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Del cepillo de dientes. ¡Ah! ¡Qué bonita sonrisa!

Dientes en la antigüedad

Ian Reider


Ayer, Hoy y Mañana

Fuente: Oral Group.

miércoles 6 de marzo de 2019

Limpiarse los dientes es una actividad animal de origen biológico, es decir, todas las especies en su hábitat natural cuentan con un sistema para cumplir con esta función. La propia naturaleza les aportó piezas dentales que se conservan a través de su alimentación porque su uso es necesario para la sobrevivencia. Un animal cuyos dientes duran menos que la expectativa de vida del propio animal, está condenado a la muerte por inanición. Suena lógico ¿no? Veamos entonces, ¿cómo es que estos animales cuidan sus dientes? Parece un sistema sencillo ya que los animales herbívoros, a fuerza de comer alimentos fibrosos, tienen la atención necesaria para sus dientes. En el caso de los carnívoros es la masticación de los huesos de sus presas la que cumple con esta función y en los omnívoros la combinación de ambas actividades (masticar fibra y huesos) ayuda a la preservación de las dentaduras. Cabe señalar que, entre estos omnívoros, se incluye a los hombres primitivos ya que tenían el mismo tipo de alimentación y la misma necesidad de preservación de la dentadura.

Primitivos y cepillo de dientes

La civilización y el cambio de las características de la dieta de los seres humanos, a lo largo de los siglos, fue generando una adaptación evolutiva de la especie. Dado que ya no es necesario desgarrar la carne cruda porque ahora los alimentos son procesados, más suaves, cocidos o preparados, la dentadura de los homínidos se ha ido modificando. Y así es que se inicia la larguísima carrera de tener que limpiar los dientes y de hurgarlos con algún otro método no natural. Esta historia comienza con una serie de aditamentos y accesorios que son precursores del cepillo de dientes. Vamos a ver entonces, ¿cuál era la situación antes de la invención del cepillo dental?

En las excavaciones paleontológicas se han encontrado evidencias de técnicas antiguas de higiene bucal que se han realizado en distintos lugares del mundo. Palos de mascar, ramas de árboles, plumas de pájaros, huesos de animales y espinas de puercoespín forman parte de los primeros registros de accesorios de limpieza bucal de alrededor del año 3,000 a. C. Ramitas en forma de lápiz o de mondadientes con un extremo de una fibra suave para limpiar los dientes han sido hallados en tumbas egipcias. Algunos de estos aditamentos se han conservado hasta estos tiempos en que aún algunas tribus nativas de África y Australia los siguen utilizando. En parte del mundo islámico se sigue utilizando el miswak que es un accesorio tipo cepillo dental que se obtiene de una planta denominada Arak. El arak contiene flúor, así que, al masticarla y deshilacharla, no sólo se limpian los dientes, sino que se protege la dentadura. El salto de esos mondadientes o “cepillos” rudimentarios, hasta el primer cepillo de dientes manufacturado del que se tiene registro, sucede hacia finales del siglo XV y se adjudica a un emperador chino que, por allá del 1498, fabrica un artefacto hecho con un mango de hueso y con pelo de jabalí extraído a mano.

higiene bucal antigüedad

Fuente: Abemvs incena.

A partir de ahí y siendo como somos los seres humanos, la necesidad de sofisticar, tanto funcional como estéticamente, los cepillos de dientes que producimos y el tipo de cerdas fueron variando. En primer lugar, con la elección del pelo animal de mayor resistencia e incluyendo otro tipo de materiales como el bambú, la madera o el marfil para los mangos.

Los viajeros del siglo XVII llevaron el cepillo dental primitivo a Europa y éste se volvió entonces en un artículo de lujo ya que la mayoría de las personas entonces consideraban que las cerdas del cepillo lastimaban las encías y por lo tanto seguían prefiriendo los palillos interdentales. Adaptativos como somos, y en el afán de que poder utilizar los cepillos de dientes en sus sensibles bocas, se realizó una modificación poco eficaz, sin embargo, bien recibida por los usuarios, utilizando crin de caballo para suavizar las cerdas.

Es importante visualizar que aquellos cepillos de manufactura manual tenían problemas de calidad y las características del producto no cumplían con las necesidades funcionales para una buena higiene que, para el siglo XVIII, ya era considerada importante. De hecho, Pierre Fauchard, considerado padre de la odontología moderna, reconviene a las personas que no tienen una limpieza bucal adecuada para una buena conservación de su salud dental.

Uno de los principales problemas que presentaban estos cepillos de crin de caballo o de pelo de animales consistía en la propagación de gérmenes que no sólo provocan infecciones bucales sino sistémicas. Luis Pasteur en el siglo XIX recomendaba la esterilización de los cepillos hirviéndolos, lo que mataba las bacterias, aunque iba en detrimento del pelo que se ablandaba perdiendo la textura y resistencia necesaria para la adecuada limpieza de los dientes.

