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De los tatuajes 1ª Parte

Primer tatuaje.

Ian Reider


Ayer, Hoy y Mañana

Fotografía: Graumfest.

miércoles 12 de junio de 2019

¿Moda, código o decoración personal?

Lejos en la historia de la humanidad nos remontan los tatuajes, por lo menos 5,300 años atrás. La primera evidencia de un ser humano tatuado se encuentra en Ötzi, una momia húmeda encontrada en los Alpes italianos a principios de los años 90. Conservado en una pieza gracias al congelamiento, las células de Ötzi pudieron ser estudiadas gracias a que, después del derretimiento, el cadáver se encontraba en un estado de conservación bastante interesante que permitió realizar un análisis sobre este hombre. Así es como sabemos que Ötzi era un hombre de alrededor de 45 años, 1.60 metros de altura y casi 50 kilos de peso, enfermo del corazón, tenía caries y murió asesinado por una flecha que le entró por la espalda y un fuerte golpe en la cabeza, sabemos además que tenía 61 misteriosos tatuajes. ¿Para qué se tatuó Ötzi? ¿Qué representaban sus tatuajes? Careciendo de un contexto cultural que nos permita descifrarlo, podemos pensar que los símbolos que marcan su cuerpo pudieron tener un significado religioso, que pretendían ahuyentar a los malos espíritus o protegerlo de alguna enfermedad. Cruces y líneas paralelas ubicadas en rodillas, piernas, parte baja de la espalda y tórax se preservaron en el hielo sin comunicarnos, a los seres humanos del siglo XXI, ningún mensaje. Queda para siempre esta incógnita que es el principio de la evolución de una práctica humana que ha sido adoptada y favorecida o proscrita a lo largo de la historia.

Si seguimos la ruta de los tatuajes, encontramos que la palabra tatuaje deviene del samoano tátau, y que uno de los pueblos con mayor vocación de tatuadores y tatuados es justamente el polinesio. De hecho, desde muy pequeños, los niños de estas tribus son tatuados y conforme van creciendo se les va cubriendo el cuerpo completamente con tatuajes diseñados para asustar y repeler a sus enemigos.

Historia del tatuaje.

Ilustración: InkDoneRight.

En Egipto, el hábito de tatuarse era especialmente femenino. Una famosa momia egipcia, la de la sacerdotisa Amunet, ha sido la principal muestra de estos tatuajes propios de las mujeres y que de hecho, se cree que era una práctica exclusiva de las sacerdotisas. Para ellas, los tatuajes, además de ser protectores, eran símbolo de valor y madurez.

En Japón, a partir del siglo V a. C. los tatuajes se utilizaron para identificar a las altas clases sociales. Ellos se decoraban con pequeñas obras de arte, sin embargo, aproximadamente en el año 1000 a. C., el tatuaje cambia su significado cuando se inicia su uso para marcar criminales. De hecho, la mafia japonesa utilizaba el tatuaje como una forma de expresión de la lealtad al grupo y como muestra de la valentía de sus miembros. Posteriormente, en el siglo XIX, cambia esta visión en Japón que les contaré más adelante. Por ahora, vamos a seguir el recorrido en el tiempo pasando al continente americano.

En América del Norte, el tatuaje era parte de un rito simbólico y se consideraba una marca necesaria para superar obstáculos que enfrentaría el sujeto en su camino hacia la muerte. Para los indios americanos era un abre puertas en su mundo religioso y mágico.

Bajando por el continente hasta Mesoamérica, encontramos que los aztecas tatuaban a sus niños para rendir tributo a sus dioses igual que en Centroamérica, donde era práctica común entre los nativos que se tatuaban imágenes de dioses para rendir culto y ser protegidos por estas deidades.

Tatuaje yakuza.

Imagen: Pinterest.

La costumbre de tatuarse empezó a perderse entre los griegos y romanos ya que limitaron su uso para señalar rango militar o para indicar la propiedad de un esclavo. Incluso, en algún momento del desarrollo de la cultura greco-romana, tanto médicos griegos como romanos, comenzaron a practicar la remoción de tatuajes. Al extenderse el Imperio Romano se abandonó la práctica de tatuar a los esclavos y criminales hasta que finalmente el emperador Constantino I emitió un decreto en contra de esta actividad. Dado que ésta fue la cultura que conquistó Occidente, se cree que el poder de Constantino trascendió épocas y fronteras, y desde entonces se le dio una connotación negativa al tatuaje.

Posteriormente, siglos después, El Capitán Cook y muchos marineros que llegaron a Polinesia, extendieron la costumbre de tatuarse por todo el mundo, incluida nuevamente la sociedad occidental. Claro que no era una práctica común, se consideraba de gente de baja ralea y no se difundió el uso sino de manera muy lenta. Primero fueron marineros, luego presidiarios, después las “gangas” (pandillas) en diferentes lugares del mundo.

Las técnicas de tatuaje han sido muchas y muy variadas, diferentes tipos de cenizas, puntas de oro, espinas de pescado, conchas de tortuga y otros instrumentos habilitados ex profeso para el arte de los tatuadores se fueron desarrollando a lo largo de la evolución humana. Además, los diseños son típicos o tradicionales de las diferentes culturas. Es interesante entender también cómo y cuándo se volvieron tendencia, luego estigma y posteriormente cultura dominante. Hoy simbolizan una diversidad de mensajes personales, son forma de expresión de arte, de color individual que son aún cuestionados a pesar de que atraviesan niveles socioculturales, económicos, educativos y estilos estéticos. Desde sus fervientes defensores hasta sus más apasionados detractores, se les reconoce su valor artístico. Yo no me pondría uno, ¿tú sí? ¿Ya te lo pusiste? ¿Qué es? ¿Qué representa? ¿Tiene un valor funcional? Nos queda mucho por explorar de los tatuajes, seguimos en la próxima emisión de “Ayer, hoy y mañana”, ¿vale?

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Ian Reider

Ian Reider
Ian M. Reider realizó sus estudios en la UNAM y en la Universidad de Cincinnati, Ohio. Desde 1969 se ha dedicado a la mercadotecnia y a la investigación de mercados. Define su actividad como “metiche de nacimiento”. En 1969 y 1970 trabajó en Burke Marketing Research en Cincinnati, Ohio y México, D.F. En 1970 funda la empresa IMOP. En 1976 dicha empresa pasa a ser parte de la red de empresas Gallup y hasta 2001 la empresa es conocida como Gallup México. En 2005 Reider deja la presidencia de TNS Gallup y funda Impetus, una empresa dedicada a la consultoría en estrategias de mercadotecnia y de sistemas de información aplicada a la mercadotecnia. Ian Reider ha dado un sinnúmero de pláticas y talleres. También cuenta con diversos artículos sobre temas relacionados a la mercadotecnia y la investigación de mercados, así como el capítulo “Investigación aplicada. La opinión pública en México” del libro comunicación política editado por la UNAM y ser coautor del libro 100 autores en 500 palabras publicado en 2013. Ha recibido diversos reconocimientos y premios como, por ejemplo, Neocrata otorgado por la revista Neo, y World Achievement Award otorgado por The Gallup Organization. En 2012 recibió por parte de la CICOM, un reconocimiento por su trayectoria profesional. Desde 1996 es asesor del presidente del consejo de la comunicación, así como consejero en diversas empresas privadas y asociaciones civiles. Reider ha aprendido que cuando se sabe la pregunta le cambian la respuesta.