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El problema duro de la conciencia y el zombi filosófico

Zombies.

José Luis Díaz Gómez


Mente y Cuerpo

Fotograma de la serie 'The Walking Dead' (AMC).

sábado 3 de noviembre de 2018

En esta ocasión me he de referir a las propuestas sobre la conciencia, el cerebro y el problema mente cuerpo de David Chalmers, notable filósofo de la mente, nacido en Sydney en 1966. El año de 1995 se celebró en Tucson la primera de una serie de conferencias tituladas Toward a Science of Consciousness (Hacia una ciencia de la conciencia), que selló el retorno del estudio científico de la conciencia, marginado durante décadas por considerarse inaccesible o inapropiado para un análisis científico. La primera conferencia congregó a destacados filósofos, neurocientíficos, científicos cognitivos, psicólogos y otros especialistas que habían abordado el tema de la conciencia. En ella, David Chalmers, un efervescente rapaz de larga cabellera y porte de rockero, dio una conferencia inaugural memorable en la que se pronunció a favor de una teoría de doble aspecto, según la cual la conciencia es primordial en la fábrica del mundo. Recordemos que el doble aspecto fue una noción propuesta por Spinoza en el siglo XVII y consiste en que la materia y la mente son dos facetas de un principio fundamental que, para él, era la divinidad. La teoría fue favorecida en tiempos sucesivos por pensadores que la consideraron adecuada para sostener un monismo de sustancia, la idea de que el mundo está conformando por un principio único, pero que se manifiesta de dos formas: una como materia y otra como conciencia. Aunque la tesis resulta atractiva, y la he respaldado en diversas ocasiones desde 1976, tiene la dificultad de plantear en qué consiste el principio fundamental, en caso de que no sea la deidad, como lo pensó Spinoza, o un principio neutral, como lo concibió Bertrand Russell. Chalmers propuso que este principio debiera ser información, un concepto con diversas acepciones en las ciencias, en especial desde la aparición de las tres grandes teorías del medio siglo que ya hemos repasado: la cibernética, la teoría de la información y la teoría de los sistemas.

A través de la ciencia de la conciencia

Portada del libro surgido de la primera conferencia de Tucson ‘Toward a Science of Consciousness’ (1996), editado por MIT Press.

Ahora bien, más que resolver el problema mente-cuerpo, Chalmers proporcionó varias nociones que resultaron útiles y novedosas para reconsiderarlo. La más conocida y debatida de ellas es “el problema duro.” La idea del joven australiano era la siguiente: el abordaje científico de la conciencia entraña dos tipos de problemas, unos son fáciles o accesibles, y otros difíciles o duros. Los problemas “fáciles” se han abordado con los métodos de las neurociencias cognitivas y conductuales sin mayores dificultades. Por ejemplo, se conoce mucho sobre la facultad de discriminar, categorizar y reaccionar a los estímulos, sobre la capacidad de la atención para enfocar y procesar ciertos contenidos de información, sobre la habilidad para tener acceso a estados internos, como percibir la propia postura o discernir la emoción que se siente, sobre el control voluntario de la conducta o la distinción neurofisiológica entre sueño, ensueño y vigilia. Más aún: las imágenes de la actividad regional del cerebro durante la ejecución de tareas cognitivas han aportado información extensa y fascinante sobre las localidades y redes cerebrales, involucradas en múltiples funciones mentales que incluyen a la conciencia.

científico rockero

David Chalmers en 2003 (Tomada de: https://www.flowersgallery.com/artists/works/view/14379-david-chalmers-london-november-11-2003) y en 2008 (Tomada de: Wikimedia).

