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Un Estado que no otorgue privilegios


viernes 19 de octubre de 2018

México tiene dos problemas fundamentales: crecer y desarrollarse. El primero implica cambiar del motor externo a uno interno del crecimiento; el segundo lleva al abatimiento de privilegios y al enfrentamiento con grupos de beneficiarios poderosos.

Impulsar el crecimiento con énfasis en las fuerzas internas del país es necesario porque la economía global no logra superar los efectos de la recesión de hace 10 años, además de que ahora está cada vez más entrampada en hostilidades comerciales originadas por Donald Trump y, fundamentalmente, porque el tratado entre México, Canadá y Estados Unidos le restará competitividad a nuestras exportaciones; lo advertimos en este espacio y lo confirma la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

El cambio de eje del crecimiento al mercado interno es necesario, sobre todo para corregir políticas que, al convertir al TLCAN en el principal motor del crecimiento, propiciaron la ruptura de cadenas de valor internas, mayor dependencia del exterior y afectaciones al empleo y al desarrollo social.

El vuelco al crecimiento sobre bases internas que propone el futuro gobierno requiere mayores inversiones de capital, tanto público como privado, incluyendo inversiones extranjeras.

Implica un presupuesto público más holgado del realmente disponible, y estímulos diferentes a las inversiones empresariales.

Tenemos una hacienda pública de recursos escasos, grandes fugas por corrupción y malas asignaciones; son fallas que aun corrigiéndose, generarían un estimado máximo de 500 mil millones de pesos, que no alcanzarían para que las inversiones públicas jalen a las privadas y, además, afronten los rezagos en desarrollo social.

Se tendrían que elevar los ingresos públicos, no mediante alza de impuestos sino con una estrategia tributaria que empiece por sacar a México de la lista del Banco Mundial que nos coloca entre los seis países más afectados por la evasión fiscal de empresas multinacionales.

impuestos

Imagen: GlobalMedia

La Universidad de las Américas de Puebla calculó, a solicitud del SAT, que la evasión del ISR de las empresas en México fue de 29.97% de sus obligaciones en 2015, lo que representa 1.09 del PIB.

Una fuga aún mayor de recursos se da por los ingresos netos por intereses y comisiones que cobra el sistema bancario, que en 2017 sumaron 526,246.3 mdp, equivalentes a 2.4% del PIB. Tan descomunales ingresos bancarios se explican porque, según la Auditoría Superior de la Federación, sus márgenes de intermediación entre tasas de interés activas y pasivas son, en promedio, cinco veces mayores (8 por ciento) que lo que los mismos bancos tienen en Colombia o Chile (1.6 por ciento).

Regular las tasas y comisiones bancarias es una responsabilidad que el Banco de México no puede seguir eludiendo.

Entre evasión fiscal y costo de los servicios de la banca extranjera, México pierde cada año alrededor de 3 por ciento de su PIB, recursos que deben rescatarse para activar el crecimiento y desarrollo del país.

Entrarle al rescate legal de esos recursos lleva a una confrontación con las élites económicas, políticas y las culturales disfrazadas de liberales.

La confianza (¿ingenuidad?) del próximo gobierno es que podrá establecer con esas élites una reflexión sobre problemas nacionales para entender que al país y a ellas les conviene una política de Estado que no otorgue privilegios, pero que sí proteja la propiedad, la legalidad y que fomente las inversiones generando infraestructura, regulaciones y subsidiando actividades estratégicas.

De la construcción de un proyecto común de Estado y de nación, depende la eficacia de la cuarta transformación.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Guillermo Knochenhauer

Guillermo Knochenhauer
Licenciado en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM). Egresado del Programa Avanzado en Dirección de Entidades Públicas, Instituto Nacional de Administración Pública. Miembro del Consejo Ciudadano para el Desarrollo Social del Estado de Morelos, e integrante del Comité Técnico para la evaluación de programas sociales. Escribe en el periódico El Financiero desde el 2002. En el sector público fue Director General de Comunicación Social del Sistema Alimentario Mexicano (1980-1982); Coordinador de Asesores del Subsecretario de Asuntos Multilaterales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (1983-1984); Director de Planeación del Sistema de Distribuidoras Conasupo y Director de Empresas Industriales y Comerciales de Conasupo (1988-1991); Coordinador de Asesores de la Dirección General de Banrural (1991-1994); y Coordinador de Asesores del Subsecretario de Fomento y Normatividad Ambiental de la SEMARNAT (2001-2003). Fue productor y conductor del programa radiofónico “Sembrando Juntos en XEX” de Radiópolis/Televisa y de su réplica a través del Sistema Morelense de Radio y Televisión. Dirigió la revista Análisis XXI, mensuario de economía/política. Autor del libro Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes y co-autor de diversos libros, entre los que destacan: México Hoy, Por una Nueva Política Alimentaria, y El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis. También ha escrito decenas de ensayos, publicados en revistas como Comercio Exterior, Nexos, Este País, Quorum, Revista Mexicana de Ciencia Política.