Home || Colaboradores || No hay Día del Amor y la Amistad para Salman Rushdie

No hay Día del Amor y la Amistad para Salman Rushdie

Salman Rushdie.

viernes 15 de febrero de 2019

Si alguien no celebra el odiosito Día del Amor y la Amistad es el escritor inglés Sir Salman Rushdie. No sólo porque precisamente un 14 de febrero, pero de 1989, recibió el famoso decreto islámico Fatwa, el cual puso precio a su cabeza hasta hoy en día, sino porque durante su vida se las ha arreglado para hacer enojar a amigos, familiares, esposas, novias, maestros, clérigos, políticos, presidentes y colegas por igual, de tal manera que nadie quiere celebrar con él el afamado y cursi Día de San Valentín.

Cuando su padre Anis Rushdie leyó por primera Hijos de la Media Noche (1980), segunda novela del polémico escritor, inmediatamente supo que el personaje de Ahmed Sinai, padre del narrador del texto y un astuto hombre de negocios condenado al fracaso por su carácter colérico y alcoholismo, estaba basado en él. La trifulca familiar no se hizo esperar y la relación entre ellos terminó para siempre.

Salman Rushdie, hijos de la media noche

Años después, Rushdie hizo enojar a la Primer Ministra de la India, Indira Gandhi, quien en 1984 lo demandó por difamación, pues en la mencionada novela se le retrata a ella como una cruel viuda bruja sin corazón que encarcela, castra y mata a los Niños de la Media Noche. Aunque la enemistad entre ellos era por todos conocida, la señora Gandhi nunca prohibió la novela en la India, algo de admirarse.

Sin embargo, cuando le ganó el caso al autor, lo obligó a disculparse públicamente, episodio humillante para un Rushdie eternamente arrogante. Lo peor para Rushdie vino cuando a partir de las subsecuentes ediciones de la novela tuvo que quitar la parte donde la malvada mujer descuida y abandona a su esposo, ofensa capital dentro del pensamiento hindú.

Ayatollah Khomeini

Ayatollah Khomeini.

Cinco años más tarde Sir Rushdie volvió a hacer enojar a otro personaje, esta vez a un clérigo islámico poderoso y con poco sentido del humor: nada menos que el Ayatollah Khomeini, quien al ver publicado la cuarta novela de Rushdie, Los Versos Satánicos (1988), inmediatamente lanzó una sentencia de muerte contra su autor, obligándolo a vivir desde entonces a salto de mata.

Llama la atención que a Rushdie le tomó cuatro años escribir Los Versos y un solo día para hacer enojar a la segunda religión más grande del mundo. En ese entonces la recompensa por matarlo era la nada despreciable cantidad de $3 millones de dólares.

Curiosamente cinco días antes de la emisión de la fatwa, la entonces esposa del escritor nacido en Bombay, la novelista norteamericana Marianne Wiggins, harta de las muchas infidelidades del autor, le pidió el divorcio. Por supuesto las escaramuzas maritales no tenían la proporción de la furia islámica contra él, un hecho que no tardó en convertirse en un gran problema diplomático y de seguridad nacional para Inglaterra, por lo que la señora Wiggins tuvo que aguantarse su encabritamiento y posponer su separación (hasta ahora Rushdie lleva cuatro malhumorados matrimonios).

Salman Rushdie

Mujeres iraníes sostienen pancartas con la leyenda “Muerte a Salman Rushdie” (Fuente: AFP, 1989).

El primer año de la publicación del controvertido libro Rushdie ganó cerca de $2 millones de dólares. Pero estaba lejos de disfrutarlos: el escritor de entonces cuarenta y dos años, obligado a dejar todo para vivir en un mundo de paranoia, rebotaba de escondite en escondite y tenía que ser acompañado hasta al baño por policías, que lo vigilaban las veinticuatro horas del día. Por si fuera poco, en ese tiempo Rushdie tenía que vivir bajo las reglas del gobierno que era dirigido por una persona a la que igualmente había hecho enojar tiempo antes: Margaret Tatcher.

