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A 23 años del asesinato de Yitzhak Rabin

asesinato de Rabin
Familia de Yitzhak Rabin en su funeral, noviembre de 1995 (Foto: Israel GPO/My Jewish Learning).

martes 23 de octubre de 2018

Esta mañana encendí mi computadora y el titular que apareció fue: Estados Unidos cierra consulado en Palestina.

Me resulta absolutamente imposible tomar distancia de este conflicto, considero que afecta mi salud, mi libido y mis posibilidades de ser una persona feliz y normal. Llevo años esforzándome para alejar de mi mente este hecho que resulta ser, para tantas personas, y especialmente para los líderes del mundo, el santo remedio a la situación conflictiva (1). Este mismo mundo es el que utiliza el contexto citado para tapar sus propios entuertos.

Ayer, otro titula rezaba: Palestina será presidente de la G-77 (2). Es indispensable mencionar aquí que la próxima guerra en la frontera de Gaza está presente todos los días (3) por lo que sólo me queda esperar que no me toque durante mi próxima visita.

Y no puedo olvidarme de agregar un tercer titular,  también de esta semana: Palestina, sangre y olvido, sobre el que quiero compartir lo que sigue. Se trata de una publicación de eldiario.es, acerca de la que me escriben vía correo electrónico:

Hola, Julio.

Siete décadas de conflicto, millones de refugiados, miles de muertos, territorios ocupados, vallas que separan vidas… El número 21 de la revista de eldiario.es aborda el conflicto palestino a los 70 años de la creación del Estado de Israel. Del pasado y del presente, de las guerras y los acuerdos de paz fallidos, de las disputas territoriales y de los refugiados, y también de las otras batallas más sutiles, las de la publicidad y las redes sociales hablamos en Palestina, sangre y olvido, el número monográfico en el que colaboran: Ana Garralda, Ignacio Escolar, Jesús A. Núñez Villaverde, Saeb Erekat, Isabel Pérez, Iñigo Sáenz de Ugarte, Javier Martín, Maysun, Manel Fontdevila, Raquel Martí, Bernardo Vergara, Ignacio Álvarez-Ossorio, Itxaso Domínguez, Meir Margalit, Gonzalo Boye, Cristina Poveda, Marwan y Cova Fernández.

revista

Portada de ‘Palestina, sangre y olvido’ (Foto: El Diario).

A lo que yo les respondí:

Buenos días, me gustaría recibir la revista, pero no pienso pagar por ella.

No conozco a los autores, pero estimo que será una total condena a Israel y estoy cansado de eso.

Me he cansado porque nada va a ayudar a los palestinos pues, en primer lugar, son los mismos dirigentes palestinos los que no desean la solución del conflicto y con eso ayudan a los radicales israelíes que se aprovechan y siguen ampliando los asentamientos.

Estoy cansado de que el apoyo a los palestinos provenga de estar enfrentados a los judíos, de otra manera, como les pasa a tantos otros pueblos del mundo que están aún en peores condiciones que el palestino, nadie los vería, nadie escucharía de ellos.

Los palestinos saben que en el momento en que sean un país independiente y sin conflicto deberán enfrentarse solos a la realidad, sin la generosa plata de los países aportantes. ¿Acaso alguien ha escuchado sobre cómo están los habitantes de Sudán del Sur? (Creo que se trata del último país independizado). ¿Acaso alguien se ha preguntado dónde están los libaneses maronitas que se tuvieron que ir de Líbano por la intolerancia musulmana? La lista es larga pero los judíos son sólo los judíos.

¿Olvido? ¿Exactamente de qué olvido se habla?  Palestina no es siquiera un Estado y será presidente del G-77 en el 2019, con el amplísimo apoyo de la mayoría de los países.

Siete décadas de conflicto, millones de refugiados, miles de muertos, territorios ocupados, vallas que separan vidas… todo es verdad, de hecho, el conflicto es aún más antiguo; siempre hemos podido ver que, mientras los dirigentes judíos desarrollaron un país  -bastante ejemplar-, los palestinos fueron castigados por los mismos árabes. La conciencia nacional, al fin y al cabo, la desarrollaron por su cercanía a Israel.

Siete décadas de conflicto, millones de refugiados, miles de muertos, territorios ocupados, vallas que separan vidas…  todo eso es también válido para Colombia, por lo que me pregunto si escribieron una nota sobre ello. Si hablamos de vallas, ¡vaya que hay muchas! La misma España tiene la suya.

Así que, sabiendo que hoy todo se compra, incluidas las notas favorables para un país, les comparto un texto que nadie pagó:

https://elsemanario.com/colaboradores/julio-ioseph-may/287233/una-vision-del-pueblo-de-israel/

Y falta decir lo más importante. Originalmente me acerqué a mi computadora para escribir que estamos ante un nuevo aniversario del asesinato de Yitzhak Rabin, primer ministro israelí, quien firmó los acuerdos de paz con los palestinos en el año 1993. Al  estar realmente preocupado por algo que puede considerarse secundario y no tan importante, ¿qué puedo escribir que sea distinto a los mensajes que ya compartí en años anteriores? O diferente a lo que escriben muchos autores que, como yo, siguen condenando este magnicidio, denunciando a los responsables intelectuales del crimen, etc. Mi nota del año anterior (4) es uno de tantos escritos míos que, junto al de otros autores, ya no tiene mayor importancia si la ponemos frente a la enceguecedora presencia de Benjamin Netanyahu y el amplio apoyo popular que tiene.

primer ministro israelí

Yitzhac Rabin (1922 – 1995).