Pero otros estudios entrañan una dificultad peliaguda y son aquellos que tienen que ver con la experiencia, con la subjetividad y cualidad de los estados mentales. ¿Por qué son difíciles? Porque parecen ir más allá del reconocimiento de mecanismos cerebrales o fisiológicos pues, una vez especificados, permanece la pregunta del porqué y cómo es que estos mecanismos se acompañan de experiencia subjetiva. Una manifestación de esta dificultad es que las hipótesis generadas en la neurociencia para explicar la conciencia han postulado demasiados y muy diversos mecanismos, módulos, redes neuronales o funciones nerviosas. Según Chalmers, esto sucede porque hay un problema de orden metodológico derivado de dos obstáculos severos. El primero se refiere a que no existe un modelo o un método aceptable para buscar o precisar la conciencia en el cerebro, y el segundo a la ausencia de un método fidedigno para analizar la conciencia en sí misma, a diferencia, por ejemplo, de medir las capacidades de la memoria o de la atención, sin recurrir a registros cerebrales y que hace posible correlacionarlas con ellos.

Portada del libro de David Chalmers sobre la mente consciente (1996), que lleva el subtítulo de ‘En busca de una teoría fundamental’, publicado por Oxford University Press.

Al analizar el “problema duro” de la conciencia, Chalmers sugirió algunos requerimientos para que fuesen más verosímiles los candidatos hipotéticos postulados por la neurociencia como posibles correlatos cerebrales de la conciencia. El requisito más saliente sería un acceso o disponibilidad global.  El acceso global señala que la conciencia es una función unificada de la mente, pues está constituida por contenidos muy diversos, como son las diversas sensaciones y percepciones, las múltiples emociones, los numerosos recuerdos de la vida personal o de conocimientos almacenados, los juicios y razonamientos, las enraizadas creencias o las proteicas fantasías, entre muchos más. No sólo la conciencia accede a cualquiera de estos contenidos que requieren la actividad de diversos módulos o redes del cerebro, sino que puede recrear varios de estos contenidos a la vez en una experiencia compleja, como la que sucede cuando el lector recuerda alguno de sus ancestros más queridos y engarza imágenes, sentimientos, juicios o intenciones. Por esta razón, el fundamento cerebral de la conciencia debe tener acceso o ingreso a múltiples sectores del encéfalo.

David Chalmers

Esquema de la teoría de doble aspecto de Chalmers, según la cual, las propiedades físicas de la materia y las propiedades fenomenológicas de la experiencia consciente (como, en este caso, la cualidad de ver el color rojo) emanan de un sustrato de información que se codifica como una secuencia de dígitos. La noción de información de Chalmers es menos definida que la que aparece aquí (Tomada de: Wikimedia).

Otra idea original y divertida de Chalmers es la del zombi filosófico. No se trata de zombis como los que pululan en el cine o en series de televisión, que son cadáveres antropófagos, tétricos y abominables. Los concebidos por Chalmers son idénticos en apariencia, movilidad o lenguaje a los seres humanos, pero no tienen conciencia. Son criaturas improbables, si no es que imposibles en la realidad, aunque lógicamente admisibles porque muchas funciones mentales pueden ocurrir sin conciencia, como sucede con la percepción de estímulos, la atención automática, las decisiones y los actos motores que en su auto ejecuta una conductora experta, sin percatarse de ellos, mientras su conciencia está engarzada en una conversación con alguien a su lado. El zombi filosófico milita en contra del materialismo y del funcionalismo, pues no sería suficiente para la conciencia un organismo material complejo capaz de captar y responder apropiadamente al medio.

zombis

El zombi filosófico (F-zombi) no es como el abominable de la figura, sino como usted, lectora, o como yo: un ser de apariencia y conducta humana normales, pero que no tiene conciencia. Si es algo lógicamente posible, entonces, afirma Chalmers, el materialismo es falso ( Figura tomada de: http://www.thewalkingdeadspain.com/2013/05/analizando-el-libro-walking-dead.html).

