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Las ganas del silencio político

candidatos 2018

lunes 7 de mayo de 2018

Silencio es quizá lo que requiramos todos para pensar en medio del ruido político diagnosticado por el médico de la nación como condición de rabia colectiva. Se hace eco el doctor Narro de la triste condición de un México con discursos arrebatados por voces mediatizadas y plagadas con la viruela de los intereses.

En este tianguis político nacional, la oferta es menor a la denostación del puesto contiguo, tus chilacayotes son malos, los tuyos están podridos, tu fruta me huele mal. Todos esconden sus productos porque los unos tienen una pulpa genéticamente modificada, los otros, porque sus perecederos no acaban de perecer y los cadáveres reaparecen.

Silencio es la receta para aliviar la rabia, silencio para escuchar voces acalladas, distantes tímidas y llagadas. Voces lejanas de la tierra ignominiosa donde las ideologías no llegan porque están muy ocupadas en sus trabajos prosélitos en el mercado que sólo atiende a la mitad que compra o vende.

Después del debate, la guerra vociferadora, agresiva, doliente, irracional, engañosa, se acentuó. Tras las declaraciones de AMLO en Zongolica, los empresarios saltaron airados y molestos, tras la renuncia de Ochoa Reza, los priístas más confundidos que ayer se reintegran unos y disgregan también. Luego de los resultados ponderados de las encuestas post debate, en la voz de nadie se escuchó decir: Candidatos contra AMLO, uníos. Los memes se hacen abundantes y afinan sus argumentos.

Mucho se habla, más se refiere y poco se lee a Platón y su mito de la caverna. La diferencia entre idea y conocimiento, la distancia entre opinión y razón están allí, representadas.

El país que comienza, para muchos de nosotros en la ciudad, ve agotarse rapidito el horizonte social y político, allí, la pobreza es solamente la que vemos en la calle, esa que está llena de mentiras y apotegmas falsos. Muchas veces pensamos que la realidad está hecha de nuestras percepciones y conjeturamos sobre ellas como si fuesen realidades. No alcanzamos a ver lejos, no queremos ir a las causas, preferimos refugiarnos en nuestras percepciones, nos hacemos nuestros balances y no aceptamos nuestras limitaciones de percepción, en breve, somos esclavos de las ideas que se reflejan en nuestras cavernas.

La noche del 22 de abril, asistimos, mediación impuesta, a un circo de cinco pistas. Cada uno de los “actos” estaba inserto en una arena de feromonas de miedo, coraje, agresividad; cientos de neurotransmisores contribuyeron a dilatar pupilas, acelerar ritmos cardiacos, producir descargas de adrenalina… Miremos…

Margarita Zavala: presurosa y enfática, en sus gestos de escuadra y soldadito de plomo, vistieron de rigidez todo su espectáculo, al punto que inhibieron la fluidez de su discurso. Le faltó ingenuidad y autenticidad, se sobre trabajó y atoró, bien e incómodamente peinada y sobre maquillada, perdió frescura y credibilidad, y su discurso no fue convincente ni siquiera para sus seguidores, faltó fluidez, naturalidad, ritmo, tono. Fue la gran decepción de la noche.

Jaime Rodríguez, el Bronco: no tenía gran cartelera, y sus problemas en el INE, con sus credenciales falsas, le llevaron a una pista en que se sabía acorralado. Lució bien pese a su corbata brillante y modesta. Sus gestos rígidos contrastaron con un discurso fluido e inesperado que terminó por gustar un poco. Creció en el ejercicio de dos horas a base de informaciones novedosas para muchos y transparentes para todos. La muerte de su hijo, el analfabetismo de su madre, el fiscal independiente en su estado. Fue el más viral.

José Antonio Meade: es lo que solemos llamar “Una gran persona”, escogió su personaje y se puso el traje, Vesti la Giubba; es un criollo bueno e inteligente que no ha dejado de vivir en su burbuja de percepción desde donde sí, hace bien las cosas. Es un amigo de sus amigos, su sonrisa es franca y cierta, sabe dialogar, es ligero y agradable en el corto. Sus modos simples y sueltos, entre otras razones, hicieron al presidente Peña optar por él como candidato (¿ciudadano?) del PRI. No ganará esta elección porque no supo combatir; no es guerrero, su lenguaje no sale de sus espacios orientados a ese 50% de la población que vive y comparte su cultura, su criollismo y su visión de mercado que, aunque decente, no deja de ser sectaria. Tiene la seguridad de quien no teme el porvenir y jugará hasta el final su papel —ya lo dijo— ofreciendo un discurso ejemplar y didáctico para contar su derrota. Su lenguaje es profesoral, pero de segundo piso, un poco afectado y manierista, sin espontaneidad ante el público. Sus chistes son malos y viejos.

Ricardo Anaya: se conjuga en primera del singular, Johnny-be-first, criollo, también, provinciano y más agresivo que Meade, llega pronto al ejercicio del poder a través de oportunidades ofrecidas, tanto por su sagacidad, como por el restringido entorno familiar y social queretano. Sus casi 40 años son legado de algunas experiencias políticas. Conoce el país dese el statu quo y las estadísticas. Ha visto el país profundo y la pobreza desde el aparador, la estadística y el estrado. Le percibo de ideología norteña. Las alianzas a que ha cedido le añaden poder sin duda, pero en algunos casos son cloacas que deben permanecer selladas o aisladas. Gustaron en el debate sus emociones francas y su mirada limpia y con horizonte, su juventud y su enjundia. Apuesto y relativamente bien formado, se ofrece con dignidad de representación. Su mayor área de oportunidad está en el desarrollo de una capacidad de contactar con mercados poco tradicionales. Es tiempo para él, de estrategias integrales, de uso de equipos especializados, de otorgar confianzas; no hay tiempo para construir fratrías. Su sonrisa congelada debe vestirse de nuevas gesticulaciones. Ganó, pero no arrasó y necesita saltos cuánticos y cuantificables.

