanco es enviado para controlar y supervisar estos “poderes extranjeros” y cuidar de ellos bajo tutela del gobierno. Esta doble condición de soberanía y avasallamiento implica crecientes dificultades y situaciones absurdas” (1) 

Así, el NAFTA que vaya que debemos revisar, tiene las implicaciones de un tratado indígena, en donde al tiempo se negocia y reconoce la independencia de las partes y por otro se asegura la tutela de la parte hegemónica. ¡Así no se vale! En voz bajita se cuenta hoy en las redes y los pasillos del chisme, en los cafés y oficinas donde se pierde el tiempo, que existe un acuerdo ya con el presidente Trump. Se dice que en ese acuerdo está implícita la sucesión en México y con ella la sumisión. Deben ser chismes. Nada está escrito hasta que se escribe, pero cuando el río suena, piedras lleva dice el dicho.

Cierto es amigos, que en México estamos viendo consolidarse a un pre-candidato que ha prevalecido allende los sexenios, que ha demostrado constancia y sabido capitalizar la rabia popular siempre renovada por motivos que se encuentran sin dificultad en la cultura de la corrupción y la narco-cultura.  No es el más íntegro, está lejos de ser un buen administrador, vive de solipsismo en solipsismo, es autoritario, no se presta al diálogo, pero ha creado su propio lenguaje, se sabe apropiar del espacio y el tiempo actúa en su favor.

Sus enemigos son claros y no se ocultan, le han hecho campañas sucias y le han buscado por todas partes algún callo que le lastime, se los han descubierto pero la enjundia y la miopía se imponen sobre el sentido y las críticas han perdido piso, fallando con facilidad en sus estrategias y haciéndose predecibles, retóricas y repetitivas, terminan siendo parte de un discurso sabido y pastoso en su reformulación, sin creatividad y sobre todo sin efecto.  López Obrados no es el mejor, pero es el más evidente. Nadie se le acerca.

En los partidos políticos y los candidatos llamados independientes hay un enrome vacío de sentido de servicio a la sociedad. Vemos en ellos una concentración del afán de poder sin las propuestas que se requieren.

En el PAN, Margarita sólo cae bien, aunque su discurso sabe a poco y adolece de enormes lastres, Moreno Valle logró seducir a la clase media poblana y enfurecer a algunos gremios también, busca pelear por una posición que ha trabajado, pero carece de reconocimiento ideológico. Anaya tiene capacidad discursiva y buenas maneras políticas, pero poca experiencia administrativa.

En el PRD el desastre de las cuotas y los intereses parece tener en Mancera a su principal gallo. La ideología de la izquierda light está en el mercado del mejor postor. Las renuncias y migraciones a MORENA abundan en ese partido: Barrales quiere jugar, Mancera quiere comprar y Graco vende caro su amor pendulando entre MORENA y su propio partido. La otra izquierda, la del ingeniero Cárdenas y de Encinas, es aunque creciente, pobre aún y terminará refugiándose probablemente el PRD si le reconocen sus cuotas o yéndose con MORENA si alguna señal de Andrés les ablanda y abre espacios.

El PRI, disciplinado pero diletante tampoco decide. Aplica por lo pronto sus recursos en el imperdible Edomex y continúa gobernando un partido siempre en disciplina castrense y desde la escasez ahora, baraja un legajo de cartas que contienen desde el bueno pero desdeñoso Meade, hasta el querendón y acomodaticio Narro y sosteniendo a un cancijoker, que si le sale la NAFTA jugada, se volvería a posicionar. El populista Chong, sin recursos juega a la política de la oportunidad y el saltomata. Mientras, otras figuras menores como Ivonne o Claudia se acogen a las cuotas y otras coyunturas. El educado secretario de suelas limpias don Aurelio Nuño, ya no juega en la grande, pero duerme en la esperanza.

