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Lampart: otro héroe olvidado

irlandés

Gerardo Australia


Historias para recordar

Escultura de William Lamport (Foto: Reconoce Mx).

viernes 9 de noviembre de 2018

Como sabemos, nuestra historia está tocada por personajes valiosísimos, gentes de una pieza entregados a causas nobles, que entre la aventura de vivir al límite y ser zangoloteados por destinos inciertos nunca se doblaron, aunque el final de sus vidas fuera trágico.

Tal es el caso de William Lamport o Lombardo de Guzmán o Guillén Lombardo o Guillén de Lampart, todos la misma persona.

Nacido en Irlanda en 1611, Guillén de Lampart fue astrólogo, poeta, matemático, soldado, cortesano, ladrón de corazones, rebelde, defensor de los oprimidos, aventurero, pero sobre todo precursor de nuestra independencia y uno de los pocos hombres en la historia que se atrevió, desde las nada simpáticas mazmorras de la Inquisición novohispana (donde estuvo por ¡diecisiete años!), a documentar y denunciar detalladamente y sin dejarse amedrentar, las corrupciones y abusos cometidos contra él y sus compañeros de cárcel. Estamos hablando de un verdadero agente de Amnistía Internacional, pero en pleno siglo XVII.

mazmorras

Antiguo palacio de la Santa Inquisición, esquina de República de Brasil y Belisario Domínguez, Centro histórico, CdMx (Foto: Jorge González/Editorial Raíces).

Todo comenzó cuando siendo estudiante en Londres, Lampart, que como buen irlandés era de sangre rebelde, peleó y escribió panfletos incitando a sus compatriotas a sublevarse contra la tiranía inglesa. Fue atrapado y condenado a muerte, pero logró escapar de manera novelesca (¿tal vez disfrazado de holandesa?).

De ahí se fue a España, donde se unió a los famosos Gansos Salvajes, soldados irlandeses expatriados que se pusieron al servicio del rey español por el hecho de ser católico. Estos aventureros militares eran conocidos por locos y arrojados: ni el hambre ni el frío los echaban atrás. Sin embargo, el joven tenía más ambiciones, por lo que prefirió dejar las armas para terminar sus estudios en la prestigiada Universidad de Salamanca. En ella se hizo amigo nada menos que de Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, hombre riquísimo, culto, protector y mecenas de artistas (Velázquez, Quevedo, etc.), quien se convirtió en el hombre fuerte de Felipe IV.

Durante este tiempo Guillén ayudó a sus compatriotas a redactar una propuesta al rey Felipe IV para que España invadiera Irlanda. Los chicos no fueron tímidos en pedir “cien barcos de guerra, ocho mil españoles, armas para cincuenta mil hombres, balas y pólvora, un millón y medio cada año mientras durara la rebelión…”. A cambio ofrecían su patria como protectorado español.

Felipe IV no ayudó a la causa irlandesa porque andaba como “caballo de circo, que hasta el chango lo monta”: su reino estaba en bancarrota, desquebrajado por las guerras y perdía poder en las colonias. Pero la inteligencia de Guillén impresionó al rey, por lo que en 1640 fue mandado a Nueva España en calidad de espía, con la misión de ver e informar secretamente al rey y al conde-duque sobre el porqué diablos desaparecía tanto doblón.

Otra de las razones por la que vino Lampart estuvo centrada en el asunto de los criptojudíos portugueses. Los criptojudíos eran aquellos judíos que para llevar la fiesta en paz se bautizaban y públicamente jugaban a ser católicos, mientras en secreto seguían practicando su fe. Los criptojudíos portugueses venían apoyando financieramente a España desde el siglo XV, y cuando en 1580 España se comió a Portugal, muchas familias de ellos se vinieron a nuestro país. De ahí el gran interés de Felipe IV de proteger a sus “inversionistas” en cualquier parte de su reino.

rey de España

Felipe IV, “El Grande”.

Ahora bien, cuando Lampart llegó a México se encontró con la sorpresa de que la Inquisición había desatado una infernal persecución contra estos ricos comerciantes de origen portugués, acusándolos de practicar el judaísmo. Debemos tomar en cuenta una cosa importante: en Nueva España la Inquisición nunca tuvo una base financiera propia y debía costearse ella sola sus propios gastos, sin ayuda del gobierno. Así pues, los salarios de los inquisidores salían de las multas que imponían, pero sobre todo de las riquezas y propiedades que confiscaban a “herejes”. De tal manera que las famosas persecuciones y juicios de la temible Inquisición novohispana no eran más que una ansiosa y voraz manera de hacerse de recursos, yéndose sobre los que más tenían por medio de métodos harto ruines. Esto y la protección de la Iglesia lo hacían un negocio redondo.

