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Funcionalismo: mente y cerebro, propiedades distintas

funcionamiento cerebral

José Luis Díaz Gómez


Mente y Cuerpo


sábado 28 de julio de 2018

Desde el siglo XIX el concepto de funcionalismo se ha utilizado en disciplinas tan diversas como la arquitectura, la lingüística, la antropología y la psicología para poner de relieve las cuestiones prácticas, los propósitos y las funciones que tienen diferentes estructuras, sean éstas los edificios, los lenguajes naturales, los grupos sociales o, en el caso de la psicología de William James, las actividades mentales analizadas como operaciones o, en el de John Dewey, sus aplicaciones en la educación. En el último cuarto del siglo XX, el funcionalismo planteado en la filosofía de la mente y la ciencia cognitiva ha sido muy discutido y debemos revisarlo porque tantea una resolución al problema mente-cuerpo que hace compatible al monismo con una forma de dualismo.

La premisa fundamental del modelo computacional de la mente sugerido por los pioneros de la ciencia cognitiva, en particular los proponentes de la inteligencia artificial, es que la mente es al cerebro lo que el programa (el software) es a la computadora (el hardware). De acuerdo a esta noción, la estructura de las actividades mentales sería distinta de sus bases fisiológicas en un sentido similar a la diferencia que hay entre un programa de cómputo y los equipos en los que “corre”. De manera análoga, los estados y actividades mentales serían funciones realizadas por órganos físicos o por instrumentos no estrictamente biológicos. Esta idea otorga un distintivo a las propiedades cognitivas y una autonomía a la psicología como ciencia particular, sin necesidad de recurrir a un dualismo de sustancias, como el propuesto por Descartes. Se trata más bien de una distinción entre la forma y la sustancia que fuera postulada inicialmente por Aristóteles.

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Figura típica del funcionalismo cognitivo en la que se expone un modelo de funciones (abajo en B) que van desde la entrada de información visual (a la izquierda en rojo), el procesamiento de la información (en verde) y la salida motora (en morado). En la figura superior (A) se esquematizan los módulos cerebrales supuestamente involucrados en cada una de estas operaciones (Figura de Chris Eliasmith: The anatomical and functional architecture of Spaun).

La propuesta original del funcionalismo cognitivo fue hecha en 1975 por el matemático y filósofo analítico norteamericano Hilary Putnam (1926-2016) y consiste en que las actividades mentales son realizadas en el cerebro, lo cual implica dos consecuencias que explico a continuación: la realización múltiple y un dualismo de propiedades. La realización múltiple considera a los procesos mentales estados computacionales que pueden ser “corridos,” “ejecutados” o “realizados” de diversas maneras y por distintos sustratos físicos. El dualismo de propiedades resuelve que, si bien el mundo conocido está compuesto por un solo tipo de sustancia física, se manifiestan en él dos propiedades distintas: las propiedades fìsicas y las propiedades mentales. Las emociones, los deseos o las creencias, llamadas actitudes proposicionales por la ciencia cognitiva, son propiedades intangibles pero características de ciertas materias físicas, en particular de los cerebros humanos. Sin embargo, el dualismo de propiedades se opone a una reducción de la mente al cerebro, es decir, al entendimiento de las propiedades mentales por el esclarecimiento completo de las propiedades físicas. Específicamente, la naturaleza cualitativa de la conciencia no consistiría solamente en estados físicos del cerebro, sino que constituye un fenómeno emergente y distinto. Dedicaremos pronto un capítulo a esta noción tan atractiva como problemática de la mente como propiedad emergente.

científico

Hilary Putnam hacia 1985 (Foto: Wikimedia).

Jerry Fodor (1935-2017) fue uno de los filósofos de la mente más influyentes en las últimas décadas del siglo pasado y un enérgico defensor del funcionalismo. Con Putnam y Chomsky fue uno de los críticos del conductismo que más impulsó el surgimiento de la ciencia cognitiva. Fodor argumentó que los estados mentales son reales porque tienen contenido y constituyen representaciones del mundo y de esta manera ha sido uno de los campeones de la teoría representacional de la mente. Esta teoría es plenamente funcionalista en tres sentidos: primero, porque las actividades mentales son consideradas procesos de corte computacional que se realizan en el cerebro; segundo, porque supone que el pensamiento ocurre en un lenguaje mental, llamado mentalés, consistente en una secuencia sintáctica de representaciones mentales; y, tercero, porque los contenidos del pensamiento tienen significado debido a que adquieren relaciones informacionales con los objetos reales del mundo.