Cepillos de dientes

Fuente: Teknologia DBH4.

La más importante modificación para la masificación del uso del cepillo dental se presenta cuando Laboratorios DuPont en 1935 fabrica el primer cepillo de nylon. Este material que es flexible y resistente a la vez, ayuda a un mejor cepillado y es resistente a la contaminación de bacterias y hongos. Además, la fusión de la fibra sintética y el mango permite un mejor manejo del artefacto al cepillarse los dientes.

Aparece entonces todo un mercado para las versiones modernas de los cepillos de dientes, distintas marcas llegan a mercado y se elaboran cepillos dentales con mangos diferenciados, distintas resistencias de las cerdas, formas diferentes de acomodo de las mismas para que den masaje a la encía, limpien el espacio interdental y la superficie de las piezas también. El conjunto de cerdas comienza a variar de densidad. Formas, tamaños y texturas, colores diseños y características especiales hacen que este mercado desarrolle productos específicos para diferentes necesidades y gustos, que van desde el cepillo dental tradicional de penacho vertical y de un solo nivel, hasta el que tiene una sección para limpiar la lengua o los pequeños cepillitos interdentales o interproximales.

En los años 60 se fabrica el primer cepillo dental eléctrico que tiene muy buena acogida entre los dentistas de aquella época. Estos cepillos también evolucionan a lo largo del siglo XX. Originalmente había de baterías recargables y al paso del tiempo se han producido los que tienen acción rotatoria, los sónicos, supersónicos y ultrasónicos, que han llegado a incluirse en un mercado de precio bajo que permite un mayor acceso. Existen además productos adicionales para la higiene bucal como la pasta dentífrica, el hilo dental, el enjuague bucal, los cepillos masticables con sabor a menta o a chicle bomba, etc.

primer cepillo electrico

En la actualidad la tendencia es fabricar cepillos más ergonómicos, más amigables con el medioambiente utilizando materiales biodegradables y/o diseñando mangos reutilizables o cabezales reemplazables. Hoy, en estos tiempos en que se puede comprar una sonrisa perfecta completa y artificial, la ventaja que da la conservación de la dentadura real es aún valorada y se sabe que es muy benéfica en términos de la salud y de la forma original que ésta da al rostro de las personas.

¿De qué podremos disponer en el futuro? ¿Será acaso una luz ultravioleta que proporcione una mejor blancura y limpieza o, será que habrá nuevos protectores dentales vayan llevando al cepillo al desuso? Quizá una cubierta plástica como la que ponen los dentistas a los niños como un escudo contra las caries o algún tipo de silicón muy delgado y brillante que pueda untarse una vez al mes o a la semana con una esponja suave como capa protectora. Ya veremos, por lo pronto, quede aquí esta idea para ir desarrollando nuevas alternativas de una higiene bucal más duradera y que conserve la salud del individuo por más tiempo en mejores condiciones esa hermosa sonrisa con la que nos vinculamos cotidianamente con el mundo.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Ian Reider

Ian Reider
Ian M. Reider realizó sus estudios en la UNAM y en la Universidad de Cincinnati, Ohio. Desde 1969 se ha dedicado a la mercadotecnia y a la investigación de mercados. Define su actividad como “metiche de nacimiento”. En 1969 y 1970 trabajó en Burke Marketing Research en Cincinnati, Ohio y México, D.F. En 1970 funda la empresa IMOP. En 1976 dicha empresa pasa a ser parte de la red de empresas Gallup y hasta 2001 la empresa es conocida como Gallup México. En 2005 Reider deja la presidencia de TNS Gallup y funda Impetus, una empresa dedicada a la consultoría en estrategias de mercadotecnia y de sistemas de información aplicada a la mercadotecnia. Ian Reider ha dado un sinnúmero de pláticas y talleres. También cuenta con diversos artículos sobre temas relacionados a la mercadotecnia y la investigación de mercados, así como el capítulo “Investigación aplicada. La opinión pública en México” del libro comunicación política editado por la UNAM y ser coautor del libro 100 autores en 500 palabras publicado en 2013. Ha recibido diversos reconocimientos y premios como, por ejemplo, Neocrata otorgado por la revista Neo, y World Achievement Award otorgado por The Gallup Organization. En 2012 recibió por parte de la CICOM, un reconocimiento por su trayectoria profesional. Desde 1996 es asesor del presidente del consejo de la comunicación, así como consejero en diversas empresas privadas y asociaciones civiles. Reider ha aprendido que cuando se sabe la pregunta le cambian la respuesta.