Por otro lado, Lampart también fue testigo de las tremendas injusticias sociales que sufrían indígenas, negros y mestizos, vergüenzas que él mismo padeció en su tierra natal. Como rebelde de buen corazón, a Lampart esto le encendió la mecha y no tardó en hacerse de un plan de película: en 1642, con documentos falsificados, se hizo pasar por el hermano bastardo del rey Felipe IV, con la finalidad de derrocar al virrey y ocupar su puesto para liberar a todos los negros, indígenas y mestizos.

Pese a ser un plan un tanto marihuano y salpicado de ambiciones personales, donde Lampart se veía como un caudillo que salvaría indios y negros, lo echó a andar con buenos resultados. Aunque desgraciadamente cometió un error: trató de mandar una de sus cartas secretas con un “amigo” que resultó jugar para el equipo de la Inquisición. ¡Ups!

Quizás el problema no hubiera pasado de una multa, pero en la carta interceptada redactaba con lujo de detalle la trama fraudulenta de la Inquisición para apoderarse de las fortunas de sesenta familias de judíos portugueses. ¡Ups! Para colmo, al momento de confiscar los bienes del irlandés, se encontró un pequeño cofre donde tenía sus papeles personales, entre ellos una Proclama Independista donde, comenta la doctora Andrea Martínez Baracs:

“Concibe un nuevo régimen con la elevación de la nobleza indígena al rango de la española, la liberación de los esclavos y una igualdad de oportunidades que reaparecerá posteriormente en los ideales de la independencia […] Plantea una insurrección, con un sistema de premios y castigos y una visión donde lo importante es la liberación de los nobles indios, y de la cual él sería príncipe y rey.”}

Como aspirante a la igualdad entre los hombres Lampart estaba adelantado a su tiempo. Por lo mismo, su pase al ISC (Inquisition Spa Center) fue directo y durante diecisiete años.

auto de fe

Ilustración sobre las torturas de la Santa Inquisición.

Lampart jamás se rindió y siguió exponiendo las corruptelas, injusticias y torturas de los canallas. A los ocho años de preso, en 1650, logró escapar. Lo primero que hizo fue clavar en la puerta de la catedral de México una lista de los crímenes hechos por la Inquisición; de ahí se metió a la alcoba del virrey a dejarle la misma denuncia. Pasó a otras iglesias a hacer lo mismo. Horas después lo capturaron cuando iba rumbo Yanga, la población de negros y cimarrones libres en Veracruz. Era Navidad.

Encarcelado de nuevo, Lampart siguió acusando sin descanso las infamias que sufrían él y sus compañeros, hasta que por fin sus reclamos llegaron a oídos del rey, confrontando así a la Corona con la Iglesia (incluso el mismo Vaticano tuvo que intervenir). Ése fue el principio del derrumbe de la Inquisición, todo gracias a Lampart.

Por si fuera poco, desde las mazmorras el infatigable irlandés también se destacó como un poeta de mérito. La doctora Baracs comenta:

Entre 1652 y 1654 Guillén de Lampart escribió desde su celda, oculto de sus carceleros, sin papel, tinta ni pluma, sin libros, 918 salmos en latín. Para ello utilizó lienzos blancos que se procuró, plumas de gallina que encontraba en los basureros, y elaboró la tinta con cenizas, cera, chocolate y otros materiales de ocasión. Sus carceleros le quitaron los lienzos, pero el tribunal mandó copiar su contenido, por lo cual contamos con la obra completa hoy en día.”

Idealista, luchador tenaz, feroz guerrero, Guillén de Lampart perdió su última batalla cuando por orden del Tribunal del Santo Oficio fue sentenciado a la hoguera. En la placilla frente al entonces convento de San Diego (en la ahora esquina de la Alameda, Dr. Mora y Av. Hidalgo, donde hoy está el Laboratorio Arte Alameda) el Santo Oficio tenía su parrilla para fritanguear al personal. Ahí Lampart fue quemado vivo el 19 de noviembre de 1659.

tribunal del santo oficio

Ilustración de la Santa Inquisición (Tomada de: México Desconocido).

Sería hasta tiempos de Porfirio Díaz que se reconoció a este personaje, cuando al colocar las estatuas que acompañarían el Ángel de la Independencia se decidió poner una suya. Gran favor le hicieron: la estatua quedó adentro del cubículo en la base de la columna, donde estaban los huesos de hombres ilustres.

Otro héroe olvidado.

Para leer más del tema:

Martínez Baracs, Andrea. Don Guillén de Lampart, hijo de sus hazañas. México, Fondo de Cultura Económica, 2013.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

12 comentarios

  1. Gracias por tu investigación y texto original con un estilo único que demuestra tu habilidad sin duda alguna.

  2. Que relato, sabía algo de Lampart, pero aquí me enriqueciste la cultura mi querido Gerardo.
    Abrazo

  3. ANGELES VILLANUEVA

    Como entrañablemente canta Serrat: “No hay historia de piratas que tenga un final felíz”, que bien que su historia se conoce, (ó mejor dicho, gracias por traernos parte de su historia) y que ésta, no la ha devorado el paso del tiempo, ni quedo dentro con los huesos de los hombres ilustres.

