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Para una sostenibilidad concertada

José R. Castelazo


Visión de Estado


viernes 12 de octubre de 2018

Concertar exige convencer.

El autor.

El Premio Nobel de Economía 2018 ha sido otorgado a los estadounidenses William D. Nordhaus y Paul M. Romer quienes, cada uno por su parte, vinculan esta ciencia con el desarrollo sostenible. Lo hacen en prospectiva, ese largo plazo cada día más cercano.

El reconocimiento efectuado por la Real Academia Sueca de Ciencias coloca nuevamente el tema de la sostenibilidad en la escena mundial. El asunto no es nuevo. Data desde los Objetivos del Mileno establecidos en el 2000 y ampliados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), consensuados por la ONU en septiembre de 2015.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establece diecisiete objetivos interdependientes, complejos y, consecuentemente, difíciles de alcanzar plenamente. Estos son: 1. Fin de la pobreza; 2. Hambre cero; 3. Salud y bienestar; 4. Educación de calidad; 5. Igualdad de género; 6. Agua limpia y saneamiento; 7. Energía asequible y limpia; 8. Crecimiento económico; 9. Industria, innovación e infraestructura; 10. Reducción de las desigualdades; 11. Ciudades y comunidades sostenibles; 12. Producción y consumo responsables; 13. Acción por el clima; 14. Vida marina; 15. Ecosistemas terrestres; 16. Paz y justicia; 17. Alianzas para el desarrollo.

Para ilustrar la complejidad mencionada basta un ejemplo: el Objetivo 4. Educación de Calidad, sería inalcanzable de no estar imbricados los objetivos 1, 2, 3, 5, 8, 9, 11, 13 y 16. ¿Cómo vamos a resolver la problemática de una comunicación entre estos elementos en medio de tantos intereses e interpretaciones diferentes?

La implementación para cumplir con las expectativas mundiales de la Agenda 2030 descansa en la participación de cada país que la suscribe, entre ellos el nuestro. El compromiso es apenas el principio. La acción inteligente, constante y verificable será la que lo acredite.

Han transcurrido tres años desde la firma de ese acuerdo. El portal ODS-México muestra avances estadísticos. Sin embargo, la realidad nos demuestra que la percepción sobre la importancia del tema sólo se ha logrado entre algunos especialistas y altos funcionarios del gobierno federal y de los estatales.

Si bien los ODS están alineados en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2018 y aparecen de manera enunciativa en algunos planes y programas de desarrollo de las entidades federativas, me temo que su propósito se reduzca sólo a fines de información al Consejo Económico y Social de la ONU.

Más allá de las cuestiones de cumplimiento formal, en México el desarrollo sostenible no se percibe en los presupuestos de las zonas metropolitanas y tampoco en los de la mayoría de los municipios. Las instituciones de educación superior deberían contar con programas de estudios actualizados con la inclusión de la sostenibilidad en congruencia con los ODS.

En suma, la Agenda 2030 no acaba de permear como responsabilidad de servicio en todas las instancias gubernamentales y mucho menos en la sociedad. En estas postrimerías de la presente administración y el inicio del nuevo gobierno la toma de conciencia sobre el desarrollo sostenible se encuentra desdibujada. El tema fue ignorado en las campañas políticas de los candidatos a la Presidencia de la República.

Es evidente que nos rebasan la cotidianeidad, la lucha por el poder político y el económico. Muchas veces nos enfrentamos a la soberbia que se obsesiona por resolver lo inmediato. La historia demuestra la falsedad de la creencia de que atender el “aquí y ahora” es la respuesta idónea para solucionar el futuro.

Una recuperación hacia la sostenibilidad exige una toma de conciencia política, capacidad de inclusión, negociación, decisión y ejecución. El liderazgo institucional debe abocarse a convocar a la sociedad no sólo a expresar sus expectativas y sentimientos, sino a involucrarse en las acciones y corresponsabilizarse de los resultados.

Los ODS requieren diagnósticos objetivos del presente y pronósticos razonables respecto a las necesidades de cambio y su factibilidad. Resulta indispensable ponderar lo deseado frente a lo posible dada la disponibilidad de recursos, condiciones políticas y sociales, capacidades y conocimientos. Sostenibilidad es considerar lo viable como aquello que habrá de permanecer y continuar sirviendo.

El gobierno, la administración pública y la sociedad encaran un reto de concertación. Se trata de pensar juntos, decidir juntos, planear juntos, actuar juntos, evaluar juntos. Abandonar añosas prácticas paternalistas que acuden más a la intuición que a la certeza y entorpecen cualquier acción. Se debe acceder a procesos creativos conducentes, a soluciones prácticas y eficaces. Impulsar el auténtico cambio social.

En mi primera colaboración en “El Semanario sin Límites” argumenté que, para llegar al desarrollo sostenible, los gobiernos tendrían que asumir una apertura real, diferente, eficaz, incluyente, profesional y responsable. En correspondencia, deberíamos esperar actitudes nuevas de cooperación por parte de la sociedad civil organizada, del sector privado y de la ciudadanía.

En aquella ocasión afirmé que no se trata sólo de los aspectos materiales, sino de los intelectuales y actitudinales. También señalé que México estaba en un buen momento para armonizar el liderazgo político, económico y social; que no basta un cambio de personajes, sino que es preciso un rediseño del país. Espero que el nuevo gobierno profundice y refuerce lo que ha funcionado y aproveche la oportunidad de abrir caminos nuevos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La tarea está planteada, se han precisado los contenidos y plazos, los mecanismos de evaluación, se han firmado los compromisos. Nos queda lo más difícil: trabajar coordinadamente por el bien de México.

El futuro de la humanidad ya habita entre nosotros. La sostenibilidad es el reto más importante para el ser humano, las sociedades y el planeta mismo.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre José R. Castelazo

José R. Castelazo
Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública, UNAM; Maestro en Gobierno, Universidad de Manchester; Diplomado en Liderazgo para el Cambio, Universidad de Harvard; Doctor en Derecho, UNAM. Profesor universitario en instituciones nacionales e internacionales. Articulista en publicaciones especializadas. Autor de trece libros, y coautor de cuatro más, entre los que están: “Administración Pública: Una visión de Estado”; “La Administración Pública en los Informes Presidenciales”; “Moving beyond the crisis: reclaiming and reaffirming our common administrative space”; “Democratic Governance, Public Administration and Poverty Alleviation”; “La Empresa Pública en México y América Latina: entre el Mercado y el Estado” y "Ejes Constitucionales de la Administración Pública en México”. Director General en áreas administrativas del Gobierno Federal. Delegado Político en Iztacalco, Diputado Federal, Embajador de México en Costa Rica. Presidente de organizaciones profesionales, la más reciente del Instituto Nacional de Administración Pública de México. Vicepresidente para América Latina del Instituto Internacional de Ciencias Administrativas; Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Internacional de Escuelas e Institutos de Administración Pública; Fundador y Coordinador del Grupo Latinoamericano por la Administración Pública. Sucesivamente fue: Integrante, Vicepresidente y Presidente del Comité de Expertos en Administración Pública de la ONU. Actualmente preside la Consultoría “Sociedad y Gobierno”.