Si bien la inclinación de Chalmers no es materialista, pues implica un sustrato de información del que surgen tanto los fenómenos materiales como los conscientes, defiende que no es anticientífica, sino todo lo contrario. La neurociencia será necesaria para comprender los fenómenos conscientes, pero la considera insuficiente. Habría que agregar principios novedosos para ligar al cerebro con la experiencia subjetiva, pero, por ahora, no se pueden especificar. Su tratamiento del problema mente-cuerpo es interesante por los argumentos que aporta, y refrescante por el hecho de que revisa opciones tradicionales con simpatía, pero sin comprometerse con ninguna. Al escucharlo o leerlo da la impresión de un elaborado y especializado juego del pensamiento, mediante el cual, este filósofo experto e inusitado, sopesa con libertad asuntos y tesis que han sido tomados muy a pecho a lo largo de la historia. En vista de la complejidad del problema, de los difíciles obstáculos que tienen todas las posiciones filosóficas y las fascinantes implicaciones de muchas de ellas, el adentrarse en el asunto con una actitud liviana, pero con rigor crítico, le permite analizar y sopesar opciones esgrimiendo un proceder y una disposición polarmente opuestos al dogmatismo que suele campear en el problema mente-cuerpo. Cabe agregar que la página de David Chalmers (http://consc.net/chalmers/) contiene la más extensa bibliografía sobre la conciencia, y también que ha sido la voz cantante de un grupo denominado Zombie Blues Band.

Los contenidos de la columna Mente y Cuerpo forman parte del próximo libro del autor.

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9 comentarios

  1. Raúl Maldonado Rodriguera

    Estimado Dr Díaz Gómez.
    Yo siento paz y también gozo en esta primera lectura de su necesariamente apretada visión sintética de el Problema Mente Cuerpo, junto con la lectura de el home de el enlace a el sitio web de David Chalmers.
    Me es un tema muy sensible y fundamental y guía en mi hacer y búsqueda.
    Recuerdo cuento lloré a lo largo de la película de Kubrick, Naranja Mecánica allá por 1971 o 1972. Ya bien sea por las terriblemente estremecedoras escenas de violencia extrema o cuando trato el tema del libre albedrío en una escena en la biblioteca. Me llegó a lo más profundo de mi ser.
    Ya para 1974 o 1975 llegué a la conclusión Radical de que de nada servía conocer todo el Determinismo de las Ciencias a las que adoro, si no se lograba poner a resguardo el libre albedrío.
    En 1976 me dije al final de mi estudio de Ingeniería Civil me dije: hay miles de ingenieros, pero casi no hay personas que se dediquen a los temas fundamentales de la la Humanidad: Quienes somos Radicalmente y el angustiante problema de la pobreza.
    Así que pospuse la conclusión de la carrera para abocarme a lo fundamental .
    Para mi a sido ul largo y sufrido peregrinar. Y desde 1983 al casarme, con extremadamente pocos recursos económicos.
    He sobrevivido junto con mi sufrida y querida Familia a quien le pido perdón públicamente por tantas privaciones.
    Ya se ha logrado enfocar mejor ambos problemas el de el Determinismo y el del Libre Albedrío… ahí la llevamos. El de atacar la pobreza es decepcionante como después de cuatro mil años se sigue complicando.
    Veo como fundamental una cierta salida Compatibilista de buena voluntad entre Ciencia y Religión, que trascienda la dureza de la selección natural sobre las mutaciones al azar desde la vivencia profunda de nuestro misteriosa vivencia de ser personas y no máquinas, y apelar a nuestros sentimientos humanitarios de solidaridad. Pues si prevalecen los mecanismos egoístas y racistas de sovrevivencia , seguirá creciendo la extrema violencia y dolor y privaciones.
    Ojalá y decidamos ser Personas , con la lucha diaria por “hacernos corazón nuevo y espíritu nuevo “ Ez 18:31, para así poder logra construir “Cielo Nuevo y Tierra Nueva “, el cambio interior el exterior.
    Pero veo que desde una plataforma monista sea materialista o sea idealista no se puede lograr, pues desde 1977 que me quise hacer al monismo, y que sentí que me faltaba aire, que sentí una opresión en mi pecho, que sentí que perdía mi individualidad si seguía abrazando el monismo, me despedí de dicha creencia, de la sntedicha fe monista.
    A final de cuentas es cuestión de fe razonada ser monista o ser dualista-pluralista.
    Prefiero y decido ser Persona y no “robot orgánico”, y trabajar para que conjuntamente logremos diariamente la Fraternidad Universal.
    Pero decidimos que solo somos complejos organismos , con complejos cerebros que producen la ilusión de ser personas, nos estaríamos suicidando.
    Estimado Dr Díaz Gómez, por más que me empeño en digerir el monismo no lo logro!
    No es por mala voluntad! Le he hechandole ganas!
    Seguimos dialogando!