Durante un simposio en la Universidad de Rutgers en 1993 escuché a Jerry Fodor, en su consabido estilo provocador, definirse como dualista, minimizar el papel de la neurociencia en la ciencia cognitiva y proponer a la aerodinámica como metáfora. Argumentó que la comprensión de las propiedades del vuelo de un cuerpo sería engañosa si estuviera basada en la composición física de las alas, sean de mosca, pájaro, avión de papel o aeronave, y no en el comportamiento del sistema en referencia a la densidad del aire o a las corrientes y dirección del viento. Así como la aerodinámica genera sus propios métodos y teorías independientes de la composición física de los objetos voladores, la ciencia cognitiva teoriza y estudia los procesos mentales sin necesidad de recurrir a la neurociencia. No obstante, la misma analogía fodoriana puede servir para contraargumentar que la composición de las alas es relevante para los cuerpos aerodinámicos porque determina sus propiedades aerostáticas y es esencial para comprender su vuelo. La forma, la estructura, la función y la relación con el medio forman una unidad y, aunque se pueden estudiar por separado, su entendimiento más completo requiere de conjuntar todos los enfoques.

filosofía

El filósofo de la mente y psicolingüista Jerry Fodor, 2007.

Otra de las tesis de Fodor es que la mente tiene una arquitectura de varios niveles, donde el más elemental es modular en el sentido de que su operación está aislada de los niveles cognitivos superiores. Un ejemplo de esto es la ilusión óptica de ver una vara recta como si estuviera rota cuando una parte de ella se introduce en un medio transparente de agua. Ciertos módulos perceptuales son estructuras encapsuladas, en el sentido de que procesan la información sin influencias de la conciencia, la inteligencia o el conocimiento, lo cual milita contra la idea de que la ideología modifica la percepción. Esta modularidad de la mente (Fodor, 1983) es otro asunto que requiere ser cotejado con la neurofisiología, pues existen evidencias de la especialización de zonas del cerebro, como son las áreas de Brodmann de la corteza o los diversos núcleos subcorticales de neuronas, aunque, como veremos, la localización de las funciones mentales es compleja, fascinante y debatida.

El funcionalismo ha sido considerado demasiado estrecho para explicar la conciencia o el significado semántico porque minimiza el contexto social y ecológico donde los individuos residen y al cuál responden, porque devalúa el rol que el cerebro juega en su manifestación y porque no explica las cualidades de la conciencia o la emoción. Es importante decir que tanto Putnam como Fodor han aclarado en textos ulteriores que su tesis funcionalista no pretende ser toda la verdad acerca de cómo opera la mente.

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La realizabilidad múltiple se refiere a que la misma función puede ser ejecutada o realizada por diversos o múltiples mecanismos, como sucede con los muy distintos sacacorchos de la figura que hacen el mismo trabajo con diferentes diseños. Los funcionalistas cognitivos argumentan que la misma actividad mental se realiza en muchos cerebros distintos, o incluso en sistemas de cómputo, y por lo tanto no puede haber identidad general entre una actividad mental y un proceso cerebral.

Aunque el funcionalismo ha sufrido críticas y acotaciones, la idea de que la mente y el cerebro exhiben propiedades distintas teniendo una base o un sustrato único y común, es útil para comprender sus diferencias aparentes y para considerar, en armonía con el resto de las ciencias, que el mundo está constituido por una sola substancia. El funcionalismo cognitivo es una forma de amalgamar las fortalezas del monismo de sustancias con un dualismo de apariencias y propiedades, otro intento laudable de rebasar la dicotomía aparentemente insoluble entre monismo y dualismo. Esta unión teórica otorga a la psicología, las ciencias cognitivas y las ciencias sociales la posibilidad de estudiar la estructura y funciones de la mente. Si esto ocurre en coordinación con las neurociencias y las ciencias de la conducta, se amplían las posibilidades de entendimiento.

Los contenidos de la columna Mente y Cuerpo forman parte del próximo libro del autor. Copyright © (Todos los Derechos Reservados).

