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¡Qué Super Bowl!


Martes 7 de Febrero de 2017

#QueSuperBowl

A los que nos gusta el fútbol americano, el domingo pasado nos regocijamos con el espléndido partido que nos brindaron los Patriotas de Nueva Inglaterra y los Halcones de Atlanta.

 

Lo que parecía una paliza al terminar la primera mitad, se convirtió en un empate en los últimos segundos del partido y, a su vez, en el único partido en la historia de los súper tazones (en 51 años) que se ha tenido que definir en tiempos extras.

 

Para los que no siguen el fútbol americano, déjenme decirles que es un juego de una brutalidad enorme en el que los brutos no pueden jugar. Y es así porque, aunque pareciera que unos y otros se golpean para que el ovoide (el balón de americano que debe su nombre al parecido con dicha forma geométrica) no avance las yardas que puedan acercar al rival a la zona de anotación y sumar puntos, la realidad es que hay muchísima estrategia en el juego. Libros completos de jugadas a la ofensiva y a la defensiva, son preparados por los coordinadores ofensivos y defensivos, respectivamente, para atacar al o defenderse del rival, según sea el caso.

 

La filosofía y estrategia de juego del fútbol americano han trascendido los “emparrillados” y se han utilizado como ejemplo en libros sobre estrategias en los negocios, en el trabajo en equipo y en el logro de objetivos.

 

Aunque en la cancha siempre juegan 11 contra 11, atrás de ellos hay un ejército de estrategas quienes, encabezados por el entrenador en jefe, diseñan cada jugada y son responsables de revisar las diferentes posiciones y reclutar al talento requerido.

 

Sin embargo, este deporte no podría ser posible sin los deportistas de alto rendimiento que ahí participan. Estos deben ser casi gladiadores. De una condición atlética excepcional y de atributos físicos fuera de serie. Es por eso que la temporada de fútbol americano en Estados Unidos (la NFL, por sus siglas en inglés) sólo consta de 17 partidos en una temporada regular, ya que el esfuerzo que se le pide al jugador y la naturaleza agresiva del mismo hace que el profesional en ese deporte se desgaste muy rápido. Muy distinto a lo que pasa en el Baseball o el Basketball en donde hay muchísimos más partidos. El fútbol americano es, probablemente, el deporte en el cual el desgaste sea el mayor de todos los deportes. Así entonces, los que lo seguimos esperamos el momento grande de cada año, que es el partido donde el mejor equipo de la Conferencia Americana se mide contra el mejor equipo de la Conferencia Nacional. Ese famoso partido es el Super Bowl (como se dice en inglés).

 

Este año ese partido tuvo su sede en la ciudad de Houston, Texas y los dos rivales llegaron con altas expectativas. Sin embargo, la primera mitad quedó 21 a 3, favor Atlanta; y todos pensábamos que sería muy difícil para Nueva Inglaterra remontar el marcador. Sería lo equivalente a que en un partido de fútbol soccer uno de los equipos fuera ganando 3 a 0 acabando el primer tiempo.

 

La segunda mitad fue muy emocionante y en sólo un cuarto (en el fútbol americano el partido se divide en cuatro cuartos), de hecho el último, los Patriotas anotaron 19 puntos y pudieron empatar el partido 28-28 con menos de un minuto de juego. En tiempos extras Nueva Inglaterra (los Patriotas) anotó y se llevó el triunfo y el campeonato.

 

El coraje mostrado por ese equipo, en su esfuerzo por remontar el marcador, es digno de narrarse y por eso lo destaco hoy en mi artículo, ya que lo podríamos aplicar sin problemas a nuestras vidas.

 

Primero, se vieron en una situación de desventaja y nunca se dieron por vencidos.

 

Segundo, confiaron unos en otros, como todo gran equipo, y se organizaron para salir de esa situación tan adversa en la que se encontraban.

 

Tercero, redoblaron esfuerzos y trabajaron con estrategia, porque sabían que no podían fallar, no podían darse el lujo de que se les acabara el tiempo.

 

Y, por último, dieron todo lo que tenían y dejaron el corazón en la cancha.

 

Todo lo anterior los hizo triunfar y llevarse el trofeo Vince Lombardi (así se llama el trofeo que está en juego cada temporada en la NFL) a su casa. Lograron el objetivo más preciado.

 

¿Qué pasó con el equipo que perdió (los Halcones de Atlanta)?

 

Primero, como tenían una situación privilegiada (iban ganando por 25 puntos) bajaron la guardia y quisieron mantener la situación como estaba, sin hacer un esfuerzo adicional para que eso realmente se diera.

 

Segundo, se confiaron en sus buenos desempeños del principio y no hicieron nada para mejorarlos.

 

Y, por último, la soberbia de sentirse superiores los aminoró y cuando quisieron reaccionar ya era demasiado tarde. ¿A poco no les recuerda a la fábula de la tortuga y la liebre?

 

Buenas lecciones nos dejan los deportes en nuestras vidas y ver partidos como este Super Bowl LI (51), además de emocionarnos, nos deja claro que hay que esforzarse todo el tiempo, que nunca hay que bajar la guardia, que nunca nos debemos dar por vencidos no importa cuán cuesta arriba se encuentre nuestra situación y, sobre todo, que hay que dejar el corazón en todo lo que hacemos.

 

Que tengan buena semana.

 

P.D. En esa filosofía del trabajo duro y la excelencia, ¿sabían que el Super Bowl 50 ha sido el único cuyo número no se escribió en números romanos? Esto es porque, en los Estados Unidos, la letra “L” es utilizada para señalar o hacer mofa de los perdedores (o losers), por lo que la NFL no podía permitirse que al Campeón del Super Bowl 50 lo estigmatizaran de esa manera.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Sobre José Elías Sahab Jaik

José Elías Sahab Jaik
Soy José Elías Sahab Jaik, orgullosamente chilango, de origen libanés. Abogado de la UNAM y maestro en Derecho de UTexas en Austin, reinventado a banquero de desarrollo (trabajo en Nafinsa) y apasionado por México y su gente. Tengo la convicción de que las empresas son el motor de la economía, por eso cada día trabajo para ver que haya más empresas que permanezcan a lo largo de los años en todos los estados de la República, con el fin de tener un desarrollo más homogéneo en el país. Soy un ferviente creyente del desarrollo regional, del Club América (aunque pierda lectores) y de que los humanos somos buena energía, aunque a veces nos falte alineación y balanceo. Positivo por naturaleza, enamorado de mi esposa, mis tres hijos y mi país. Seamos felices, que cuesta lo mismo.

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