Home || Colaboradores || L@s Médicos

L@s Médicos

Día del Médico

José Elías Sahab Jaik


De todo y de nada


jueves 26 de octubre de 2017

#Medicos

Esta semana se celebró el Día del Médico y, a propósito de su día, quisiera reconocer esta noble labor, que existe desde tiempos inmemoriales.

Se dice que fue Imhotep, un médico en el antiguo Egipto, el primero del que se tiene registro. Se le considera autor de un papiro dedicado a la cirugía, la cura de heridas y a la anatomía, según lo narra el libro “Historia de la medicina” de Multanosky.

A Hipócrates, a quien se le considera el padre de la medicina y quien fuera contemporáneo de Platón, se le atribuye una colección de libros considerados como una enciclopedia médica de la antigüedad y el famoso juramento que todavía, hoy en día, se utiliza en la formación ética del galeno.

La realidad es que es más conocido Hipócrates, quien venía de Grecia, porque vivimos en una cultura occidental donde el origen de muchas cosas y profesiones es precisamente la Grecia antigua, pero sin duda y en paralelo, Indios, Chinos y otras culturas orientales, ya tenían médicos que, de una forma u otra, curaban a sus enfermos.

Los de esos tiempos, como los de ahora, parten de un mismo principio para dedicarse a la medicina: preservar el cuerpo humano.

Hay también quienes dicen que el cuerpo humano “se enferma”, normalmente, por una razón psicosomática, por lo que algunas personas se dedican a estudiar la mente o el espíritu.

Son los médicos, pues, los que arreglan cuerpos, mentes y, en muchos casos, hasta almas (cómo me acuerdo de ese libro llamado “Médico de Cuerpos y Almas” de Taylor Caldwell, que describe a Lucano, ese médico educado en Alejandría y que, al convertirse al cristianismo, seguiría sanando cuerpos y almas hasta el camino de ser santo).

Todos los buenos médicos pasan por un proceso de educación y preparación muy largo. Mientras que a la mayoría de los profesionistas nos toma 4 o 5 años terminar una carrera y recibirnos, los médicos pueden invertir hasta el doble del tiempo si hacen una especialidad. Además, pasan largos tiempos en hospitales y clínicas sin ver el sol (yo ya nada más por eso, no aguantaría ser médico ni por una hora).

En mi caso particular, los médicos tienen todo mi respeto, reconocimiento y admiración porque, a la par de su gran vocación, tienen una gran responsabilidad: cuidan lo más preciado que tenemos, que es la vida misma, por lo que en esta profesión como en ninguna otra, la charlatanería y la improvisación pueden ser costosísimas.

Estoy seguro que todos mis lectores le están agradecidos a uno(a) o varios médicos que han dejado huella en sus vidas. No olvidemos que desde que llegamos a este mundo, fue un(a) médico quien ayudó a que naciéramos (en la mayoría de los casos, también hay parteras, taxistas, policías, etcétera, que han ayudado a que nazcan bebés).

Cuando nos sentimos mal, agradecemos la llamada que nos contesta un(a) médico. Ya desde oírlo(a) nos da cierta tranquilidad y hasta hace que nos sintamos mejor. ¡Si el médico es amigo, mejor aún! A ese, todos los demás le consultamos sobre cualquiera de nuestras dolencias, achaques y molestias. No importa que nuestro amigo médico sea oftalmólogo y nuestro dolor sea del estómago.

Así, con la confianza que les tenemos, los médicos se vuelven psicólogos, confesores, amigos, adivinos y, a veces, hasta brujos. También, hay quienes curan sin ser doctores y quienes se creen doctores. ¿No les recuerda esto último a las mamás?

Hoy celebro una de las profesiones más sacrificadas, más comprometidas y más importantes de todas. Una que hay que celebrar porque nos ha dado una mayor esperanza de vida con sus investigaciones, ha hecho que los pacientes tengan menos dolor, y ha llevado a la medicina a casi todos los rincones del planeta.

Ojalá nazcan más seres humanos con vocación de ser médicos y sigamos viendo cómo se preparan y se vuelven grandes doctores por el bienestar de todos.

¡Muchas felicidades, médicos! Salgan a asolearse un poco, que bien se lo merecen.

Buena semana a todos y espero que, si ven a un médico en estas fechas, sea para celebrarlo en su día.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Tu opinión es importante

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Sobre José Elías Sahab Jaik

José Elías Sahab Jaik
Soy José Elías Sahab Jaik, orgullosamente chilango, de origen libanés. Abogado de la UNAM y maestro en Derecho de UTexas en Austin. Tengo la convicción de que las empresas son el motor de la economía y, ahora que tengo el orgullo y oportunidad de trabajar en un conglomerado regiomontano que tiene varias empresas (entre otras, Minera Autlán), cada día trabajo para mejorar al Grupo y así beneficiar más al país. Mientras veamos más empresas sanas y productivas, que permanezcan a lo largo de los años en todos los estados de la República, vamos a tener un desarrollo más homogéneo como país. Soy un ferviente creyente del desarrollo regional, del Club América (aunque pierda lectores) y de que los humanos somos buena energía, aunque a veces nos falte alineación y balanceo. Positivo por naturaleza, apasionado por México y su gente, enamorado de mis tres hijos y mi país. Seamos felices, que cuesta lo mismo.