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La mente encarnada, la enacción y la neurofenomenología

neurociencia

José Luis Díaz Gómez


Mente y Cuerpo

Imagen: Blogspot Desarrollo Cognitivo, del prof. Jesús Andujar.

sábado 17 de noviembre de 2018

A partir de los 80 las ciencias cognitivas sufrieron una fértil sacudida porque un grupo creciente de investigadores ya no supuso a los procesos mentales como internos, subjetivos y separados del entorno, sino como vínculos del organismo corporal con el mundo. La mente actúa como lo hace porque está encarnada en un cuerpo, el cual emplaza sus operaciones sensorio-motrices en el medio circundante. El entorno formaría parte sustancial del sistema cognitivo y la mente consciente habría sido evolutivamente seleccionada para proceder en forma apropiada a la situación. Si bien la conciencia se constituye como el aspecto subjetivo de una capacidad cerebral, está instalada en un cuerpo y está enclavada en un medio físico y cultural. En suma: la fuente, escenario y nicho de la cognición sería la relación estrecha y dinámica entre la mente, el cuerpo y el entorno.

La doctrina de la cognición corporizada y situada sostiene que la mente humana depende de acciones del cuerpo de tal forma que, sin las conductas ejecutadas en relación con el medio ambiente, los procesos mentales no tendrían las características que tienen. Por esta razón, el sistema cognitivo humano se prolonga más allá del organismo para distribuirse en al medio físico, ecológico, social y cultural. De manera gráfica el antropólogo mexicano Roger Bartra denomina “exocerebro” a este sistema simbólico extendido. Esbozo tres ejemplos ilustrativos de esta relación. 1) La ejecución cada vez más refinada y estable de ciertas acciones, que es propia de la destreza, la pericia y el virtuosismo consiste en practicar ciertos movimientos como herramientas para obtener una meta. Esta práctica unifica aspectos mentales, cerebrales, conductuales y ambientales. 2) Se puede concebir a la voz humana como una extensión del cuerpo que hace a su emisor comparecer en un espacio y revelarse a sus escuchas pues, como lo canta Celia Cruz, “tu voz se adentró en mi ser y la tengo presa”. 3) El sentido central de la cognición corporizada y situada está explícito en la gramática y los significados del verbo estar que disfrutamos los hablantes del castellano y se revela como la relación activa entre las criaturas cognitivas y su ambiente físico, social y simbólico.

Se destacan tres antecedentes inmediatos de la doctrina de la cognición situada, corporizada y extendida: el libro Metaphors We Live By (1980) de George Lakoff y Mark Johnson (Metáforas de la vida cotidiana, 1986); el texto The Embodied Mind, publicado en 1991 por Francisco Varela, Evan Thompson y Eleanor Rosch (De cuerpo presente, 1992) y la publicación Being There: Putting Mind, World, and Body Back Together (1997) de Andy Clark (Estar Ahí, Cuerpo, Cerebro  Mundo, 1999). Por considerarlas de capital importancia no sólo en la génesis de la cognición situada, sino en la condición del problema mente-cuerpo en el último cambio de siglo, a continuación, me enfocaré brevemente sobre las ideas de uno de esos autores, el biólogo y científico cognitivo chileno Francisco Varela (1946-2001).

ciencia cognitiva

Los tres títulos pioneros de la teoría de la cognición corporizada, situada y extendida; publicados (de izquierda a derecha) en 1980, 1991 y 1997.

En 1974 el joven Francisco Varela y su profesor Humberto Maturana definieron a todo organismo vivo como un sistema autopoiético, es decir, un sistema autocontenido y autogenerado que, en respuesta a perturbaciones del medio ambiente, se autorepara y se autoperpetúa. Un organismo está vivo y conserva su identidad cuando puede regenerarse desde dentro, cuando es capaz de transformar la materia y la energía externas mediante la producción, el ensamblaje y el mantenimiento de sus propios componentes. Así, aunque cambien los átomos que integran a un organismo vivo, la estructura permanece y mantiene su identidad. Además de propiedad fundamental de la vida, la autopoiesis es condición propia de la actividad mental, pues el campo operacional de la cognición es el de las interacciones entre el sistema autopoiético y su medio ambiente. Los pensadores chilenos plantean que los dilemas entre mente y cuerpo, o entre sujeto y objeto, no se solucionan en favor de uno de los dos términos y la subjunción o eliminación del otro, sino en una unidad superior, el cuerpo viviente, no sólo porque está situado en su entorno físico, social, cultural y ecológico, sino porque refleja dicho entorno.

científico mexicano

Francisco Varela en 1996, Dharmasala, India (Tomada de: Wikimedia).

