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La situación humana y el existencialismo

cerebro

sábado 21 de abril de 2018

Hemos señalado que una de las ideas más novedosas de Nietzsche se refirió al papel destacado que este impetuoso pensador le otorgó al instinto y al cuerpo en la experiencia y el conocimiento humanos. El otro antecesor del existencialismo, Soren Kierkegaard, afirmó el espíritu humano, pero nada vaporoso, sino encarnado en un cuerpo vivo y situado en un tiempo y lugar. En una línea afín, en sus Meditaciones del Quijote de 1914, José Ortega y Gasset (1883-1955) estableció su célebre aserto “Yo soy yo y mi circunstancia”, según el cual, la persona es un ser compartido, pues vivir es enterarse, percatarse y tomar conciencia de su coexistencia con el mundo, lo cual sucede necesariamente en primera persona: me concibo a mí mismo instalado en el mundo y ocupado de las cosas, de los seres animados y de los prójimos.

Kierkegaard y Nietzsche

Kierkegaard y Nietzsche, antecesores del existencialismo, en una caricatura que los representa como ángel y diablo respectivamente (tomada de https://antoncebalo.files.wordpress.com/2014/04/the-boys2.jpg).

En El Ser y el Tiempo, de 1927, el fenomenólogo alemán Martin Heidegger (1889-1976) retoma de Hegel el concepto de Dasein, traducido al castellano por José Gaos como “Ser-en-el-mundo”, pero de manera más diáfana, como “Estar-en-el-mundo”, por el chileno Jorge Eduardo Rivera. El Dasein se volvería una noción clave del existencialismo, pues existir es estar lanzado o arrojado en el mundo. No sólo eso: el ser humano se relaciona con objetos y sujetos del mundo de manera interesada y práctica, una relación que el polémico pensador alemán concibe como Sorge: el cuidado, la preocupación, la solicitud. Y así, al preocuparse y ocuparse de las cosas y de los otros, el humano construye su entorno y su nicho.

Según el rebelde existencialismo que inflamó Europa y el resto de Occidente desde 1940, el ser humano no se comprende cabalmente desde las ciencias ni desde las humanidades, incluidas en ellas, la ética, a pesar de que cada una de las disciplinas involucradas aporta elementos válidos e importantes para ello. Lo que falta son nuevas categorías, en particular, la noción de existencia y las normas de autenticidad y vivencia que le son inherentes. El eslogan de Jean Paul Sartre (1905-1980), “La existencia precede a la esencia”, implica que lo primordial del ser humano no es la mente, el cuerpo, o una relación y síntesis de estos, sino que la persona existe en contexto y es un ser con el mundo.

existencialismo

Cuatro notables existencialistas del medio siglo XX: Merleau-Ponty, Sartre. Simone de Beauvoir y Camus (tomada de https://www.elespanol.com/cultura/libros/20160921/157234766_0.html).

En Tiempo vivido. Acerca de “estar” de 1985, el pensador hispano-mexicano Ramón Xirau (1924-2017) revela la implicación existencial del verbo estar en nuestra lengua, que a su juicio tiene más contenido humano y evocación de la persona que el ser: No somos sino estamos en el tiempo y en el mundo. Estar involucra al cuerpo y define que no somos conciencias o subjetividades descarnadas, sino personas, o sea, almas/cuerpos presentes en el tiempo, y el tiempo en los procesos del cuerpo, la mente y la conducta. Aquí y ahora son términos que designan el estado de un individuo consciente en referencia a su entorno y en tiempo presente.

El existencialismo suele tratarse como un movimiento filosófico y en ocasiones artístico. Sin embargo, por la misma época de su auge ocurrieron nociones científicas que subrayaron la circunstancia corporal y ambiental como fundamentales para comprender la conducta de las criaturas y, por añadidura, su mentalidad y conciencia. Es así como el zoólogo de Estonia, Jakob Johann von Uexküll (1864-1944), propuso el concepto de Umwelt como el medio ambiente en el que opera un organismo animal y recíprocamente la cualidad que adquiere un objeto por la actividad que demanda del individuo. El médico, psicólogo y político Willy Hellpach (1877-1955), colaborador de Wundt en Leipzig, desarrolló una psicología del medio ambiente que concibió como Geopsique. Por su parte, Kurt Lewin (1890 – 1947), psicólogo alemán de la Gestalt emigrado a Estados Unidos, desarrolló una teoría de campo al afirmar que la conducta se deduce de una totalidad de hechos corporales, mentales y ambientales coexistentes que toman el carácter de un “campo dinámico,” teoría decisiva en la construcción de la psicología ambiental de sus discípulos Roger Barker y Herb Wright de la Universidad de Kansas. El psicólogo húngaro Egon Brunswick (1903-1955) estudió en Viena bajo influencia de la Gestalt y también emigró a EUA en 1935, donde propuso que la psicología necesitaba poner tanta atención a las propiedades del ambiente en el que opera un organismo, como al propio organismo, pues ese ambiente es aleatorio y requiere que el organismo defina capacidades ecológicamente válidas para enfrentarlo. La relevancia cognitiva del medio fue empíricamente abordada por Edward C. Tolman (1886-1959), el anfitrión de Brunswick en la Universidad de Berkeley. En un trabajo clásico titulado Cognitive Maps in Rats and Men de 1948 postuló que los estímulos entrantes no se conectan a las respuestas del organismo como si fueran interruptores, como lo afirmaba el conductismo, sino que se integran en mapas cognitivos del ambiente que determinan la respuesta. Por la misma época surgió la idea afín del Affordance de James Gibson (1904-1979), según el cual, los objetos percibidos no sólo constituyen contenidos perceptuales unitarios y aislados, sino que el percepto implica las posibilidades que tiene el sujeto de actuar sobre los objetos percibidos. Esto quiere decir que la percepción es ecológica y constructiva, pues no sólo involucra sistemas cognitivos de memoria, juicio, categorización, conceptualización y acción, sino actividad práctica mediada por bucles perceptivo-motores del cuerpo y modulados por el cerebro.