En Los Versos Satánicos, la señora Tatcher es referida como Mrs. Torture (doña Tortura), y mientras el gobierno de la Dama de Hierro expresó públicamente su desagrado por el escritor, llamándole “the inconvenient fellow” (el tipo inconveniente), reconoció que era su deber como gobierno proteger la libertad de expresión de uno de sus ciudadanos, de manera que ofreció protección al escritor día y noche por los siguientes nueve años. Sí, don Rushdie se había convertido en un fastidio.

Salman Rushdie

El autor indio Salman Rushdie con su libro “Los versos satánicos”, editorial Viking Press, 1988.

Entre amigos y colegas el autor pasó de ser el good old Salman a meramente el Asunto Rushdie, por ende, un apestado y centro de la crítica internacional. Muchos de sus colegas opinaban que el autor, fuera de ser ingenuo e idealista, en realidad había insultado al Islam intencionalmente. Uno de ellos fue el escritor John Le Carré, maestro de maestros del género de espionaje, quien sostuvo con Rushdie un despiadado pleito epistolar por quince años: “La disputa entre Le Carré y Rushdie ‒dijo el escritor Christopher Hitchens‒ es entre aquellos que piensan que la religión debe ser protegida de las críticas ofensivas y los que opinan lo contrario”. Al final todo se resumía al legendario conflicto que desata el tema de la libre expresión y que se remonta hasta el Juicio de Sócrates. “Sin la libertad de ofender no existe la libertad de expresión”, terminó diciendo Rushdie, no sin hacer enojar a más gente. Es cuestión de preguntarles a nuestros amigos del semanario satírico francés Charlie Hebdo, cuando precisamente haciendo uso de su libertad de expresión, se burlaron de Mahoma con unas caricaturas, lo que causó la irritación de extremistas islámicos, quienes mataron a tiros a doce personas en 2015.

Charlie Hebdo y Mahoma

Diez años después de la fatwa, Rushdie escribió un pequeño artículo para la revista The New Yorker, titulado My Unfunny Valentine (Mi nada divertido Día de San Valentín): “Tengo dos vidas: una llena de odio y atrapada en un serio problema sin resolver, y otra en la que amo y soy amado, una vida de hombre libre entregado completamente a su trabajo (…). Cuando me preguntan cómo estos diez años han afectado mi trabajo, respondo que ahora estoy más interesado en escribir finales felices. (Sin embargo) ¿cómo explicar a los demás el sentimiento que tengo de violación? Es como si de repente un grupo de gente entrara a tu casa a garrotazo limpio mientras estás haciendo el amor, bañándote o sentado en el excusado (…) Nunca jamás vas a besar, o bañarte, o escribir sin dejar de recordar esta intrusión (…). La vida puede ser dura, y por una década el Día de San Valentín me recuerda esa dureza. Pero estos oscuros aniversarios también han sido momentos propicios para tener en cuenta el valor compensatorio del amor, sintiendo el Amor cada vez más como el único argumento a seguir.”

Sin embargo, los problemas de San Valentín del ventilado autor están lejos de haberse ido: el 14 de febrero del 2000, el Ayatollah Hassan Sanei reiteró el decreto e incrementó la recompensa por la cabeza de Rushdie a $500 mil dólares más del monto acordado.

¿Feliz Día del Amor y la Amistad Sir Rushdie?… no lo creo.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

4 comentarios

  1. No recuerdo dónde leí que Rushdie se había convertido al Islam ya. ¿Será?. No lo creo. Desconocía su intercambio epistolar con John Le Carré. Muy interesante artículo Gerardo, como todos los que aquí publica. Pronto darán para una colección que lo lleve a imprimir un libro, muy ameno que será.
    Felicidades

  2. ANGELES VILLANUEVA

    No creo que el Sr. Rushdie haya tenido en ningún momento dos vidas, una vida de odio como él mismo lo menciona si y, en esos instantes en que la Policía lo esperaba afuera del baño, más que una vida, un sueño ó quizá si, una breve vida de minuto y medio en el baño para verse o sentirse libre.

    Parece que la Sra. Gandhi sí conocía la frase aquella de “la venganza es un plato que se come en frío”.