A partir de su libro Embodied Mind, publicado en 1991 en colaboración con Evan Thompson y Eleanor Rosch, Francisco Varela se afirmó como pionero de la teoría de la cognición situada. En este libro se presenta el concepto de enacción como intrínseco de las actividades mentales en su relación con el medio ambiente, pues implica al comportamiento acoplado a la percepción. La autopoiesis y la enacción subrayan los mecanismos sensitivos, cognitivos y motores por medio de los cuales toda criatura viviente lidia y se acopla con el entorno cambiante en el que se encuentra enclavada y embebida. La capacidad de la conciencia sería una facultad para construir alternativas o creencias como elementos de las relaciones con el entorno. Como sistema autopoiético, la conciencia permite mantener una continua formulación del “yo” o la autoconciencia para redefinir y conservar su coherencia operacional. La mente y la conciencia se conciben como situadas porque las operaciones mentales requieren no sólo de un cerebro funcional, sino de un cuerpo dotado de sistemas sensitivo-motores que acoplan al organismo con el medio. Los ciclos corporales de regulación interna y el acoplamiento con el medio ambiente proveen de las condiciones necesarias y suficientes para que la mente surja en un organismo, noción que había adelantado Jean Piaget un par de décadas antes. De manera audaz, Varela propone que la enacción es el mecanismo fundamental de la cognición y no la representación mental que hasta ese momento se consideraba característica por la ciencia cognitiva. Volveremos sobre esta importante controversia, pues los dos términos pueden ser convenientemente compatibles.

conciencia

Edición de la Universidad de Valparaíso de varios textos de Francisco Varela sobre la autopoiesis (izquierda), y traducción de su texto clave sobre la mente encarnada (derecha).

En un importante artículo publicado en 1996 en el Journal of Consciousness Studies Varela propone a la neurofenomenología como un remedio al problema duro de la conciencia planteado por David Chalmers. A diferencia de otras ciencias y tareas del conocimiento, la conciencia en tanto fenómeno subjetivo plantea el problema de acceder o comprender la subjetividad desde la propia subjetividad. La respuesta a esta dificultad es una metodología de investigación que Varela denomina neurofenomenología, el análisis de la conciencia derivado de la neurociencia cognitiva amalgamado a la fenomenología derivada de Husserl y Merleau Ponty con el recurso adicional de la técnica introspectiva propia de la tradición budista. Varela no sólo fue un practicante asiduo de una forma de meditación budista, sino que a partir de esta experiencia consideró posible examinar la fisiología cerebral al tiempo que el sujeto realiza una introspección de sus estados mentales usando una técnica rigurosa de meditación y relata sistemáticamente su experiencia. El método subraya la necesidad de tomar en cuenta los informes introspectivos en primera persona y propone el entrenamiento de sujetos experimentales en protocolos de investigación basados en una introspección controlada.

conciencia

Fotografía de Francisco Varela tomada de la página referida a continuación, en la cual se puede consultar una conferencia de este científico cognitivo chileno con temas clave de su pensamiento (Tomada de: http://dosdisparos.com/2013/09/17/el-fenomeno-de-la-vida-por-francisco-varela/).

Tuve la fortuna de tratar con Francisco Varela en un congreso, “Towards a science of consciousness”, que tuvo lugar en 1997; y en un intercambio epistolar con miras a una posible colaboración que no llegó a ocurrir por su enfermedad hepática y prematura muerte en París el año 2001. Dotado de asombrosa inteligencia, cultura, curiosidad, originalidad y franqueza, se ubicó no sólo en la frontera, sino en la vanguardia de la ciencia cognitiva, la conciencia y el problema mente-cuerpo. Sirva este texto de breve homenaje a su memoria.

Los contenidos de la columna Mente y Cuerpo forman parte del próximo libro del autor.

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Sobre José Luis Díaz Gómez

José Luis Díaz Gómez
Se graduó de médico cirujano en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1967 con una tesis dirigida por el Prof. Dionisio Nieto quien fue su principal maestro. En esta misma universidad y año emprendió una carrera académica como investigador de tiempo completo que continúa. A principios de los años 70 amplió su entrenamiento como investigador asociado en los Laboratorios de Investigación Psiquiátrica de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts en Boston, E.U.A a cargo del Prof. Seymour S. Kety. Se ha dedicado a la psicobiología y la neurociencia cognitiva. Sus estudios han incluido la interdisciplinariedad: la neuroquímica, la psicofarmacología, el problema mente-cuerpo, la naturaleza de la conciencia, las emociones y la epistemología. Es investigador titular “C” en el Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Facultad de Medicina de la UNAM. Pertenece a la Academia Mexicana de la Lengua, electo desde el 2013, para ocupar la silla VI.