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

2 comentarios

  1. Raúl Maldonado Rodriguera

    Estimado Dr Gómez
    1.,-Creo que es bueno buscar responder Quien somos. Es un hambre abrazadora de Nosotros los Humanos.
    2.-Pero es bueno darnos cuenta que es una tarea gigantesca. Apenas en 1998 se descubrió la energía obscura y no hay ni la menor idea que puede ser. Solo se conocen sus efectos. Es una gigantesca fuerza variable y actualmente causa la aceleración de las galaxias y la expansión del universo. Y se calcula que es el 73% de lo que existe de Materia-Energía. Usted lo sabe.
    Como nos atrevemos a afirmar que todo es Materia -monismo de substancia- o a afirmar enfáticamente El Dualismo de substancia?
    Como hipótesis de trabajo está bien el monismo de substancia. pero no como Filosofía de Vida.
    Epicuro lo vio muy claro:”Si el clinsmen , un movimiento azaroso lateral de los átomos, no es real , y entonces no existe el libre albedrío entonces mejor nos regresamos a la creencia en los dioses, a pesar de todas sus iniquidades.” Claro que si la Realidad fuera que solo hay Materia, no habría nada que hacer. Lo que digo y hablo y estoy escribiendo sería el resultado de procesos físicos, y mi creencia en que somos personas sería una ilusión producida por las neuronas etc.
    Si resultara que la Realidad fuera un monismo de substancia, pero Dualismo de propiedades me parece que seguiría siendo ilusoria la creencia en las personas, la libertad y la ética. Soy consciente que puedo estar equivocado en esto.
    Pero me parece muy equivocado que premios Nobrl Materialistas afirmen que solo existe la Materia y que no hay libre albedrío. No se dan cuenta que eso es paralizante? Leer la entrevista que le concedió Crick s Horgan por 1991 para la revista Scientific American. Activamente trato de convencerlo que no hay libre albedrío ! Y hasta se reía Crick! Eso sería para llorar, no para reír!
    También el profesor John Taylor del King’s College de Lomdres se burlaba al imaginarse la reacción de los humanos cuando según él nos diéramos cuenta que solo hay mecanismos físicos en el cerebro y nada más.
    Lawrence Krauss pide que se le aplauda porque según él demostró que somos insignificantes. Hay un video en YouTube. Es premio Nobel de física 2012.
    No los puedo entender.
    Que no debemos alentar a las personas a luchar por ser mejores y luchar por un Mundo mucho mejor?
    Se que no puedo demostrar el Dualismo de substancias. Pero en las Religiones nos movemos no solo por la razón, sino también por la fe y los sentimientos. Y buscamos hacernos corazón nuevo y espíritu nuevo Ezequiel 18:31. Y buscamos liberar a la creación que aún sigue gimiendo como con dolores de parto y espera la manifestación de los hijos de Dios para ser liberada. Romanos 8:18:21.

    Mo entiendo porqué ese esfuerzo por hacernos creer que solo somos robots orgánicos!

  2. José luis Díaz Gómez

    Estimado Raúl Maldonado, entiendo que tenga usted una creencia firme y apasionada sobre la relación de la mente y el cuerpo como dos entidades sustancialmente distintas, es una de las opciones históricas y aparentemente la necesaria para las religiones monoteístas. Yo lo animaría a continuar leyendo estas colaboraciones pues algunas de sus conclusiones no se siguen necesariamente de tomar una u otra posición. Por ejemplo, hay pensadores religiosos que niegan el libre albedrío en razón de que un retador omnisciente ya ha determinado el destino de todo, o bien, en el polo opuesto, pensadores materialistas que aceptan el libre albedrío como una propiedad emergente del cerebro complejo. Lo que me parece fascinante del problema es precisamente la enorme variedad de opciones, posturas, compromisos y creencias todo en el marco o en relación a la investigación científica. Le invito a contemplar este panorama y sus opciones poniendo momentáneamente de lado su propia posición pues esto puede darle herramientas para ponderarla, revalorarla y enriquecerla. En futuras entregas me referiré al libre albedrío un asunto muy intrincado, como usted sabe.

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Sobre José Luis Díaz Gómez

José Luis Díaz Gómez
Se graduó de médico cirujano en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1967 con una tesis dirigida por el Prof. Dionisio Nieto quien fue su principal maestro. En esta misma universidad y año emprendió una carrera académica como investigador de tiempo completo que continúa. A principios de los años 70 amplió su entrenamiento como investigador asociado en los Laboratorios de Investigación Psiquiátrica de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts en Boston, E.U.A a cargo del Prof. Seymour S. Kety. Se ha dedicado a la psicobiología y la neurociencia cognitiva. Sus estudios han incluido la interdisciplinariedad: la neuroquímica, la psicofarmacología, el problema mente-cuerpo, la naturaleza de la conciencia, las emociones y la epistemología. Es investigador titular “C” en el Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Facultad de Medicina de la UNAM. Pertenece a la Academia Mexicana de la Lengua, electo desde el 2013, para ocupar la silla VI.