Hay eventos históricos que considero importantes y determinantes en el desarrollo de mi propia vida. El asesinato de Rabin fue uno de ellos, ese hecho fue por lo que viajé a Jerusalén, llevando a mis dos hijas (de 20 y 16 años en aquel momento), para rendirle un último homenaje en el velatorio que se efectuó en la Knesset (parlamento israelí) (5). Muchos años después, ante el acontecimiento de la muerte de Shimon Peres, consideré importante hacer la visita con mi nieto (6); sobre este evento publiqué algunas crónicas. Mis hijas, hoy, son absolutamente apáticas hacia el quehacer político israelí y tampoco saben qué es lo que pasa. Por lo menos, cuando les he preguntado, las respuestas que me han dado son: “no pasa nada” o “todo como siempre”.

No dudo que el homicidio fue traumático para muchos y por eso se ve a Israel tal como se comenta en 2018, como un país fanático, religioso, insensible y, en la práctica, ciego. Están esperando una nueva entrada a Gaza para “terminar con el Hamás”, lo que no será más que la repetición de otras entradas anteriores. La operación Margen Protector ya fue hace cuatro años (7) y su precio fue muy alto. Ahora, que ya hubo un cambio generacional en el ejército israelí, estimo que se avecina el tiempo para una nueva operación militar que tendrá amplio apoyo pues, realmente, es muy difícil la situación. En cuanto a la búsqueda de paz, no creo que esté en la agenda de los dirigentes israelíes y palestinos.

Si me preguntaran qué me produjo el asesinato de Rabin, podría decir que, en la práctica, lo mismo que a mis hijas, pero, seguramente, afectó varias facetas de mi vida, estimo que la más importante fue la desconexión emotiva o sentimental  del Estado de Israel, de la base del sentimiento sionista que me llevó a radicar en él. Se convirtió en otro país más en el cual se vive; ¿se vive mejor?, ¿se vive peor? Cada uno encontrará la respuesta que se acomode a su modo de vida y a sus aspiraciones. A raíz de la muerte de Rabin se me ocurrió la idea de radicarnos en el Caribe. Dije, en ese entonces, y seguramente alguno lo recordará, radicarnos, en plural, pues la idea la relacionaba con todo un grupo de amigos. Actualmente estoy en el Caribe, pero habré de decir que mi vida no tiene nada qué ver con aquel plan. Supongo que la idea de vivir mi jubilación en otro lugar del mundo no me abandonó jamás.

Éste es el aniversario número veintitrés del atentado contra Rabin y también son veintitrés los años que representan un tercio de mi vida. Las posibilidades de que yo viva otros veintitrés más no son muchas, pero veo mucho menos probable que haya paz en las próximas dos décadas; ojalá me equivoque en ambos casos. ¿Cuánto tiempo pasará para que la propaganda oficial cambie y, después de que cambie, logre influir en la opinión pública? El pueblo judío tiene un largo andar y no parece que devolver los territorios palestinos sea una alternativa inmediata. Los palestinos, por otra parte, tampoco muestran interés en este tema, mientras que, el lavado de cabeza, que demoniza a Israel y a los judíos, sigue fortaleciéndose (8).

Referencias:

  1. http://tiemposdenoe.blogspot.com/2014/07/hugo-chavez-maldice-israel-profecia.html
  2. http://www.ipsnoticias.net/2018/10/derrota-humillante-eeuu-manos-palestina-al-frente-del-g77/
  3. https://diariojudio.com/noticias/netanyahu-cancela-su-viaje-a-colombia-por-la-situacion-de-seguridad-en-la-frontera-con-gaza/275844/
  4. https://diariojudio.com/opinion/asesinato-de-yitzhak-rabin-4-11-1995/257526/
  5. https://elpais.com/diario/1995/11/06/internacional/815612415_850215.html
  6. https://www.dw.com/es/funeral-de-estado-despide-a-shimon-peres/a-35919845
  7. https://es.wikipedia.org/wiki/Conflicto_entre_la_Franja_de_Gaza_e_Israel_de_2014
  8. http://aurora-israel.co.il/opinion-autoridades-religiosas-de-la-autoridad-palestina-insisten-en-fomentar-el-antisemitismo/
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Julio Ioseph May

Julio Ioseph May
Julio Ioseph May (Yossi) nació en Colonia Avigdor, Provincia de Entre Ríos, Argentina. Desde 1973 vivió en el estado de Israel y a partir de febrero 2014 reside en Barranquilla, Colombia. Comparte publicaciones de cinco antologías (en las que se incluyen poemas y relatos): "De Paz y De Guerras" y "Lazos Umbilicales" publicadas en Israel en 2007, "Primer antología de Muestrario de Palabras" (2007) y "Libro del Haiku", Ediciones Artesanales Santoamor (2008), ambas en Buenos Aires. Participa activamente en variados grupos literarios de internet. Su preferencia es la narrativa y al haber sido auditor suele enfocar los temas desde una perspectiva crítica.