Andrés Manuel López: demasiado empeñado, a veces, en mostrarse conocedor de la historia, demuestra en sus intervenciones un conocimiento muy primario de los temas. Mostrado en su biblioteca en el post-debate pareciera querer mostrar sabiduría, pero no la tiene o es muy superficial o no la muestra claramente. En cambio, gana en espontaneidad, en actitud sincera. Sabe quién le mira y a quién habla. Luce bien, estudió ya su personalidad y la ofrece con cierto manierismo estudiado, a veces, incluso, con soltura. En actitud, sin duda, arrolló. Acusa sin embargo una clara falta de voluntad, incapacidad tal vez , para el diálogo. Piensa mucho lo que va a decir y a veces busca en demasía informaciones que no tiene dominadas. Quiere hacer de su discurso una realidad y dista de probar sus afirmaciones.

En los próximos dos meses, poco menos de ocho semanas, que se convertirán en unos cuantos días, unas cuantas reuniones, unas cuantas entrevistas y, por lo menos, un debate más, con la participación del elenco completo, veremos un escenario de lucha libre a la mexicana, con mucho de simbólico, mucho de rudeza, mucho de técnica.

En lo prospectivo, me parece que veremos a un Meade, un poco abandonado del poder gubernamental, con actitud más paternalista con México, asumiendo quizá su derrota desde una palestra aleccionadora y señalando con generosidad los esenciales del control de mando y que no deben en ningún escenario ser descuidados. Me parece que habrá, no sólo que escucharle, sino de tomar, en su momento, en cuenta sus recomendaciones, hay en él —sobra decirlo— experiencia de servicio, capacidad técnica, buenas prácticas en muchos casos.

debate 2018

De la candidata Zavala y el Bronco, todo quedará en una pingüe representación legislativa, y en el primer caso, en una enorme frustración que le llevarán probablemente a movimientos de “causa única” para concentrar sus fuerzas, y en el segundo en una clara y recomendable vuelta al rancho.

En la recta final, los dos contendientes punteros van a un combate sin tregua, a una guerra territorial y a una clara conquista, de lo que Alex Zertuche, mi amigo y compañero de diario, llama el inconsciente colectivo. Hay oportunidad, desde luego, para colectar a los switchers a los indecisos, a los del voto “útil”. Ya no es un ejercicio de distrito por distrito, sino de circuito neuronal por circuito.

Ambos, todos cierto, pero particularmente, Ricardo Anaya y Andrés López, tienen dos o tres grandes espacios desatendidos, y hoy fundamentales en la votación. Uno es el espacio que se conjuga en primera persona del plural, es decir, los que dicen con certeza “nosotros”.  No la clase media de la rabieta que refiere el doctor Narro, muchos de ellos cercanos a MORENA, sino los que dicen “nosotros” desde la tierra ancestral, esos que no se ven desde la lente criolla (…), esos que han rechazado a Andrés Manuel y esos que no conocen a Ricardo.

Por otra parte, los que viven con lágrimas contenidas, los familiares de las víctimas, los que no se quiere escuchar, los que saben exigir respuestas claras y contundentes, los que están dispuestos a dar la vida porque ya perdieron una parte de ella. Finalmente, los “alternativos”, esos que claman todavía por un reconocimiento a su existencia. Dos o tres millones de personas que buscan en la meditación mexicanista, el espíritu de Ometéotl y Hunabku, de Tonantzin o la Pacha Mama, una clase media alta, culta, bien formada e insatisfecha con la oferta cultural de las instituciones y las alternativas políticas.

¿Quién será capaz de acercarse a ese mercado?, ¿quién tomará un temazcal con otros xictlis para escuchar su propia voz?, ¿quién romperá la barrera de la comunicación con la llaga nacional?, ¿quién, en vez, de tomar un bastón de mando, lo otorgará a las comunidades para equilibrar las posiciones? ¿Quién guardará silencio y comenzará a escuchar? ¿Quién?

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Sobre Gastón Melo

Gastón Melo
Gastón Tadeo Melo Medina ha dedicado su vida profesional al quehacer comunicacional. Doctor en Psicología Social y de las Comunicaciones por la Universidad Louis Pasteur, Estrasburgo, Francia, (1981). Concibió y produjo hasta 2005 “Cumbre Tajín” Fórmula para el encuentro entre altas y bajas identidades. Concibió produjo y animó “Espacio Vanguardia” (EVAC), seminarios, conferencias y actividades para reconocer la perspectiva joven sobre la agenda nacional y global y una plataforma de encuentro y diálogo entre el mundo de las universidades y el de las empresas, habiendo creado redes presentes en 22 países de Iberoamérica (1997/2013). En su función de Productor y Director en diversos medios, ha ganado premios en Cinematografía con la película “Talpa”, adaptando la obra de Juan Rulfo y en televisión con diversos documentales de investigación etnológica, arqueológica y científica. Redactor en Noticieros de Televisa en 1974, corresponsal en Francia hasta 1980. Director de la oficina de la presidencia del Grupo Televisa y vicepresidente de Grupo hasta el 2001; asesor de su Presidente, hasta el 2013. Gastón Melo es socio Director del Sistema de Información Logística (SILOG) desde 1993. Concibió y es rector del Colegio de la Globalización, seminario permanente de formación de cuadros de negociadores con instituciones multilaterales. Asesor de varias empresas y gobiernos y colaborador de la revista Semanario sin Límite desde 2015, Gastón es también, medalla al Mérito Universitario por la Universidad Anáhuac de México y Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres, condecorado por el Gobierno de Francia (1998).