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El esqueleto de las neuronas y la conciencia cuántica

neuronas

José Luis Díaz Gómez


Mente y Cuerpo

Imagen: Código Oculto.

sábado 8 de diciembre de 2018

Hemos revisado que varios prominentes físicos de la escuela de Copenhague en los años 20 concibieron a la conciencia como un campo cuántico en el que las posibilidades se superponen hasta que una de ellas queda concretada. Veremos ahora brevemente cómo ha evolucionado la teoría cuántica de la conciencia desde entonces hasta el cambio de siglo.

Werner Schrödinger (1887-1961) es una de las personalidades excepcionales de la física del siglo XX, un excéntrico y genial individuo interesado en la filosofía vedanta, que solía lucir atuendo tirolés en reuniones formales y mantuvo múltiples relaciones amorosas durante sus dos matrimonios. Hacia 1926 elaboró ecuaciones de la evolución temporal de sistemas cuánticos ondulatorios, consideradas tan importantes como las de la relatividad de Einstein y por las que recibió el Premio Nobel en 1933. En un ensayo posterior sobre qué es la vida (1944) utilizó su privilegiado intelecto para especular sobre la estructura de la molécula acarreadora de la herencia que se acerca de manera sorprendente a la estructura del DNA, descubierta 10 años después por Watson y Crick.

En una serie de conferencias de 1944 (publicadas como Mind and Matter en 1958), afirmó la prevalencia e indestructibilidad de la mente, porque no le parece posible dar una explicación física y causal de la conciencia. La conciencia le sugiere algo fundamental en la fábrica del universo que no se asocia a un estado de la materia en particular. En declarada concordancia con el monismo idealista de los Upanishads, de la antigua India, afirma una identidad de todas las mentes entre sí y con una mente suprema, por el hecho de que la conciencia nunca se experimenta en plural, sino sólo en singular. Así afirma que el mundo nos es dado todo a la vez y no experimentamos división entre un mundo existente y otro percibido: sujeto y objeto son uno solo.

portadas

Portada de los ensayos del físico austriaco Erwin Schrödinger sobre la vida (izquierda), y sobre la relación mente y materia (derecha), traducidos al castellano (originalmente publicados en 1944 y 1958).

A pesar de que el planteamiento de la conciencia como constituyente fundamental del cosmos y en la creación de la realidad puede resultar contraintuitivo y de que la mayoría de los físicos discrepan de ella, algunos como Amit Goswami mantienen hoy en día un idealismo monista con base en la mecánica cuántica. Desde los años 70, el psicofisiólogo mexicano Jacobo Grinberg-Zylerbaum (1946-¿1994?) elaboró una teoría “sintérgica” de la conciencia concebida como la interacción de un campo neuronal con un lattice espaciotemporal del cosmos, en varios sentidos próxima a la que revisaremos a continuación.

Hacia finales del siglo una nueva formulación cuántica de la conciencia tomó fuerza, en particular porque el organizador de las conferencias de Tucson tituladas “Toward a science of consciousness,” el anestesiólogo Stuart Hameroff (nacido en 1947 en Nueva York), promovió una teoría cuántica de la conciencia en términos neurobiológicos en el primer simposio de Tucson,  en 1994, y en el número inicial del Journal of Consciousness Studies, ese mismo año. El trabajo hace una crítica de las teorías rivales de la conciencia, tanto de las reduccionistas que propugnan una explicación completa de la mente consciente en términos de las neurociencias, como de las dualistas que consideran dos sustancias, una mental y una física que se asociarían en el cerebro de manera inexplicada. Hameroff considera a la conciencia una propiedad manifestada en los seres humanos por el sentido unitario de identidad personal y un libre albedrío no determinista, propiedad imposible de descifrar por mecanismos de comunicación entre las neuronas, sino por principios de la mecánica cuántica. Hameroff menciona que las teorías cuánticas de la conciencia de los iniciadores de la mecánica cuántica, como Schrödinger, son especulaciones sin fundamento en la fisiología del cerebro. Su objetivo es precisamente proporcionar una hipótesis neurobiológica del origen cuántico de la conciencia, para lo cual involucra al citoesqueleto de las neuronas, un sistema de microtúbulos que proporciona a toda célula viva su estructura. Dotado de un amplio bagaje teórico de información académica y de gran audacia especulativa propone que cada microtúbulo está formado de moléculas de tubulina en resonancia cuántica. Los microtúbulos serían los candidatos idóneos para explicar la conciencia, porque sus propiedades funcionales de coherencia cuántica son compatibles con el sentido unitario del yo, el libre albedrío y una forma de computación cognitiva no algorítmica.

científicos cuánticos

El anestesiólogo Stuart Hameroff y el físico-matemático Roger Penrose, promotores de la teoría cuántica de la conciencia (Figura tomada de: https://mlodytechnik.pl/technika/28383-kto-jest-swiadomy-my-czy-czasoprzestrzen).