  2. Raúl Maldonado Rodriguera

    Quiero ser más explícito. Ni el monismo de sustancia ni el monismo de doble aspecto me sostienen con vida.
    No quiero herir susceptibilidades, lo digo con todo respeto: si yo creo que soy una de las múltiples manifestaciones de Dios, y que por lo tanto mi individualidad y mis luchas y las de las demás personas, son puras ilusiones, me siento muy mal!
    Y lo mismo es si creo que soy la manifestación de un “algo” indefinible que se muestra con características tanto materiales como de conciencia.
    Donde quedaría la individualidad? Para mi , desaparecería! Sería una ilusión la vivencia de el Yo. Sería una ilusión el libre albedrío. Sería una ilusión el actuar ético. Todo sería una ilusión.
    Me gusta muchísimo el pronombre personal Yo. El Tú. Y sus plurales, que tristemente en el idioma español se sobreentiende comúnmente.
    Por eso cada vez que en el idioma inglés se les escribe explícitamente, me da gusto.
    Por eso me da gusto, que David Chalmers en su sitio web, lo inicie con el “I am” explícito. Con el “Yo soy”. Y lo va ha repetir cuatro veces seguidas.
    Sin él YO Real somos nada. Es la base de todo.

  3. Raúl Maldonado Rodriguera

    El Yo soy , tan fundamental para cualquier persona aunque sea inconscientemente, me remite de inmediato a la tradición bíblica, al nombre de Dios en la Biblia:
    YO SOY EL QUE SOY. La fundamental experiencia de sentirse persona y lo indefinible y abierto que sigue…EL QUE SOY.
    Así también nosotros, siempre iniciamos con el ineludible Yo, en el idioma inglés. Y luego la también ineludible afirmación de que somos. Que no somos una ilusión, aunque no sepamos quien somos radicalmente. Y en todas nuestras expresiones siempre estará la vivencia de ser personas y el ser agentes y agentes éticos, no cosas.

  4. Raúl Maldonado Rodriguera

    En la Filosofía, es común, que el Yo sea sinónimo de espíritu o alma.
    Por eso se me hace tan violentamente e incomprensible el intento de de construcción que hace Hume , “el Yo es un manojo de percepciones”! Quizá tratando de ir en contra de el Yo soy milenario de todos los lenguajes , el posterior Yo soy de la Biblia y el Yo soy de Descartes.

    • Raúl: entiendo su pasión dualista y es evidente que la comparten muchas personas por razones diferentes. En su caso le es indispensable elaborar una creencia intelectual que sea compatioble con esa poderosa intuición. Sucede lo mismo con muchos académicos y pensadores que son intuitivamente ateos y mantienen una sólida creencia en una conciencia de origen material, aunque muchos mantienen el libre albedrío. En mi caso y según puedo entender en el de otros pensadores interesados en el problema, consideramos que hay cuestiones recalcitrantes en la filosofía que siguen siendo irresolubles como es la relación mente-cuerpo. Como no es posible por el momento establcer una solución, queda o bien cerrar la indagación o, al revés, tomarla con más ímpetu como un ejercicio fascinante de posibilidades, argumentos, apuestas, expecttivas y agobios que intento compartir en estas colaboraciones semanales.
      Por otro lado, por favor envíeme un correo electrónico para hacerle llegar mi último artículo precisamente sobre el problema del «yo» y la autoconciencia que al parecer le interesa cenrtralmente.
      Saludos

  5. Raúl Maldonado Rodriguera

    Mi correo, raulymx3@gmail.com
    Le agradezco me envíe su artículo!

