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Añoranza del ayer (3 de 3)

Ciudad de México

José Elías Sahab Jaik


De todo y de nada


jueves 5 de octubre de 2017

#Añoranza

Fue en 1808 cuando comenzó la guerra de independencia. El lector dirá: “yo creo que a Pepe lo afectó mucho el temblor, porque ni siquiera sabe que la independencia inició en 1810”. Pero no hablo de nuestra independencia, sino de la que motivaría a Allende, Aldama, la Corregidora y, en su acción, al cura Hidalgo, a iniciar la nuestra, la mejicana, la que restauraría la monarquía española.

Francia, como comenté en mi artículo anterior, invadió a España y Napoleón llevó preso a Fernando VII a Valençay. Antes, lo obligó a abdicar a favor de su padre, Carlos lV, quien posteriormente abdicaría a favor del hermano de Napoleón, José Bonaparte. Es así que, mientras Fernando VII yacía en una cárcel, el pueblo español se levantaba para pelear con los franceses. Era el año 1808 e iniciaba una guerra de independencia que culminaría con el triunfo de españoles sobre las tropas Bonapartistas en 1813, año en que Fernando VII fue restaurado en el trono.

¿Y la Nueva España?

Con los acontecimientos europeos, la Nueva España entró en una crisis política, ya que teníamos a los franceses gobernando a España, y éste último era el país que gobernaba estas tierras.

El Virrey Iturrigaray, apoyado por el ayuntamiento de México, reclamó la soberanía ante la ausencia de su monarca. ¡Mejor ser mexicanos que franceses! Esta acción llevó a una reacción del gobierno en funciones (que seguía instrucciones de Francia) y al Virrey lo llevaron preso junto con otros cabecillas. Es decir, ya teníamos por una parte a criollos apoyando una causa independentista, por otra a unos españoles quienes también se sumaban a los criollos para buscar la soberanía antes de rendirse ante los franceses y por otra más, a los otros españoles que conformaban la burocracia de la Nueva España, siguiendo las órdenes de los franceses. Este primer movimiento del Virrey encendió la llama para que en Morelia (que en esos tiempos se llamaba Valladolid) hubiera un segundo movimiento independentista en 1809, que también fue sofocado. Pero el de 1810 en Querétaro (la famosa conspiración donde intervino el Corregidor y su esposa doña Josefa Ortiz de Domínguez) no fue sofocado, puesto que los insurgentes estaban listos para levantarse en armas liderados por Allende, Abasolo y Aldama como líderes militares e Hidalgo como líder carismático y moral del movimiento. Esas reuniones en casa del Corregidor, que fueron previas al levantamiento armado, tenían por objetivo crear una junta de gobierno que tomara el poder en nombre de Fernando VII.

¿Entonces?

El inicio de la independencia se motivó no para ser independientes de España, sino para reconocer a Fernando VII como el monarca soberano de España y sus colonias. Francia y su invasión fue el verdadero motivo por lo que se hizo el movimiento Insurgente, en mi interpretación de las cosas.

Al final, donde se equivocó España con la Nueva España, una vez que Fernando VII recuperó el trono en 1813 -por cierto, dos años después de que Allende, Hidalgo y los primeros insurgentes ya habían muerto- fue el absolutismo de Fernando VlI, quien tan pronto regresó al trono, restableció la monarquía absoluta del siglo anterior, eliminando constitución y la obra reformista. No pudo reaccionar, en su rigidez, a la emancipación de la Nueva España que ya tenía en Morelos un hombre de ideas que formó el primer cuerpo legislativo en el congreso de Anáhuac donde, ahora sí, se hablaba de la libertad de la América Mexicana. Esto fue en 1813. Pero ni a esas voces escuchó Fernando VII quien, en cuanto regresó al trono, hizo oídos sordos ante los levantamientos al otro lado del Atlántico. Si hubieran visto los conspiradores (Hidalgo, Allende, Abasolo, Aldama, los Corregidores) en qué se convertiría Fernando VII, se hubieran vuelto a morir.

Fueron Morelos, López Rayón, Matamoros y Liceaga quienes siguieron la guerra de independencia, misma que culminaría en 1821 con el vapuleado Agustín de Iturbide, quien fue el que formalmente le dio a México su título de nación independiente.

Que tengan buena semana.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre José Elías Sahab Jaik

José Elías Sahab Jaik
Soy José Elías Sahab Jaik, orgullosamente chilango, de origen libanés. Abogado de la UNAM y maestro en Derecho de UTexas en Austin. Tengo la convicción de que las empresas son el motor de la economía y, ahora que tengo el orgullo y oportunidad de trabajar en un conglomerado regiomontano que tiene varias empresas (entre otras, Minera Autlán), cada día trabajo para mejorar al Grupo y así beneficiar más al país. Mientras veamos más empresas sanas y productivas, que permanezcan a lo largo de los años en todos los estados de la República, vamos a tener un desarrollo más homogéneo como país. Soy un ferviente creyente del desarrollo regional, del Club América (aunque pierda lectores) y de que los humanos somos buena energía, aunque a veces nos falte alineación y balanceo. Positivo por naturaleza, apasionado por México y su gente, enamorado de mis tres hijos y mi país. Seamos felices, que cuesta lo mismo.