Esta hipótesis fue respaldada por uno de los físico-matemáticos más prominentes de la segunda mitad del siglo XX, el inglés Roger Penrose (nacido en Colchester en 1931), colega y colaborador de Stephen Hawking. Además de sus contribuciones a la relatividad y la cosmología, Penrose es conocido por afirmar que hay límites en la demostración de los enunciados matemáticos en las secuencias lógicas programables en una máquina, y que la neurociencia basada en la comunicación entre las neuronas no explica a la mente. En un artículo de 2011 publicado en el Journal of Cosmology y titulado “Conciencia en el Universo” Roger Penrose y Stuart Hammeroff argumentan que la conciencia tiene un papel intrínseco en el universo, como lo propuso Schrödinger. La propuesta es bastante difícil para los legos a la física y las matemáticas, como el que esto escribe, pero se resume diciendo que la conciencia depende de computaciones cuánticas situadas en los microtúbulos de las neuronas, cuya evolución termina con una “reducción objetiva orquestada” (Orch OR) del estado cuántico en relación con la estructura fundamental del espacio-tiempo. Esta teoría colocaría a la conciencia en un lugar central de la física del cosmos e implica que la mecánica cuántica está incompleta al no tomarla en cuenta. La conciencia vendría a constituir un ingrediente adicional a las fórmulas del espacio-tiempo y jugaría un papel en la operación de las leyes universales de la física. La sugerencia es audaz y se ha seguido de una intensa polémica. Quienes estamos lejos de la competencia físico-matemática de Penrose y biofísica de Hameroff debemos esperar a que se generen evidencias que aclaren si en verdad la conciencia juega un rol tan destacado en la fábrica misma del universo. El propio Penrose se inclina a pensar que esta prueba es muy difícil de obtener y como esta duda es clara y comprensible, la tesis queda en suspenso.

conciencia cuántica

Dibujo de una neurona exhibiendo los microtúbulos como líneas negras a lo largo de sus dendritas, cuerpo y axón (Tomada del trabajo de Hameroff: https://www.semanticscholar.org/paper/Men-Who-Made-a-New-Science-Orchestrated-Reduction-A-Hameroff/cb0c6a5ec7ff20ca6a415f22b3c5f55625e5c280/figure/1).

Aunque la hipótesis de Penrose y Hameroff se basa en una argumentación del primero en la tradición físicomatemática de la mecánica cuántica y en la elaborada hipótesis celular de orden biofísico del segundo, la conjetura por el momento no tiene la verosimilitud de las teorías neurobiológicas basadas en la comunicación sináptica de información, pues este mecanismo es claramente la base de todas las operaciones cognitivas, afectivas o volitivas que constituyen los procesos conscientes. Es cierto que no se llega a comprender cómo las características de la conciencia surgen o corresponden a los procesos neurodinámicos de información y en este hueco o brecha epistemológica se pretende ubicar la hipótesis cuántica que revisamos, con la pretensión de cerrarlo. Si bien se puede entender la indagación sobre la conciencia en términos de la mecánica cuántica, también se debe decir que las tesis cuánticas por el momento no aclaran este misterio.

física cuántica

Cada microtúbulo está compuesto de moléculas individuales de una proteína (tubulina) que está en dos estados en resonancia cuántica (en negro o en blanco), en ocho arreglos que se suceden cada nanosegundo. Stuart Hameroff propone que estos estados constituyen la base de una computación cuántica del cerebro que es la base de la conciencia (misma fuente que la figura anterior). No hay evidencia empírica de que este sea el mecanismo neuronal de la conciencia.

A pesar de que esta hipótesis no resuelve el problema mente-cerebro y la naturaleza de la conciencia, ha sido empleada de manera ligera, mercantilista y poco responsable para justificar supuestas aptitudes extrasensoriales, como la telepatía, la telequinesis o la premonición, en diversos medios y en múltiples títulos cercanos al movimiento llamado New Age. Es absolutamente falso que estas capacidades se hayan comprobado científicamente con la hipótesis cuántica, la cual, a pesar de este torbellino de confusas falacias, mantiene una alternativa inquietante que admite una conciencia extendida en la discusión del problema mente-cuerpo.

Los contenidos de la columna Mente y Cuerpo forman parte del próximo libro del autor.

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6 comentarios

  1. Raúl Maldonado Rodriguera

    Es fascinante contemplar los prodigios intelectual para tratar de comprender el Universo y Quien somos los Seres Humanos.

    Es sensata y humilde la afirmación de los físicos que reconocen que no tienen ni idea que puede ser la ENERGÍA OBSCURA pero es insensato creer que ya comprendemos quienes somos los SERES HUMANOS que en parte somos compuestos en nuestro cuerpo de ENERGÍA OBSCURA.

    Lo primordial es no perder de vista nuestra centralidad en el Planeta y en el Universo.

