Home || Colaboradores || Cubanidad, ciencia solidaria

Cubanidad, ciencia solidaria

La Habana, Cuba

lunes 8 de enero de 2018

El comandante Agustín Díaz Cartaya, es poeta, tiene 90 años, compositor del himno del 26 de julio, (de la revolución cubana), le conocí una noche de diciembre en casa de amigos, en la Habana, Cuba, vestía un traje deportivo tricolor azul, rojo, blanco. Su nacionalismo va lejos, todo en él, recuerda gestas, compromisos, luchas, órdenes dadas, acatadas y diálogos con Fidel.

Alejandro González Galeano, Director General de Prensa Comunicación e Imagen, ex embajador en la Argentina y en España y Alejandro González Behemaras, su hijo, Director de Asuntos Multilaterales, ambos en el MIREX (Ministerio de Relaciones Exteriores), son nuestros anfitriones. Su función basada en méritos propios –me consta por la calidad del diálogo tenido con ellos‒, no es ajena a la estirpe, al linaje revolucionario de la madre, Aída Galeano y de Cartaya su marido.

Agustín no deja de jugar un papel de referente pulcro, militante vivo, contundente. Poeta y militar, el comandante habla recio, claro, asertivo, desde su cuerpo cansado que se desenvuelve en movimientos lentos, con su altura de casi dos metros, dignidad inmensa y negritud elegante.

Delgado, en una cómoda mecedora dispuesta en la terraza de la casa confortable, sin otro lujo que algunas buenas pinturas y recuerdos de la labor diplomática de los González, apartado de la bulla con que la familia, entre copas y viandas, celebra, don Agustín fuma un habano, sabe hacerlo, piensa, conversa, se anima, recuerda.

La cubanidad, me dijo sin titubeos después de haberle espetado mi pregunta obligada, “la cubanidad es la más grande solidaridad que haya jamás expresado un pueblo americano”. Cartaya es revolucionario hasta la médula, estuvo activo en el asalto al Moncada en el 53 y fue encarcelado con Fidel en Pinos a sus 23 años, fue junto con el supremo comandante, indultado luego por la ingenua e irremediable amnistía de Batista.

Habla con elegancia, con respeto ‒dice‒, de la prosodia, la sintaxis y la ortografía.

Los pueblos son menores de edad que deben ser guiados, señala altivo apuntando que Fidel sabía a dónde llevaba a los cubanos y evoca a sus grandes referentes personales, Ho Chi Min, el Che, Fidel, Raúl. Los hombres no se miden por sus honores sino por la magnificencia de sus vidas.

Peña, su presidente, es el anti Benito Juárez, me dice con inspiración y admiración por el oaxaqueño. Debemos pensar con la dialéctica, no se trata de polemizar y menos con un trago en frente, se debe razonar con método. Sus expresiones son las de un iluminado, que habla desde un espacio tiempo que sólo él mira y al que convida con convicción.

Díaz Cartaya, es Cuba, nuestro intercambio ‒apenas un par de días después de haber desembarcado en la Habana‒ fue una suerte de guía para interpretar nuestro corto e intenso viaje por Viñales, Cienfuegos y Trinidad.

La experiencia cubana es incomparable, única, distinta, rica, humana, natural, encontramos hoy una mayor apertura en lo económico, nuevas reglas, un turismo que, aunque algo aletargado por el nuevo capítulo del embargo re-incentivado por el presidente Trump, se está recuperando. Calles totalmente comerciales en el centro de la Habana, grandes y nuevos hoteles, innumerables albergues, restaurantes y paladares excelentes, aunque un poco monotemáticos culinariamente hablando, en razón del abasto precario de productos.

Las tiendas para cubanos siguen siendo de una austeridad que recuerda los malos tiempos de la guerra fría, largas colas en las carnicerías, mercados y hasta en las calles que se cierran ocasionalmente para permitir la entrada de camiones que ofrecen sin intermediación productos diversos, particularmente frutas, latas y hortalizas.

La profesión de guía de turistas esta al alza y los jóvenes acogen con gusto la actividad y los entrenamientos que, con el nivel de educación del cubano promedio, da por resultado personal bien capacitado que estudia fuerte sus materias, para compartir luego sus saberes gesticulando al tono expresivo de lo los isleños.

Los museos se encuentran un poco abandonados y sus colecciones no se renuevan con la agilidad de otros períodos, pero sus acervos son sólidos y ofrecen una museografía interesante.

Se observan muchos trabajos de restauración de edificios que albergan colecciones interesantes: La Maison Lalique, el Museo de Artes Decorativas, el Museo de Bellas Artes y el de La Revolución, son en la Habana algunas de los imperdibles; en Trinidad el Museo de Arquitectura, el Arqueológico y el Romántico son excelentes muestras de una oferta cultural importante.

Lámpara en la Maison

Lámpara en la Maison Lalique de La Habana.

Museo de Arquitectura

Museo de Arquitectura en Trinidad, Cuba.

El visitante de la capital cubana no debe perderse ‒por ningún motivo‒ La Fábrica de Arte, un proyecto singular y exitosísimo de intervención urbana. Unos 5 mil metros cuadrados recuperados de una antigua fábrica de aceites, donde comparten restaurantes, salas de exhibición, terrazas al aire libre, salas de concierto, bares, espacios de proyección. Un landmark extraordinario en el barrio de El Vedado.

Enrique Rottenberg

Con el artista Enrique Rottenberg, en sesión fotográfica.

La Fábrica de Arte.

Fotografía producida por Enrique Rottenberg, La Fábrica de Arte.

