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Marihuana, mitos y prejuicios

usos lúdicos
Foto: Change.org

lunes 20 de agosto de 2018

Y los prejuicios nos siguen ganando. Mientras nosotros ponemos los muertos en Estados Unidos y en el mundo, cada día más existen voces que pugnan por legalizar el consumo de la marihuana para fines medicinales e inclusive lúdicos.

Acá (en México), sin embargo, voces conservadoras siguen pensando que quienes consumen marihuana deben ser tratados como delincuentes. Sin duda alguna nos faltan y seguirán faltando espacios penitenciarios mientras sigamos pensando de la misma manera.

Ha quedado demostrado en múltiples ocasiones los beneficios, al menos en términos médicos, del uso de la cannabis. En este sentido, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha manifestado en al menos tres ocasiones respecto al consumo lúdico de la marihuana, sosteniendo que en la medida en que no afecte a terceros, no debe ser prohibido su consumo.

El principio utilizado por la Corte es que la prohibición del consumo de marihuana con fines lúdicos limita el libre desarrollo de la personalidad, sin embargo, podríamos decir que detrás de su opinión subyace otra más importante, el principio real es que todos los seres humanos deberíamos poder hacer cualquier cosa que nos plazca siempre y cuando, no se afecten los intereses de terceros.

Bajo ese argumento, poco importa si consumo marihuana o como cacahuates; poco importa si estoy casado con una mujer o con un varón; esto en la medida, insisto, en que mis aficiones en el ámbito privado y personal no afecten los derechos de terceros.

El anterior principio debería ser siempre el rasero con el que midiéramos nuestras críticas. Es decir, no se vale criticar por criticar, y mucho menos podemos admitir que otros se yergan como sensores morales de la sociedad en su conjunto, esos que creen siempre tener la verdad en sus manos. Quienes, sin embargo, y por regla general, lo que hacen es juzgar a los demás desde sus muy personales valores, queriendo imponer sus puntos de vista por encima del resto de la comunidad.

Seamos honestos, es muy probable que incluso al Estado le cueste más los efectos derivados del consumo de refrescos, cerveza o tabaco, que lo que eventualmente podría costarle a la sanidad pública el consumo de la marihuana. Pero para no meternos en especulaciones podríamos comenzar, cuando menos, por aceptar el consumo de la marihuana con fines médicos, pues como ya mencioné, se ha probado en otras latitudes efectos beneficiosos. Uruguay, algunos estados de la Unión Americana, Canadá y, más recientemente España, son algunos ejemplos a considerar.

legalización

Foto: Guillermo Legaria/AFP.

Dejemos, entonces, prejuicios pseudomoralistas, recordemos que en México la prohibición de la marihuana inicia en la década de los veinte, en el siglo pasado. Antes de esa época la cannabis era considerada como una planta medicinal. Efectivamente, es en enero de 1920 cuando en una sesión del entonces Consejo de Salud, se propuso por primera vez, que se incluyera a la marihuana en la lista de sustancias peligrosas: La marihuana no es una planta medicinal ‒decía la propuesta‒ ni es medicina. Pero es una de las manías más perniciosas en nuestro pueblo.

No obstante, personajes de la talla de Octavio Paz han cuestionado este enfoque. Paz escribió en relación a estas prohibiciones que: Las autoridades no se comportan como si quisieran erradicar un vicio dañino, sino como quien trata de erradicar una disidencia. Como es una forma de disidencia, que va extendiéndose más y más, la prohibición asume el carácter de una campaña contra un contagio espiritual, contra una opinión. Lo que despliegan las autoridades es celo ideológico: están castigando una herejía no un crimen.

Un respetado neurofisiólogo mexicano, el Doctor Ricardo Tapia (investigador Emérito del Sistema Nacional de Investigadores y acreedor de múltiples premios y reconocimientos académicos), ha manifestado que el uso moderado de la marihuana no parece ser un riesgo para los adultos sanos. Las declaraciones de que la marihuana es la puerta de entrada a drogas más peligrosas son tan fantasiosas como las escenas de asesinato, violación y suicidio de “Reefer Madness”.

Dejo algunos enlaces que pueden ser de interés:

  1. https://www.eldiario.es/sociedad/oscuro-mundo-cannabis-legal-Espana_0_727927479.html
  2. http://www.cronica.com.mx/notas/2014/865104.html
  3. https://elpais.com/internacional/2017/07/07/actualidad/1499438985_288197.html
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Héctor Mendoza

Héctor Mendoza
Doctor en Derecho, integrante del Sistema Nacional de Investigadores, profesor investigador en temas bioéticos y biojurídicos, abogado postulante desde hace más de tres décadas, miembro del Colegio de Bioética, A.C., y de la Asociación Nacional de Profesores de Derecho Internacional Privado. Autor de libros, capítulos de libro y artículos arbitrados publicados en revistas de circulación nacional e internacional. Paracaidista y buzo certificado, motociclista, rapelista y amante de los deportes extremos. Conferencista en instituciones nacionales y extranjeras tales como: la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign en Estados Unidos, la Universidad de Montreal en Canadá, la Universidad Laval en Quebec, Canadá, la Universidad de Burdeos 1 en Francia, la Universidad de Palermo en Argentina, la Universidad Autónoma de Madrid, la UNAM, el ITESM, el Colegio de Bioética, A.C., la Barra Mexicana de Abogados, A.C., el Centro Internacional de Ciencias, A.C., el Colegio Mexicano de Ingenieros Bioquímicos, A.C., el Tribunal Superior de Justicia, la Comisión de Derechos Humanos, el Centro de Ciencias Genómicas, y la propia Universidad Autónoma de Nuevo León, entre otras.