  6. Raúl Maldonado Rodriguera

    Yo entiendo que dado el indignante problema del Mal, o sea la creencia en un Dios bueno y poderoso , creador del universo desde la nada , sea indigerible. En la Biblia desde hace 2,700 años , antes del surgimiento de el materialismo en India y Grecia, y antes de Mahavira y Buda, ya era intolerable semejante creencia. Jeremías 12:1-3; 14:9; 15:18; 20:14-18. Eclesiastés 4:1-3; 8:10-14. Y muchos más que ponen en duda la existencia de un Dios creador desde la nada de el Universo . Y con esa crítica severa, se inició en la Biblia, otra etapa de la búsqueda de la Verdad y se pusieron las bases para poder alcanzar en un posible futuro un Nuevo Pacto.
    En cambio la gran virtud de una creencia materialista es que el problema del Mal es inexistente, simplemente se razona con belleza y pulcritud que las cosas son como son necesariamente, que las ideas y sentimientos son generados por la maquinaria neuronal-humoral-eléctrica del cuerpo.
    Dawkins lo pone más sencillo: “Los genes no son buenos ni malos, son así. No les preocupa que los cuerpos o vehículos reproductores de si mismos sufran o no.”
    Claro que un materialista puede sufrir al no poder encontrar una explicación que de cuenta de la existencia real del Yo, el libre albedrío y las decisiones éticas.
    Los dualistas sufrimos por el Mal en carne propia y en personas muy queridas y en extrañas etc. Somos conscientes que estamos muy lejos de entender como es que somos y admiramos la genialidad de cada investigador que dan pasos para entender el universo y a nosotros mismos. Además luchamos para que uno mismo y el mundo sea mejor que como llegamos y lo encontramos.

    Pero si molesta que seamos atacados por creer en una Realidad mayor que la Maravillosa complejidad de el mundo subatomico y atómico, (soporte SÓLO EN PARTE de los pisos superiores.)
    Son pocos los investigadores no dualistas que reconocen lo mucho que falta para comprender la Realidad. No es su caso Dr Díaz, ni el de los Doctores Mark Solms y Oliver Turnbull, quienes en “El cerebro y el mundo interior, (2004), fce, página 2, citan a Oliver Sacks:
    “la neuropsicologia es admirable, pero excluye la psique!”. Y en nota a pie de página amplían:
    “‘ Sacks explica: La neuropsicologia, como la neurología clásica, aspira a ser totalmente objetiva y su gran poder, sus avances, provienen precisamente de esto. Pero una criatura viviente, y especialmente el ser humano es, ante todo…un sujeto, no un objeto. Es precisamente el sujeto, el “yo “ viviente, el que queda excluido [de la neuropsicologia]”’.

    Es muy raro encontrar esta humildad!

    Quienes creemos en una Realidad más amplia que la Material somos objeto de burlas. Ni a Alfred Wallace perdonan!

    En la UNAM hubo o hay un movimiento para cambiar su lema, que porque no existe el espíritu. Como si hubieran demostrado que solo existe la Realidad Material.
    Estoy siendo repetitivo, pero es necesario insistir.
    Una vez más agradezco nos siga compartiendo sus investigaciones y comprensiones.