    El tema de la libertad de expresión, no debería ser un problema si entendemos que la verdad es una… por cada persona y estado de ánimo, ah y el clima que haga, bueno quizá influya también lo que lleven puesto.

    Lo que resulta increíble, es todo lo que alguien puede hacer con tal de no festejar el día del amor y la amistad, con un “no me late el día” alcanzaba no cree?

    Es un excelente artículo!! de verdad que es usted un buen tesoro de historias, aprecio mucho que en ésta historia y en cualquiera de las que nos comparte, como la anterior de Beno, su estilo e información, proporcionan, ó al menos a mí me dan una perspectiva más completa de la persona, me ayuda a verlos más humanos y no solo célebres, famosos, etc. Por lo cual más que esperar más de usted, siempre lo leo dispuesta a descubrirme yo y disfrutarlo a usted.

    Reciba un cálido abrazo Gerardo!!!

    • Gerardo Australia
      Gerardo Australia

      Muchísimas gracias doña Ángeles, y tiene toda la razón sobre la libre expresión, un derecho vital para poder funcionar civilizadamente….
      Como siempre le agradezco su valioso tiempo de leerme y escribirme, que me encanta recibir sus comentario
      Por favor reciba un abrazo de regreso y que tenga magnífica semana!!

  3. Gerardo Australia
    Gerardo Australia

    Muchísimas gracias, doña Veronica!, como siempre le agradezco sus atinados comentarios y no dejo de darle las gracias por su atención de leerme!!!
    Rushdie es un tipo difícil y la verdad a mi cae tan mal!!, jajaj
    Reciba de mi parte un abrazo cordial!

Tu opinión es importante

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Sobre Gerardo Australia

Gerardo Australia
Músico, escritor de divulgación histórica y compositor con estudios en el Conservatorio Nacional de Música de México, en el Real Conservatorio de Madrid en España y en el Boston Conservatory en Estados Unidos. Ha conformado un repertorio con un amplio rango de géneros musicales que van desde letras pop como Tierra dorada (en coautoría con Memo Méndez Guiú), con Timbiriche, canciones de telenovela como Alcanzar una estrella, premio TVyNovelas a la Mejor Canción de 1992, y Muñecos de papel, interpretada entre otros por Ricky Martin, hasta proyectos alternativos como el primer cortometraje mexicano con animación en plastilina Sin sostén, el tema principal del programa Conversando con Cristina Pacheco, el documental 1910, La revolución espírita, acreedor al galardón Pantalla de Cristal a la Mejor Música, y los largometrajes Propiedad ajena (2007) y Gloria (2014). Como escritor colabora para los periódicos Reforma, Milenio Diario y La Jornada, así como para la revista Relatos e Historia en México y Replicante. Ha sido columnista de los portales Wikiméxico y SomosCultura. En 2015 Conaculta publicó su ensayo Francisco Gabilondo Soler: su obra y sus pasiones; una herencia para México, acercamiento sin precedente a la vida y obra del Grillito cantor Cri-Cri, mientras que en 2016 SACM le otorgó el reconocimiento Trayectoria por sus 25 años como compositor. También ha incursionado en el medio publicitario componiendo música para destacadas agencias en México y el extranjero tales como Mattel, Coca-Cola, Ford, Adidas, Cadbury, Bimbo, Budweiser, Kimberly-Clark, Nokia, Mars & Co., Corona y Volkswagen, entre muchas otras, trabajo gracias al cual ha sido acreedor —en México y Argentina— a premios como FIAP, BDA y Círculo Creativo. En 2008 fue comisionado para componer el himno y la melodía principal para el parque de diversiones Kidzania, temas que son escuchados en ciudades de 19 países tales como Japón, Dubai, Lisboa, Chile, Yakarta, Seúl e India. También a partir de este año realiza música original para los reportajes especiales del Teletón. Siempre involucrado y preocupado por una mejor música infantil mexicana, Gerardo Australia tiene más de 10 producciones para niños, con Editorial Trillas, que van desde ejercicios musicales sicomotrices hasta baladas tradicionales mexicanas, así como composiciones y producciones para artistas de gran tradición como Chabelo, para quien escribió canciones como Huarachón, Mi familia y Mi primo Johny, por mencionar algunas.