Manuel, “Guajiro”, nos dio acogida en su finca, cerca de Viñales, le conocí gracias a mi amigo Xavier d’Arthuys, el más cubano de los franceses, agregado cultural de Francia en la Habana en los años 90, hoy, profundo conocedor de la sociedad, la geografía, la historia y el arte cubano. Sus series radiofónicas para France Culture sobre Fidel Castro Ruz, son una pieza de historiografía fundamental para entender hoy el universo cubano.

El Guajiro

«El Guajiro» Manuel de Viñales, Cuba

conversación cubana

Con mi amigo Xavier d’Arthuys, en conversación cubana.

Los cubanos saben preparar el lechón y Manuel no es la excepción; nos regalamos así, buen ron, chancho, paseo a caballo a la sombra de los mogotes (elevaciones de piedra caliza). Rematamos la tarde entre rones bien conversados jugando a un dominó cubano, o sea un doble nueve con 55 fichas, mientras Manuel nos cuenta de su participación en la guerra de Angola, durante la famosa operación Carlota, que llevo a varios países africanos, a casi medio millón de cubanos. Las memorias de ese tiempo se reflejan en el rostro de Manuel, que se duele y conmueve con ellas.

La zona de viñales es extraordinaria y se observa bien desde el mirador de los jazmines, la falla del cuaternario que da origen a la formación de los mogotes de curvas suaves que recortan junto a una vegetación tropical el manso y multi-verde paisaje.

Valle de Viñales

El Valle de Viñales desde el Mirador de los jazmines.

La presencia cubana en África se ha continuado a través de la cooperación universitaria. Hoy están formándose en las facultades cubanas de medicina más de 1,500 jóvenes médicos de la República del Congo, hasta donde se extendió la participación de Cuba durante los años Carlota.

Un joven congolés Kama Mangangu, estudiante de medicina en La Habana, contó en la cena navideña, con alegría, historias de los avances médicos en la isla, una vacuna para prevenir amputaciones en casos de crisis por diabetes, trasplantes de córnea, tratamientos para el vitíligo, desarrollos de medicamentos anticancerígenos, etcétera. Cuenta Kama, que mucha de esta medicina no se explota internacionalmente de manera directa y que muchas patentes viajan a Brasil antes de internacionalizarse. El bloqueo tiene sus efectos.

Los cubanos son personas que tienen clara su condición nisinológica (Moles, ciencia del comportamiento humano dentro de las islas), se saben habitantes de un mundo cerrado, rodeado por el mar, lo que les da una fuerte identidad, pero al mismo tiempo son navegantes del mundo moderno, saben del Caribe que les admira y reconoce, del África que les da parte de su origen y en la que tanto han intervenido con médicos, soldados, ingenieros, maestros (Angola, Mozambique, Congo, Zaire, Namibia).

Se dice pronto, pero la presencia cubana en África es más que anécdota, es histórica y cultural. Cuba mantiene relaciones especiales con Canadá, con Francia con España, con México, con Venezuela con Bolivia y en cada vínculo hay razones diferenciadas que contribuyen a expandir la visión sensible, sofisticada, amplia, del planeta. Cuba tiene eso que los alemanes llaman Weltanschauung, visión del mundo. Con Terencio, podríamos decir del cubano: homo sum, humani nihil a me alienum puto (“soy hombre y nada de lo humano me es ajeno”).

Los críticos y las críticas al régimen sobran, son muchas y multi-referidas, los derechos humanos, la falta de libertad, la contundencia del Parrido-Comunista, la mano dura con los enemigos del régimen, el sistema de delación, la vigilancia, más sutil que eficaz, la propaganda expresada unilateralmente y ad nauseam, son hechos incuestionables. Raúl Castro ha prometido llamar en febrero a elecciones y habrá cambios, pero cambios al ritmo que marcan los cubanos. Se espera que sea Miguel Mario Díaz-Canel, de 57 quien remplace a Raúl, en la próxima elección.

En síntesis, la cubanidad es un buen referente para el análisis de la mexicanidad que nos ha venido ocupando en diversos artículos. Lo es porque nos hace reflexionar sobre la condición de identidad plural, de vinculaciones voluntaristas, de ciencia potencial. No todos los países pueden gozar de una identidad nominativa tan fuerte como Cuba, ¿como México?

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Tu opinión es importante

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Sobre Gastón Melo

Gastón Melo
Gastón Tadeo Melo Medina ha dedicado su vida profesional al quehacer comunicacional. Doctor en Psicología Social y de las Comunicaciones por la Universidad Louis Pasteur, Estrasburgo, Francia, (1981). Concibió y produjo hasta 2005 “Cumbre Tajín” Fórmula para el encuentro entre altas y bajas identidades. Concibió produjo y animó “Espacio Vanguardia” (EVAC), seminarios, conferencias y actividades para reconocer la perspectiva joven sobre la agenda nacional y global y una plataforma de encuentro y diálogo entre el mundo de las universidades y el de las empresas, habiendo creado redes presentes en 22 países de Iberoamérica (1997/2013). En su función de Productor y Director en diversos medios, ha ganado premios en Cinematografía con la película “Talpa”, adaptando la obra de Juan Rulfo y en televisión con diversos documentales de investigación etnológica, arqueológica y científica. Redactor en Noticieros de Televisa en 1974, corresponsal en Francia hasta 1980. Director de la oficina de la presidencia del Grupo Televisa y vicepresidente de Grupo hasta el 2001; asesor de su Presidente, hasta el 2013. Gastón Melo es socio Director del Sistema de Información Logística (SILOG) desde 1993. Concibió y es rector del Colegio de la Globalización, seminario permanente de formación de cuadros de negociadores con instituciones multilaterales. Asesor de varias empresas y gobiernos y colaborador de la revista Semanario sin Límite desde 2015, Gastón es también, medalla al Mérito Universitario por la Universidad Anáhuac de México y Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres, condecorado por el Gobierno de Francia (1998).