    Siempre disfrutable Gerardo!! Gracias!!

    • Gerardo Australia
      Gerardo Australia

      Ah!!!, Ángeles, qué gran canción esa de Serrat!…me remontó totalmente….
      Mil gracias por leer y tomarse el tiempo de escribirme, que siempre es muy refrescante!
      Saludos grandes y cordiales

  4. Gerardo Australia
    Gerardo Australia

    Ah!!!, Ángeles, qué gran canción esa de Serrat!…me remontó totalmente….
    Mil gracias por leer y tomarse el tiempo de escribirme, que siempre es muy refrescante!
    Saludos grandes y cordeales

  5. Gerardo Australia
    Gerardo Australia

    ¡Perdón…cordiales!

  6. ANGELES VILLANUEVA

    En una época, en la cual como bien se dijo hace décadas, cualquiera tendrá sus cinco minutos de fama mundial (y la usan como si fuesen famosos de tooda la vida), créame, es de agradecer encontrar el garbanzo de un kilo que es Gerardo Australia, para, no solo invitarnos, sino adentrarnos por completo (por lo menos a mí) a vivir y abstraerme por cinco o diez minutos en cada historia que aquí presenta, siendo además que eso se encuentra nada menos que EN UN DIARIO!!, además de estar agradecida por ello, he querido decirle hace varias historias, que le agradezco ampliamente, le vitoreo y le admiro, que con su trayectoria y camino (no allanado por nadie), tenga usted la sencillez y grandeza de responder cada uno de los comentarios de los que le disfrutamos y parcamente se lo hacemos saber.

    Reciba un abrazo sincero!!

    • Gerardo Australia
      Gerardo Australia

      ¡Ahora sí me hizo sonrojar, Angeles!, de veras….le agradezco infinitamente su comentario, y gracias a personas como usted se motiva uno!…
      Gran abrazo de regreso

  7. LUIS ENRIQUE AVILA GUZMAN

    Muchas Gracias Gerardo. Estan publicados los escritos de Lampart?, dónde se pueden conseguir ?. Un abrazo

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Sobre Gerardo Australia

Gerardo Australia
Músico, escritor de divulgación histórica y compositor con estudios en el Conservatorio Nacional de Música de México, en el Real Conservatorio de Madrid en España y en el Boston Conservatory en Estados Unidos. Ha conformado un repertorio con un amplio rango de géneros musicales que van desde letras pop como Tierra dorada (en coautoría con Memo Méndez Guiú), con Timbiriche, canciones de telenovela como Alcanzar una estrella, premio TVyNovelas a la Mejor Canción de 1992, y Muñecos de papel, interpretada entre otros por Ricky Martin, hasta proyectos alternativos como el primer cortometraje mexicano con animación en plastilina Sin sostén, el tema principal del programa Conversando con Cristina Pacheco, el documental 1910, La revolución espírita, acreedor al galardón Pantalla de Cristal a la Mejor Música, y los largometrajes Propiedad ajena (2007) y Gloria (2014). Como escritor colabora para los periódicos Reforma, Milenio Diario y La Jornada, así como para la revista Relatos e Historia en México y Replicante. Ha sido columnista de los portales Wikiméxico y SomosCultura. En 2015 Conaculta publicó su ensayo Francisco Gabilondo Soler: su obra y sus pasiones; una herencia para México, acercamiento sin precedente a la vida y obra del Grillito cantor Cri-Cri, mientras que en 2016 SACM le otorgó el reconocimiento Trayectoria por sus 25 años como compositor. También ha incursionado en el medio publicitario componiendo música para destacadas agencias en México y el extranjero tales como Mattel, Coca-Cola, Ford, Adidas, Cadbury, Bimbo, Budweiser, Kimberly-Clark, Nokia, Mars & Co., Corona y Volkswagen, entre muchas otras, trabajo gracias al cual ha sido acreedor —en México y Argentina— a premios como FIAP, BDA y Círculo Creativo. En 2008 fue comisionado para componer el himno y la melodía principal para el parque de diversiones Kidzania, temas que son escuchados en ciudades de 19 países tales como Japón, Dubai, Lisboa, Chile, Yakarta, Seúl e India. También a partir de este año realiza música original para los reportajes especiales del Teletón. Siempre involucrado y preocupado por una mejor música infantil mexicana, Gerardo Australia tiene más de 10 producciones para niños, con Editorial Trillas, que van desde ejercicios musicales sicomotrices hasta baladas tradicionales mexicanas, así como composiciones y producciones para artistas de gran tradición como Chabelo, para quien escribió canciones como Huarachón, Mi familia y Mi primo Johny, por mencionar algunas.