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Seguridad, la gran apuesta

Seguridad Nacional.

José Elías Sahab Jaik


De todo y de nada


viernes 31 de mayo de 2019

#Seguridad

Todos los días recibo información a raudales. Decenas de artículos, de diferentes grupos de los que soy parte, llegan a mi celular. Hay algunos que sí leo y otros que, de plano, ni tiempo tengo. Tengo que decir que estoy saturado. Son mil temas de los que todo el mundo opina y, en realidad, muy pocos saben. La diversidad es enorme, desde el crecimiento del país, el control del gasto y los megaproyectos del sureste sur de México, incluso si Ricardo Rocha tiene un nieto que se llama como el presidente, que se aprobaron leyes contra la propiedad privada o que si las renuncias del gabinete fueron positivas o negativas. También leo sobre los nuevos golpes al narco y los huachicoleros, la persecución al ex director de Pemex y la detención del presidente de Ahmsa; o bien, sobre cómo una gran bailarina de padres chiapanecos y nayaritas ha triunfado en el mundo y es considerada “grande entre las grandes”. Veo notas sobre incendios forestales, contaminación, desabasto de medicinas, el tratado comercial, los Tigres campeones del fútbol mexicano; además todas esas notas acompañadas de sus análisis en otras notas. Si a eso le sumo lo que me llega sobre análisis financiero y macroeconómico de algunos bancos, cabilderos y medios que hacen resúmenes de noticias, así como lo que escucho en la radio (porque debo confesar que tengo 20 años de no ver noticieros en la tele, se los recomiendo, duerme uno mejor) puedo afirmar, como dije hace un momento, que estoy saturado.

Todo lo anterior genera ruido, distracción, falta de enfoque y descontrol. Yo ya tomé la decisión de enfocarme en mis cosas y hacer lo que me toca en mi vida diaria para que me vaya bien, le vaya bien a mi comunidad y sea un buen ciudadano para contribuir algo al país que me lo ha dado todo. En este análisis, lo único que no tengo en mi control, es el tema de la seguridad pública. Ahí sí no hay de otra, el gobierno es quien le tiene que entrar y le tiene que entrar con todo.

Casi que cualquier otro tema pudiera subrogarse, pero el de seguridad, ¡NUNCA! Es, en mi opinión, el tema más importante que debe resolver un gobierno, en cualquiera de sus tres órdenes; y ojo, muy importante, no sólo por el Poder Ejecutivo, mucho tiene que ver el Legislativo, pero sobre todo el Poder Judicial, como lo explicaré más adelante.

Se podrán constituir comités ciudadanos de seguridad, asociaciones privadas para revisar el cumplimiento de esos temas o incluso ONG’s enfocadas en temas de seguridad, pero no son, ni cerca, las que pueden resolver los graves problemas de seguridad que hoy tenemos en nuestro país.

Si este gobierno consigue disminuir de forma considerable el problema de la inseguridad, a lo largo y ancho del país, pasará como uno de los mejores gobiernos en la historia moderna de México. De nada sirve todo el ruido que vemos todos los días en miles de notas sobre miles de temas, si una señora no puede ir a dejar a su hijo(a) a la escuela tranquila, porque no sabe si en el camino alguien les robará o incluso, les haga cosas peores.

La seguridad ciudadana se ha perdido. Yo me acuerdo cuando era niño, e incluso adolescente, que la gente de provincia no quería venir a la capital porque era muy peligrosa; “provincia”, entendiéndose como cualquier ciudad o pueblo que no fuera la, ahora, Ciudad de México. La gente vivía en paz en la provincia. Se caminaba en las calles sin incidentes, se transitaba en las carreteras sin problemas y a cualquier hora. La provincia (casi cualquier ciudad, incluso las fronterizas) era sinónimo de seguridad y tranquilidad. Increíblemente, después del 2000, todo esto cambió; y para el 2007, la Ciudad de México era más tranquila que muchas ciudades de provincia. Y bueno, hoy, el problema de la inseguridad es generalizado y en prácticamente todos los estados de la República, incluyendo la capital.

“Haiga sido como haiga sido” (frase célebre del presidente en turno, cuando precisamente se agudizó la inseguridad) México es hoy uno de los países menos seguros del mundo, y a este gobierno, que apenas empieza, le toca atender una situación a todas luces compleja.

El Poder Ejecutivo tiene la misión de combatir la inseguridad y la violencia, y para esto, como parte de su estrategia, el presidente ha creado una Guardia Nacional. A esta estrategia debe sumársele una Fiscalía con personas mucho más preparadas para integrar los expedientes de aquellos que sean detenidos por delinquir, para que el otro Poder de la Unión, el Judicial, no tenga pretextos procesales para soltar a delincuentes que claramente han cometido crímenes.

El gravísimo problema de la impunidad es, sin duda, uno de los agravantes de la inseguridad en México. Si el que la hace no la paga, el mensaje que damos en este país es que cualquiera puede violentar las leyes sin ningún tipo de consecuencia; y lo triste es que esto pasa más en los procesos penales, que son los que están ligados a los problemas de inseguridad. El Poder Judicial, esa rama del gobierno que resuelve los juicios y dicta sentencias, es tan responsable como el Poder Ejecutivo de que la inseguridad disminuya. Para lograrlo, debe contar con jueces que no puedan ser sobornados por el crimen organizado, así como procesos más expeditos y transparentes para resolver los expedientes y una mayor claridad en sus criterios.

Al final, el tema de seguridad es el problema más grande que tiene México y todo ciudadano debe exigir, sin distraerse en otras cosas, que se resuelva por fin y de una vez por todas. Ese, por lo menos, es mi sueño; tener un país en paz, seguro y donde se pueda confiar en nuestros policías y jueces, porque habremos visto resultados claros y medibles en la disminución de la inseguridad y la impunidad.

Al tiempo.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

2 comentarios

  1. Manuel Menchaca Díaz del Guante

    Ahí está Singapur como ejemplo, mi estimado Pepe.

  2. Guillermo León

    El futuro de éste país depende de la seguridad y el estado de derecho, ser policía debería ser una profesión

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Sobre José Elías Sahab Jaik

José Elías Sahab Jaik
Soy José Elías Sahab Jaik, orgullosamente chilango, de origen libanés. Abogado de la UNAM y maestro en Derecho de UTexas en Austin. Tengo la convicción de que las empresas son el motor de la economía y, ahora que tengo el orgullo y oportunidad de trabajar en un conglomerado regiomontano que tiene varias empresas (entre otras, Minera Autlán), cada día trabajo para mejorar al Grupo y así beneficiar más al país. Mientras veamos más empresas sanas y productivas, que permanezcan a lo largo de los años en todos los estados de la República, vamos a tener un desarrollo más homogéneo como país. Soy un ferviente creyente del desarrollo regional, del Club América (aunque pierda lectores) y de que los humanos somos buena energía, aunque a veces nos falte alineación y balanceo. Positivo por naturaleza, apasionado por México y su gente, enamorado de mis tres hijos y mi país. Seamos felices, que cuesta lo mismo.