    Vemos con claridad que los Seres Humanos somos agentes para bien o para mal.

    Es irresponsable que genios intelectuales como Einstein, Hawking, y muchos neurocientificos, nieguen explícitamente el Yo, que afirmen que no somos responsables de nuestros actos .

  2. Raúl Maldonado Rodriguera

    La investigación científica para comprender cómo funcionan las neuronas aisladas o en conjunto es muy valiosa en el campo medico. La neuroquimica, la psicofarmacologia, etc. La elaboración de dispositivos de interfaz cerebro-computadora para rehabilitación.

    Si a los Médicos del cerebro y sistema nervioso central y de todo el cuerpo!

    Pero el trabajo filosófico, el escribir y difundir creencias personales, como lo hizo Einstein y lo siguen haciendo muchos neurocientificos y Neurofilosofía eliminacionistas para dinamitar, para destruir vivencias fundamentales como el Yo , el ser agentes, libre albedrío, vida ética, qué sentido tiene?

    Son como terroristas forrados de dinamita filosófica que aprovechando su prestigio científico o académico, se introducen a lugares poblados para causar el máximo daño posible en las creencias que ayudan y alientan a ser mejores personas y a sanar la sociedad y a luchar por un mundo mejor, más Justo, más saludable.

    Unos son demoledores del Espíritu, demoledores del ánimo, del Alma, de la Esperanza, de la Confianza, de la Solidaridad, de la Fraternidad Universal.

    Otros son Sanadores del Espíritu , Arquitectos del Espíritu e Ingenieros Civiles del Espíritu. Bienvenidos!

  3. Raúl Maldonado Rodriguera

    Es necesario el estudiar y comprender cada uno de los planteamientos filosóficos para ver con rapidez si son para destruir el Ánimo , el Alma de la Humanidad y tratar de desactivarlos oportunamente o si son para construir y mejorar a la Humanidad difundirlos, y desarrollarlos.

    Hay mucha confusión intelectual, mucho caos intelectual, mucha obscuridad y desánimo que quiebra nuestro muy dañado tejido Social.

    Urge la claridad, la Luz, aunque sea empezar a ver la Aurora de una nueva época, de un Nuevo Pacto Social Constructivo.

  4. Raúl Maldonado Rodriguera

    Todos estos breves ensayos que nos ha compartido estimado Dr Díaz , nos ayudan a comprender , a entender y distinguir una gran diversidad de trabajos filosóficos. Nos ayuda a poner Luz en la obscuridad.
    Le agradezco su trabajo de difusión científica y filosófica.

  5. Raúl Maldonado Rodriguera

    Le agradezco …su trabajo de investigación, clarificación,elaboración y difusión científica y filosófica.

  6. Raúl, gracias por sus comentarios. Una vez más le comunico mi desacuerdo con su opinión en referencia a los eminentes cientificos o filósofos que expresan visiones discordantes de su dualismo, en espeicial los materialistas y eliminativistas. De ninguna manera me parecen terroristas intelectuales que intentan dinamitar creencias fundamentales. Todo lo contrario: son pensadores preocupados por la verdad y deseosos de explorar la cuestión fundamental de la conciencia y la relación mente-cuerpo. En la filosofía y la ciencia actuales han sido una mayoría en el siglo XX y sus argumentos son muy robustos y de tomarse en cuenta. Muchos no estamos convencidos o creemos que hay aún mucho aún por comprender, pero al menos en mi caso no estaoy dispuesto a descartarlos sino, al revés, a incluirlos a ellos y a todos los demás en la pesquisa. El problema es tan arduo y trascendente que requiere todas las inteligencias pensantes y no es conducente instaurar una trinchera (y menos una guillotina) en esa mesa de trabajo. Le recuerdo que el campo no consiste en dos frentes opuestos, sino en una plétora de hipótesis, teorías, intuiciones e ideas en debate y que ese debate es lo fascinante. De nuevo lo conmino a escuchar con apertura e interés a todos los ponentes.
    Atentamente, JLDG

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Sobre José Luis Díaz Gómez

José Luis Díaz Gómez
Se graduó de médico cirujano en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1967 con una tesis dirigida por el Prof. Dionisio Nieto quien fue su principal maestro. En esta misma universidad y año emprendió una carrera académica como investigador de tiempo completo que continúa. A principios de los años 70 amplió su entrenamiento como investigador asociado en los Laboratorios de Investigación Psiquiátrica de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts en Boston, E.U.A a cargo del Prof. Seymour S. Kety. Se ha dedicado a la psicobiología y la neurociencia cognitiva. Sus estudios han incluido la interdisciplinariedad: la neuroquímica, la psicofarmacología, el problema mente-cuerpo, la naturaleza de la conciencia, las emociones y la epistemología. Es investigador titular “C” en el Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Facultad de Medicina de la UNAM. Pertenece a la Academia Mexicana de la Lengua, electo desde el 2013, para ocupar la silla VI.