Y en los independientes el juego es eso, un juego en donde el único valor es la existencia. Ferriz relanza su campañita y enseña cada vez más el cobre, Castañeda sigue su mediatización pagada, el Bronco anda, aunque brioso, regañado y Emilio Álvarez, con ideas y solidez es demasiado monotemático para hacerse valer. No hay ni independencia ni sentido de país en los independientes sino soledades financiadas por intereses obtusos.

Otras representaciones juegan a las cuotas y los gremios no están hablando, los industriales se bañan en timidez pusilánime, los intelectuales están comprados por las instituciones, las comunidades tienen demasiada hambre y trabajan de carnada para el mejor postor, los estudiantes, parecen por primera vez andar en eso y no tienen ni el gusto ni el discurso ni el recurso para la protesta o la propuesta. ¡Los medios, ay, ay, ay! Ni a cuál irle y creerles, menos. Instituciones, cuáles.

Así, Friends, todas las condiciones están dadas para inventar al país, para sentar a las damas y los caballeros necesarios a su concepción, para procurar su “Caso”. El caso México. La otra salida es la simple no existencia, la entrega, la sumisión, el resquebrajamiento y la anexión de los unos, la independencia de los otros y la estulticia de todos.

Por todo esto hoy necesitamos de los buenos amigos americanos, de los del norte y del sur, para ofrecernos una mirada y acompañar desde ella, las acciones que requiere el trabajo por un mundo en donde el país sea contribución y no lastre.

Ejemplificar con el mestizaje y una nueva ingeniería social de la inclusión, de la amistad, del reconocimiento recíproco. Pasar de la mera consideración de mercado a la necesaria consideración de un modelo de sociedad más justa por solidaria y más incluyente por el aprecio de un potencial que puede ser modelo para la humanidad entera. Sí, porque América es el territorio de la sociedad nueva y factible, del mestizaje abundante y de la humanidad mejor que hay en el horizonte de la globalización. American Friends, disfruten de sus playas mexicanas, de la cocina exquisita de estas tierras y permítannos por un tiempo, mientras avanzamos en las de esta territorialidad, gozar de la experiencia de sus universidades, de sus recursos humanos y naturales, de sus espacios de trabajo. En el horizonte esta la armonía y si querámonos más, hagámonos unidad en este territorio con base en el reconocimiento de la riqueza de nuestros diferenciales de circunstancia y teniendo una mejor idea de lo humano para todos. Es factible, no es utopía, es trabajo y compasión.

 

Por Gastón T. Melo-Medina

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Gastón Melo

Gastón Melo
Gastón Tadeo Melo Medina ha dedicado su vida profesional al quehacer comunicacional. Doctor en Psicología Social y de las Comunicaciones por la Universidad Louis Pasteur, Estrasburgo, Francia, (1981). Concibió y produjo hasta 2005 “Cumbre Tajín” Fórmula para el encuentro entre altas y bajas identidades. Concibió produjo y animó “Espacio Vanguardia” (EVAC), seminarios, conferencias y actividades para reconocer la perspectiva joven sobre la agenda nacional y global y una plataforma de encuentro y diálogo entre el mundo de las universidades y el de las empresas, habiendo creado redes presentes en 22 países de Iberoamérica (1997/2013). En su función de Productor y Director en diversos medios, ha ganado premios en Cinematografía con la película “Talpa”, adaptando la obra de Juan Rulfo y en televisión con diversos documentales de investigación etnológica, arqueológica y científica. Redactor en Noticieros de Televisa en 1974, corresponsal en Francia hasta 1980. Director de la oficina de la presidencia del Grupo Televisa y vicepresidente de Grupo hasta el 2001; asesor de su Presidente, hasta el 2013. Gastón Melo es socio Director del Sistema de Información Logística (SILOG) desde 1993. Concibió y es rector del Colegio de la Globalización, seminario permanente de formación de cuadros de negociadores con instituciones multilaterales. Asesor de varias empresas y gobiernos y colaborador de la revista Semanario sin Límite desde 2015, Gastón es también, medalla al Mérito Universitario por la Universidad Anáhuac de México y Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres, condecorado por el Gobierno de Francia (1998).