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Invertir en Pemex es redituable

Pemex, negocio redituable

Guillermo Knochenhauer


Contracorriente

Imagen: Adobe Stock.

viernes 26 de abril de 2019

La justificación de la 4T es elevar el bienestar de los mexicanos, de los pobres primero, pero como van las cosas, eso no sucederá en el corto plazo, lo que hace más inciertos el mediano y el largo plazos; un dato clave es que la economía apenas crecerá este año a tasas cercanas al 1%, mientras que la población lo hará al 1.3%.

¿Realmente 1% es el tope al que debe limitarse el potencial de crecimiento de nuestra economía? Lo es desde el punto de vista financiero; ya sabe usted, precariedad fiscal, endeudamiento público, sistema bancario que envía desmedidas utilidades a sus matrices y una balanza comercial deficitaria que debe compensarse con ahorro externo.

La escapatoria a la limitante financiera para que puedan hacerse inversiones productivas, es la rentabilidad de la actividad, que en el caso de Pemex es muy alta.

Calcule usted que, sumando la sobrecarga de personal sindicalizado, el huachicol y demás formas de corrupción, más los costos normales de operación, con todo eso, Pemex tiene un costo promedio de extracción de 13 dólares por barril, por el cual los compradores pagan más de 65 dólares en estos momentos.

Barriles de petróleo

Fotografía: IMER.

Con esos márgenes, a los que sólo hay que restar costos de mercantilización, es evidente la conveniencia de invertir en ampliar las capacidades productivas de la empresa; no obstante, la Secretaría de Hacienda utilizará parte del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestales (FEIP) para prepagar un 6.7% de la deuda de Pemex que, al cierre del año pasado alcanzaba poco más de 2 billones de pesos, incluyendo los intereses con vencimientos este 2019.

En esa lógica de adelantar pagos para desactivar las amenazas de las calificadoras de hacerle perder a la deuda soberana de México el grado de inversión, riesgo por cierto, insignificante, se pierde la oportunidad de utilizar dinero escaso para movilizar las capacidades productivas de la empresa.

Convertir a Pemex en una “empresa productiva del Estado”, paradigma anunciado por AMLO, implica tres movimientos: el primero es invertir en mejorar sus capacidades productivas; se está invirtiendo en Pemex más que en los últimos tres años, pero no es suficiente.

Al respecto, se podría valorar lo que propone el equipo de expertos encabezado por Jesús Gaytán, quien fue subdirector de Pemex entre 1977 y 1988, grupo formado por Miguel Basañez, ex Embajador de México en Estados Unidos.

Producción en Pemex

Fotografía: EnergiaHoy.

Sostienen que de los 18 mil pozos que se han perforado en toda la historia petrolera de México, 15 mil se fueron cerrando -por pérdida de presión- cuando apenas se había extraído 10% del yacimiento.

Sólo hay 3,000 pozos activos en el país, pero con las técnicas actuales, cada uno de los 15 mil pozos cerrados podría producir por lo menos 50 barriles diarios. Hay plena certeza de su potencial, sostiene el grupo de Basañez.

Si tienen razón, la extracción podría aumentar hasta 750,000 barriles que, sumados a la producción actual de 1.7 millones de barriles, compensarían con creces el déficit de alrededor de 153 mil barriles diarios, que faltan para cumplir las metas de extracción de este 2019.

La reapertura de miles de pozos con 90% de contenido en el subsuelo, seguramente sería una inversión rentable que favorecería mucho más las finanzas de Pemex que distraer recursos en adelantar pagos, que se pueden renegociar.

Las otras dos condiciones para hacer de Pemex una empresa productiva, arrastran un problema político que ha sido infranqueable desde los años 70 del siglo pasado: hacer una reforma fiscal que cobre los impuestos que correspondan a las grandes empresas, para poder dejar de expropiar fiscalmente a la petrolera.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. Jorge Castellanos Fernández Jorge Castellanos Fernández

    Muy buen articulo. Sería conveniente que se enviara a PEMEX y a la SENER para su evaluación y posible implementación.

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Sobre Guillermo Knochenhauer

Guillermo Knochenhauer
Licenciado en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM). Egresado del Programa Avanzado en Dirección de Entidades Públicas, Instituto Nacional de Administración Pública. Miembro del Consejo Ciudadano para el Desarrollo Social del Estado de Morelos, e integrante del Comité Técnico para la evaluación de programas sociales. Escribe en el periódico El Financiero desde el 2002. En el sector público fue Director General de Comunicación Social del Sistema Alimentario Mexicano (1980-1982); Coordinador de Asesores del Subsecretario de Asuntos Multilaterales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (1983-1984); Director de Planeación del Sistema de Distribuidoras Conasupo y Director de Empresas Industriales y Comerciales de Conasupo (1988-1991); Coordinador de Asesores de la Dirección General de Banrural (1991-1994); y Coordinador de Asesores del Subsecretario de Fomento y Normatividad Ambiental de la SEMARNAT (2001-2003). Fue productor y conductor del programa radiofónico “Sembrando Juntos en XEX” de Radiópolis/Televisa y de su réplica a través del Sistema Morelense de Radio y Televisión. Dirigió la revista Análisis XXI, mensuario de economía/política. Autor del libro Organizaciones Campesinas, Hablan Diez Dirigentes y co-autor de diversos libros, entre los que destacan: México Hoy, Por una Nueva Política Alimentaria, y El Sector Social de la Economía, una Opción ante la Crisis. También ha escrito decenas de ensayos, publicados en revistas como Comercio Exterior, Nexos, Este País, Quorum, Revista Mexicana de Ciencia Política.