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La sucesión presidencial y el modelo de desarrollo

Rafael Moreno, Margarita Zavala y AMLO

Gerardo Gil Valdivia


Pensar el futuro


jueves 15 de junio de 2017

Una vez concluidas las elecciones para gobernador en los Estados de México, Coahuila y Nayarit, y para presidentes municipales en Veracruz, celebradas el domingo 4 de junio, da inicio la fase final del proceso de selección de los candidatos presidenciales de los partidos políticos. La única excepción es, desde luego, MORENA en el que Andrés Manuel López Obrador será el candidato presidencial.

Los procesos electorales en los Estados mencionados se caracterizaron en general por las acusaciones de corrupción y las denostaciones entre todos los actores políticos, y salvo contadas excepciones, por la ausencia de propuestas de solución para los problemas sociales y económicos de los respectivos Estados.

Más aún, los precandidatos presidenciales de los distintos partidos políticos en general no han expresado sus propuestas. Las excepciones en el caso del PAN son Rafael Moreno Valle y Margarita Zavala, quienes han publicado textos propositivos o testimoniales. En el caso de MORENA, AMLO publicó un libro en el que presenta su diagnóstico de la situación  que vive el país y plantea sus propuestas de solución. De igual forma, el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas formó un grupo de análisis para elaborar un conjunto de propuestas, a fin de articular políticas públicas que permitan solucionar la problemática del país, de acuerdo al diagnóstico elaborado por ese grupo. En el caso de Cárdenas no se trata de un grupo político con fines electorales, sino de la articulación de un conjunto de propuestas para los distintos actores políticos.

Asimismo, dada la tendencia electoral mexicana de obtener los triunfos con alrededor de 30% de los votos de quienes participaron en las elecciones, esto es, con no más de 20% del padrón y por los problemas de legitimidad y gobernabilidad que esto acarrea, se ha estado analizando y discutiendo tanto la adopción del sistema de la segunda vuelta, como el esquema de los gobiernos de coalición.

En esta discusión ha estado particularmente activo y propositivo Manlio Fabio Beltrones, sin duda uno de los actores políticos más relevantes de las últimas décadas. La idea es darle mayor legitimidad a quienes logren encabezar el gobierno del país. Se trata de encontrar el “cómo” para formar un gobierno eficaz que permita resolver la crecientemente compleja problemática del país.

Pero más allá de las fórmulas para buscar una efectiva gobernabilidad, es importante analizar los contenidos de los planteamientos para promover el desarrollo sustentable del país y articular un mayor bienestar para la población.

Es común leer y escuchar la relevancia de retomar el camino del crecimiento económico, de luchar contra la pobreza y la desigualdad, cuidar la sustentabilidad ambiental, recuperar la seguridad pública, fortalecer el Estado de Derecho y combatir la corrupción y la impunidad.

El debate se sigue centrando, por una parte, entre quienes continúan promoviendo el llamado neoliberalismo y el énfasis en la economía de mercado, y quienes propugnan por el estatismo, así como una mayor regulación en diversas actividades estratégicas y prioritarias. Pero en ambos casos los diagnósticos de los que parten sobre la situación del país, son claramente incompletos por decir lo menos.

Hay quien sostiene que el país está sobre-diagnosticado, lo cual es cierto, pero hay que agregar que mal diagnosticado o al menos en forma incompleta. Para quienes promueven el llamado neoliberalismo, si bien varían los enfoques sobre ajustes y adecuaciones, es claro que esta política ha dinamizado y modernizado la economía mexicana, si bien no ha logrado altas tasas de crecimiento del PIB anual desde hace más de 35 años. Además, no se ha logrado abatir la pobreza que continúa afectando a un elevado porcentaje de la población del país. Frente a este esquema se han elaborado diversos planteamientos de carácter estatista, especialmente por la llamada izquierda que son invitaciones de viaje al pasado hacia esquemas de un “Estado de Bienestar” que, por cierto, en México sólo existió en forma muy ineficaz.

Se plantea la añoranza del discurso social-demócrata de las décadas de los años cincuenta, sesenta y setenta, el cual funcionó mejor en el papel que en la realidad, pero sobre todo en un contexto interno y externo muy diferente. Fue una política económica que terminó en casi todo el mundo en un desastre de las finanzas públicas y provocó la crisis fiscal que obligó a los ajustes primero, y al abandono de ese modelo después. Con frecuencia se trata de invitaciones al estatismo y a una mayor regulación que agravarán la corrupción y muchos de los males que se pretenden solucionar.

Es importante precisar que esta discusión se da en un contexto en el que el mundo vive una situación de profundo desorden, incertidumbre y confusión, Estados fallidos, guerras internacionales y civiles, desempleo y migración masiva.

La tesis central es en el sentido de que, de acuerdo a diversas investigaciones científicas, la destrucción de la naturaleza y del ambiente es mucho más grave ‒y en algunos casos irreversible a nivel global‒ de lo que se reconoce en los ámbitos políticos.

Pero sobre todo desde el punto de vista de la investigación científica, existen claros peligros por el cambio climático. Es necesario detener la contaminación y la sobre explotación de los océanos y la pérdida masiva de especies vivas. Los nueve límites físicos del Planeta están en peligro de ser destruidos por la actividad humana.

Más de la mitad de las tierras fértiles han sido mermadas y degradadas en los últimos 150 años en el mundo, cerca de 90% de los recursos pesqueros están sobre explotados o agotados. Para algunos especialistas la habilidad humana para “hacer” ha sobrepasado su capacidad para “comprender”. La civilización contemporánea enfrenta un conjunto de problemas derivados de la sobrepoblación, el consumo excesivo, el uso de tecnologías destructoras de la naturaleza y el ambiente y grandes desigualdades.

En suma, me parece que es importante incluir en los enfoques sobre las propuestas de la política del desarrollo, los profundos cambios que estamos viviendo por la acelerada destrucción de la naturaleza y las medidas necesarias para atacar este problema.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Gerardo Gil Valdivia

Gerardo Gil Valdivia
Gerardo Gil Valdivia es abogado egresado de la UNAM. Realizó estudios de postgrado en la Universidad de Harvard, (International Tax Program). Ha sido Investigador de Tiempo Completo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y profesor en varias Universidades en México y en el extranjero.Colaboró como funcionario de Nacional Financiera, fue Presidente de Latinequip, S.A.; Director General de Mexpetrol, S.A. de C.V. Es autor de varios libros y artículos sobre Derecho Público, asuntos internacionales, y energía y sustentabilidad entre otros temas. Es Presidente del Club de Roma (México), Vicepresidente de la Fundación Javier Barros Sierra y miembro del COMEXI.
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