Esquema Umwelt

Esquema del Umwelt del zoólogo von Uexkül que establece hacia 1920 un circuito entre el mundo de los objetos  (a la derecha) y el mundo sensorio-motriz del sujeto (a la izquierda). Así como el sujeto posee procesos de entrada y salida de información, el objeto recibe actos del sujeto y acarrea características que son percibidas por el sujeto.

El notable pensador existencialista francés Maurice Merleau-Ponty (1908-1961) tomó una perspectiva corporizada no sólo desde una fenomenología filosófica, sino apoyado en las ciencias de la mente y la conducta, en el lenguaje y diversas artes. Fundamentó así una crítica al idealismo, al empirismo, al realismo y al materialismo por no tomar debidamente en cuenta el desarrollo histórico y el carácter corporal de la experiencia humana. Merleau-Ponty estableció a la persona como una entidad ambigua que no corresponde plenamente al “sujeto” de los idealistas ni al “objeto” de los empiristas. El cuerpo viviente y activo no es solo una entidad física y material o una entidad psíquica y espiritual, pues en tanto despliega percepciones y conductas organizadas y deliberadas en referencia al mundo, es un cuerpo-mente en acción. En sus últimas obras, Merleau-Ponty afirmó que la dicotomía del sujeto y el objeto, que es central en el problema mente-cuerpo, se encuentra rebasada o difuminada por las vivencias, como sucede cuando uno se toca a sí mismo y se constituye en sujeto y objeto a la vez. Un elemento común conecta la mente y cuerpo, el agente y el mundo, el yo y el otro, lo sensible y lo inteligible. El ámbito unitario que discierne el fenomenólogo francés es una proliferación de cruzamientos que llama quiasmas, por los cuales, los objetos de la percepción y de la acción sólo se comprenden en referencia a un sujeto corporal que interviene en el mundo mediante la percepción, la conciencia y la conducta.

Maurice Merleau Ponty

Collage sobre el fenomenólogo Maurice Merleau-Ponty, enfatizando los rasgos de corporalidad, temporalidad y lenguaje de su pensamiento (tomada de http://lapaginademontilla.blogspot.mx/search/label/Maurice%20Merleau-Ponty).

El pensamiento de Merleau-Ponty se injerta de esa orientación proveniente de Kant que desgaja el problema mente-cuerpo, sea por el resbaladizo significado de los términos que lo conforman, como lo hizo Wittgenstein, o por implicar procesos y no esencias, como lo realizaron Bergson y Whitehead. Merleau-Ponty avanza en este camino mediante un examen fenomenológico de la percepción y la conducta como procesos corporales en los que se funden aspectos psicológicos, fisiológicos, conductuales, ambientales e históricos en un devenir existencial. Al abrevar de las ciencias, las artes y las humanidades, este destacado ejercicio teórico es un antecedente de la tendencia situada de las ciencias cognitivas que viene madurando desde los años 90 y a la que llegaremos a su debido tiempo.

Los contenidos de la columna Mente y Cuerpo forman parte del próximo libro del autor. Copyright © (Todos los Derechos Reservados).

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. ROBERTO MONTORO

    gracias por presentarme la transformación de existencialismo hasta la actualidad, de un forma amena y atendible para mi, que sea falto en la cultura filosófica

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Sobre José Luis Díaz Gómez

José Luis Díaz Gómez
Se graduó de médico cirujano en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1967 con una tesis dirigida por el Prof. Dionisio Nieto quien fue su principal maestro. En esta misma universidad y año emprendió una carrera académica como investigador de tiempo completo que continúa. A principios de los años 70 amplió su entrenamiento como investigador asociado en los Laboratorios de Investigación Psiquiátrica de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts en Boston, E.U.A a cargo del Prof. Seymour S. Kety. Se ha dedicado a la psicobiología y la neurociencia cognitiva. Sus estudios han incluido la interdisciplinariedad: la neuroquímica, la psicofarmacología, el problema mente-cuerpo, la naturaleza de la conciencia, las emociones y la epistemología. Es investigador titular “C” en el Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Facultad de Medicina de la UNAM. Pertenece a la Academia Mexicana de la Lengua, electo desde el 2013, para ocupar la silla VI.