    • Raúl Maldonado Rodriguera

      Una muy necesaria aclaración a las primeras tres líneas de el recuadro anterior. Para empezar esta muy confuso, no se entiende. Y hay muchas cosas que he escrito en estos comentarios que están confusos, enredosos. Pero ya que me di cuenta de que esas tres líneas están muy confusas, debo corregirlas. Es un tema muy delicado y muy importante.
      1.- Desde mi comentario del 30 de junio del 2018, en “Tres mujeres…” deje en claro que el talón de Aquiles de el Teísmo clásico ( la creencia en un Dios Bueno, omnipotente y omnisciente , creador del Universo, los humanos incluidos) es totalmente incompatible con los insoportables dolores y sufrimientos e injusticias que sufren los animales desde el inicio de la Vida Sintiente hace 535 millones de años desde la “explosión Precambrica”, y desde hace unas 17 decenas de miles de años por los Humanos. Muchísimo Tiempo! Una larguísima eternidad! Y lo que falta de sufrimiento! Por lo tanto es insostenible esta creencia en esos términos.

      2.- Después de esas muy confusas tres líneas, empiezo narrar como hace 2,700 años empieza un esfuerzo para una nueva narración teológica que explícitamente enumera las gigantescas inconsistencias de el Teísmo clásico.

      3.- Se inicia entonces el urgente llamado a un Nuevo Génesis, un mandato “Háganse corazón nuevo y espíritu nuevo!”, Ez 18:31, y se puede demostrar que va íntimamente ligado a la construcción de un Nuevo Mundo: literalmente se expresa “Cielo Nuevo y Tierra Nueva “.

      4.- Entonces se va hacer ver que mucho del mal es originado por los seres humanos y que por lo tanto es indispensable el punto 3.

      5.- Esto es una nueva Exégesis que no se ha querido aceptar, pero estoy trabajando para lograrlo. Ese 30 de junio escribí que esta columna no era el lugar para desarrollos teológicos, pero dado que me di cuenta de esas tres líneas tan confusas tuve que corregir y aclarar aunque sea un poco.

      Confirmó que el Talón de Aquiles del Materialismo es que es un Modelo de la Realidad que no refleja el Misterio de ser Humanos, nuestra vivencia de ser Personas y no cosas. Nuestra vivencia de ser Agentes y no robots orgánicos. Nuestra vivencia profunda de sentirnos responsables de hacer el bien y hacer el mal, etc.

      Entonces muchos hemos abrazado la creencia de vivir en un Mundo Moral y no amoral como sostiene el Materialismo, y estamos comprometidos a un cambio en lo individual y a trabajar por un Nuevo Génesis, por una Nueva Civilización.

      Aunque no sepamos cómo fue el origen del Universo, creemos qué hay un significado al estar aquí. Y que somos responsables en parte de el pasado , presente y futuro de nuestras vidas y del Mundo, para Bien y/o para Mal. Esto es cuestión de Fe. No se puede demostrar.
      Está implícito en los Textos Sagrados de la Humanidad. Aunque desgraciadamente hay partes muy obscuras y terribles, no se cómo llegaron a introducirse en el Canon de dichos textos.

  7. Raúl Maldonado Rodriguera

    Ya me llegó su artículo. 13 páginas a doble columna!
    Muchas gracias!
    Realmente no he podido por falta de tiempo, comentar como sería debido los ensayos que nos ha compartido. Actualmente no me sería posible revisar y hacer algún humilde comentario a su vigorosa propuesta. Pero en cuanto pueda lo haré con mucho gusto.

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Sobre José Luis Díaz Gómez

José Luis Díaz Gómez
Se graduó de médico cirujano en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1967 con una tesis dirigida por el Prof. Dionisio Nieto quien fue su principal maestro. En esta misma universidad y año emprendió una carrera académica como investigador de tiempo completo que continúa. A principios de los años 70 amplió su entrenamiento como investigador asociado en los Laboratorios de Investigación Psiquiátrica de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts en Boston, E.U.A a cargo del Prof. Seymour S. Kety. Se ha dedicado a la psicobiología y la neurociencia cognitiva. Sus estudios han incluido la interdisciplinariedad: la neuroquímica, la psicofarmacología, el problema mente-cuerpo, la naturaleza de la conciencia, las emociones y la epistemología. Es investigador titular “C” en el Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Facultad de Medicina de la UNAM. Pertenece a la Academia Mexicana de la Lengua, electo desde el 2013, para ocupar la silla VI.