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La alegría del toreo en Arroyo

Plaza de Toros Arroyo

Luis Ramón Carazo


Ocio y Negocio

Eduardo Neyra en la Plaza Toros Arroyo (Fotografía: Tadeo Alcina).

lunes 29 de julio de 2019

Una de las acciones más disfrutables en la vida (aún con su grado de riesgo) es irse de pinta de las actividades escolares o posteriormente en las de trabajo y siendo responsables en el segundo caso, apoyándonos con alguien que nos auxilie, para que la pinta no signifique de plano, ser descuidado. La semana pasada no pude ir a la novillada en Arroyo por esa razón y me la iba a perder de nuevo, pero finalmente acudí gracias a quien amablemente me apoyó por unas horas; mientras iba y venía de la plaza de toros de Tlalpan.

Sentí como cuando en la secundaria lo siguiente era amarrar con un amigo el conseguir los apuntes de las clases perdidas.

En los tendidos repletos, hubo un gran número de criadores de toros de lidia entre los que pude distinguir a José Arturo Jiménez Mangas de San José y a Julio Muñoz de Caparica, y no era para menos, se lidió una novillada de San Martín, en su tiempo propiedad de Marcelino Miaja y Chafik Hamdan; y, José Arturo, entre otros, fueron de los que aprovecharon la ventana de importación de 1996 que se abrió para importar vacas y sementales (de la ganadería de Paco Camino) con base en Santa Coloma y que se han diseminado en el campo bravo mexicano.

José Arturo Jiménez Mangas

José Arturo Jiménez Mangas (Fotografía: anctldemex.blogspot.com).

Desde 2012, la ganadería emblemática pasó a manos de Don Alberto Baillères, quien compró el hierro de San Martín sumado a sus hatos de Begoña, Santa Teresa y San Miguel de Mimiahuapan, cada uno por su rumbo y ahora también se incluye en esa baraja la adquisición de hace 5 años de la ganadería española de Zalduendo con el grato sabor de boca del reciente éxito en la Feria de San Isidro.

La novillada de San Martín en lo físico fueron novillos muy bien presentados, largos y fuertes, así como armónicos de encornadura. En el comportamiento se destacaron primero y cuarto, aunque los del medio; segundo y tercero con ciertas complejidades, permitieron a los poco toreados novilleros, explayarse.

Prevaleció en el comportamiento, la fijeza, la acometividad, la prontitud, el recorrido con la cualidad de embestir por bajo y el galope con ritmo, en primero y cuarto con nota alta, en segundo y tercero con menor nota por algunos defectos en la embestida, pero en conjunto, un encierro muy bueno.

Plaza de toros Arroyo

Ilustración: Arte taurino.

El cuarto, Arroyo por sus cualidades físicas y de comportamiento fue merecedor del homenaje del arrastre lento (el primero Don Chucho también estuvo cercano a ese mismo homenaje otorgado por el juez de plaza, matador Gilberto Ruíz Torres) con base en sus cualidades no del todo aprovechadas por el novillero capitalino, Rodrigo Ortiz, quien en su descargo cabe mencionar, que como sus compañeros, tiene muy pocos festejos en su haber.

Con el segundo, gran promotor José Alberto Ortega, hijo de Alberto y, por ende, tlaxcalteca, mostró el oficio de la casa en el capote y con la muleta como sus compañeros, no acertó en la suerte suprema y no tocó pelo, pero deja como el conjunto del cartel muy buenas sensaciones.

El primero, Don Chucho, le correspondió al potosino José Sainz y mostró buenas maneras, con el capote ejecutó una media verónica bellísima y con la muleta, bien con la sarga en la mano derecha por fallar con la toledana, su premio fue una vuelta al ruedo, aplausos fuertes escuchó Erick Morales por un gran puyazo.

Don Chucho Arroyo

Don Chucho Arroyo (Fotografía: Al Toro México).

Los subalternos, compañeros a caballo además de Erick, Rodolfo Camarena, y los de a pie, Sergio González, Juan Ramón Saldaña y Ángel González con el puntillero Emilio Ríos, veterano de muchas lides, hicieron brillar la plata.

Con taurinazo el tercero, el duranguense Eduardo Neyra demostró un precoz entendimiento de las condiciones del novillo, supo combinar con la muleta los lados, para estructurar una faena muy templada y armónica, venía triunfador de Tijuana de la plaza propiedad de Alejandro Amaya y ratificó en Arroyo su prometedor futuro, forjado en la Escuela de Espectáculos Taurinos de México, en Aguascalientes. Por fallar en la suerte suprema solamente recibió un trofeo pero deja altas expectativas en su futuro taurino.

Eduardo Neyra, novillero

Eduardo Neyra corta una oreja en la Plaza Arroyo (Fotografía: Tadeo Alcina).

Con los nombres de los astados lidiados se forjó la frase: Don Chucho Arroyo “Taurinazo Gran Promotor”, con la que públicamente reconoció el ganadero representado por Juan Pablo Baillères, lo que les representa Arroyo y en la que su hijo José ha tomado el estandarte de la familia, entre otros temas, en los de la organización de los festejos taurinos.

Cierro externando que aunque no la recomiendo, la pinta me funcionó a las mil maravillas y agradezco a mi amigo entrañable, así como a quien me cubrió un rato en mi tarea profesional por permitirme disfrutar de una tarde de toros preciosa, y  como diría la frase publicitaria de GNP: ¡Vivir es increíble! No me cabe duda, disfruté como enano el festejo.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Luis Ramón Carazo

Luis Ramón Carazo
Hijo del inolvidable cronista taurino José Luis Carazo “Arenero”, de quien heredó su pasión por la tauromaquia, convirtiéndose en cronista de toros y periodista de diversos medios impresos, radiofónicos y electrónicos como TDN (Televisa Deportes Network) y el Diario Reforma (Sección Negocios). Además de ser experto en Negocios Deportivos, es consultor y Consejero de Empresas. Actualmente también se desempeña como profesor de asignatura del ITAM en sus programas de Maestría de Negocios y Sistemas.