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¡Cronista non!

san marcos feria

Luis Ramón Carazo


Ocio y Negocio


lunes 16 de abril de 2018

El 25 de abril de 1981, por primera vez tuve la oportunidad de estar presente en la Feria de San Marcos en Aguascalientes. En aquella fecha, la corrida fue con toros de San Miguel de Mimiahuapam, y los espadas eran Manolo Martínez, Curro Rivera y Jorge Gutiérrez; en resumen, fue una actuación memorable de Curro, quien logró dos faenas, en las que consiguió los máximos trofeos con dos magníficos astados de la ganadería de Don Alberto Baillères, quien, después de ambos trasteos, acompañó al torero capitalino en la vuelta al ruedo de la plaza monumental junto con sus hijos, aún muy jóvenes, Raúl, Alejandro y Juan Pablo.

Se me agolpó el recuerdo en la memoria al saber que, en el paseíllo de la vida, se nos había adelantado Alejandro Hernández, gran cronista taurino de medios como El Heraldo de Aguascalientes, y al hablar con su hermano Jesús, mejor conocido como Cotuy, le recordé que gracias a la generosidad de toda su familia, en la que todavía vivían su señor padre Rafael y su madre Isabel, pudimos hospedarnos en su casa, al ser imposible reservar en el Hotel Francia del recordado Juan Andrea.

Alejandro Hernández

Alejandro Hernández (1945-2018).

Don Rafael, por cierto, fue uno de los mecenas que tuvo en los inicios de su carrera el llamado Volcán de Aguascalientes, Rafael Rodríguez.

Alejandro fue cronista de radio, prensa escrita y televisión, en la que desbordaba su conocimiento, su manera coloquial de transmitir la fiesta que tanto amaba, especialmente en su natal Aguascalientes. El recuerdo de cuando me invitó, después de una gran actuación de César Rincón, a entrevistarlo.

También, en 2011, me invitó el 25 de abril a transmitir la primera corrida de matador de toros de Juan Pablo Sánchez en Aguascalientes, mano a mano con Sebastián Castella, con toros de Begoña y de San Miguel de Mimiahuapam, en la que el aguascalentense ganó el trofeo en disputa, al haber obtenido tres orejas y un rabo, lo cual lo llevó a salir en hombros de sus entusiastas coterráneos; una oreja fue la recompensa para el francés.

Es decir, la generosidad característica de la familia Hernández era parte de su bonhomía, y año con año, después de 1981, era para quien escribe un gusto charlar con él, en el sorteo y luego en el callejón de la Monumental de Aguascalientes, donde ocupó siempre un distinguido espacio.

Gran amigo de la familia Armilla alcanza en el cielo a su amigo Miguel en homenaje de quien se celebra la feria más importante de América, que va corriendo en estas fechas.

Nos deja una forma romántica de entender la fiesta de los toros. Su colega del diario, Francisco Vargas, hizo una crónica detallada del que considera su maestro. Alejandro tenía, para hablar y escribir, gran oficio; su crónica era obligada después de cualquier festejo, especialmente en Aguascalientes, aunque también abarcó otros estados de nuestro país en su andar periodístico, en que también participó como muy buen cronista de béisbol.

No es un cliché, lo vamos a extrañar, y mucho. Hasta siempre, querido colega y amigo.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Luis Ramón Carazo

Luis Ramón Carazo
Hijo del inolvidable cronista taurino José Luis Carazo “Arenero”, de quien heredó su pasión por la tauromaquia, convirtiéndose en cronista de toros y periodista de diversos medios impresos, radiofónicos y electrónicos como TDN (Televisa Deportes Network) y el Diario Reforma (Sección Negocios). Además de ser experto en Negocios Deportivos, es consultor y Consejero de Empresas. Actualmente también se desempeña como profesor de asignatura del ITAM en sus programas de Maestría de Negocios y Sistemas.