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2017. ¿Parati sumus?


Martes 10 de Enero de 2017

#ParatiSumus

En todo el mundo la gente recibe un sinnúmero de parabienes cuando termina el año en turno y todos los mejores deseos para el año que comienza. Eso, creo yo, genera una especie de buena vibra colectiva que ayuda al ser humano a entrar al nuevo año con cierto optimismo. Sin embargo, como en pocas ocasiones, he visto que, en mi país, este año que está iniciando el ambiente es todo menos optimista. Ha habido manifestaciones contra el alza de gasolinas, mensajes en redes sociales contra el gobierno pidiendo que renuncie el presidente, actos de rapiña en locales comerciales y supermercados y, en general, un ambiente de zozobra.

 

Yo, en lo personal, he recibido incontables mensajes en redes sociales y en grupos de whatsapp a los que pertenezco en los que lo único que se lee son mensajes donde a México se le compara con Siria o Venezuela; donde se pide a las personas que no salgan de sus casas porque están asaltando los locales de sus colonias (aunque en esa ciudad o Estado no haya habido un sólo acto o manifestación violenta); donde se invita al ciudadano a bloquear las actividades del gobierno y a pedir la renuncia del presidente de la República; y muchas cosas más. Todos esos mensajes negativos, repetidos muchas veces, generan ese ambiente de zozobra que les comenté anteriormente. No me cansaré de decir que el país es mucho más que eso y que somos muchos los que queremos que haya prosperidad y paz en él.

 

La trillada frase de “próspero año nuevo” debe ser una encomienda personalísima y no esperar a ver si algo pasa a nuestro alrededor para que eso se dé.

 

Lo más fácil es vociferar, decir que todo está mal, agredir y robar, replicar memes y mensajes que sirven para denostar a nuestro gobierno. Lo difícil está en proponer soluciones a nuestros problemas, hacer lo que nos toca en nuestra vida cotidiana para prosperar y lograr así que nuestro país prospere.

 

Alguna vez leí que, en el Imperio Romano, al terminar de preparar sus campañas para conquistar otras regiones de Europa, una vez que dejaban todo organizado (como el número de soldados para la encomienda, víveres necesarios, mapas y rutas por las que llegarían a la región a conquistar y una serie de etc.) soltaban la frase “parati sumus” que significa “estamos listos” y se lanzaban a su campaña de conquista.

 

Cada uno de nosotros debemos de preguntarnos si estamos listos para “conquistar” el 2017.

 

Vale la pena hacer un alto en el camino y no dejarse llevar por las voces que invitan al encono, al enfrentamiento y que proliferan el alarmismo. En ese alto hacernos la pregunta: ¿estoy listo?, es decir, ¿estoy dando lo mejor de mí para ser más próspero, vivir en paz, trascender en los demás, ser solidario, compasivo y un largo etcétera? Creo que, si como mexicanos trabajamos en cómo lograr resolver estas preguntas, cada uno en su propia vida, lograremos un próspero año nuevo 2017 para nosotros en lo individual y para México.

 

2017 debe entusiasmarnos. ¡Está iniciándose! El único responsable de lo que hace con su año es uno mismo. No es el dólar, ni Peña, ni Trump, ni el gobierno o el clima lo que va a determinar si soy feliz o no, si aprendo cosas nuevas o no, si amo más o menos. Las cosas importantes las determina uno. De esas hay que llenar nuestros días y usar nuestro tiempo de forma inteligente.

 

Por ahí algún buen amigo me hizo llegar un video en donde se ejemplifica el buen uso de nuestro tiempo y que bien podríamos aplicarlo para este año que comienza:

 

Un maestro llegó al salón de clases y puso enfrente de los alumnos universitarios, encima de su escritorio, un tarro y lo llenó de pelotas de golf. Les preguntó a sus alumnos si el tarro estaba lleno, a lo que los alumnos asintieron. Luego el maestro saco unas piedrecitas y las vertió en el tarro donde estaban las bolas de golf llenando espacios del tarro que no habían sido ocupados por las pelotas y volvió a preguntar a sus alumnos si el tarro se encontraba lleno, a lo que sus alumnos respondieron que sí. El maestro entonces sacó arena de una bolsa y la vertió al mismo tarro en donde se encontraban las bolas de golf y las piedrecitas. Toda la bolsa de arena cupo en el tarro llenando los espacios que ni las pelotas de golf ni las piedrecitas habían llenado; y entonces volvió a preguntar a sus alumnos si el tarro estaba lleno y ellos respondieron al unísono que sí. El maestro sonrió y entonces sacó de su mochila un par de cervezas. Las abrió y vertió el contenido de una al tarro para acabar de llenarlo, y los alumnos rieron. Ahora sí estaba lleno el tarro. Ahí el maestro les dijo:

Quiero que vean al tarro como algo que representa su vida. Las pelotas de golf representan las cosas importantes de su vida, como sus familias, sus amigos, su salud y sus pasiones; las piedrecitas son otras cosas importantes, como su trabajo, su casa, su coche; la arena es todo lo demás, las cosas de menor importancia. Ahora bien continuó el maestro si llenas el tarro con la arena no habrá espacio para las piedrecitas ni para las bolas de golf. Lo mismo pasa con la vida, si uno pone su energía y su tiempo en las cosas de menor importancia (la arena), no tendrá uno tiempo para dedicarle a las cosas que son realmente importantes para uno. Pongan atención en las cosas que son realmente críticas y de mayor importancia en sus vidas, las que son básicas para su felicidad. Pongan atención y tiempo primero en las bolas de golf. Cuiden primeramente las bolas de golf. Evalúen sus prioridades porque todo lo demás es sólo arena.

Luego un alumno preguntó:

¿Y qué representa la cerveza?

El profesor respondió:

¡Qué bueno que preguntas eso! Está ahí para representar que, no obstante lo ocupado que estés en tu vida, siempre debes de darte el tiempo para tomarte una cerveza con un buen amigo.

 

Evaluemos nuestras prioridades para el 2017. Veamos qué es lo realmente importante y hagamos un plan para darle el tiempo y la energía suficiente.

 

Al final todo esto nos sirve para decir: ¡2017, ESTAMOS LISTOS!

 

Les deseo muy buena semana e inicio de año.

Sobre José Elías Sahab Jaik

José Elías Sahab Jaik
Soy José Elías Sahab Jaik, orgullosamente chilango, de origen libanés. Abogado de la UNAM y maestro en Derecho de UTexas en Austin, reinventado a banquero de desarrollo (trabajo en Nafinsa) y apasionado por México y su gente. Tengo la convicción de que las empresas son el motor de la economía, por eso cada día trabajo para ver que haya más empresas que permanezcan a lo largo de los años en todos los estados de la República, con el fin de tener un desarrollo más homogéneo en el país. Soy un ferviente creyente del desarrollo regional, del Club América (aunque pierda lectores) y de que los humanos somos buena energía, aunque a veces nos falte alineación y balanceo. Positivo por naturaleza, enamorado de mi esposa, mis tres hijos y mi país. Seamos felices, que cuesta lo mismo.

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