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La fusión de la técnica y el arte

Escultura de torero.

Luis Ramón Carazo


Ocio y Negocio

Fotografía: Francisco Javier Tostado.

lunes 19 de agosto de 2019

En la colaboración pasada “La teoría del torero”, escribí acerca de la opinión de uno de los artistas más carismáticos que haya tenido el toreo, el jerezano Rafael de Paula, cuando habla de técnica y farfulla: “eso es para mecánicos”. Y en su contraparte, Luis Miguel Dominguín, opinaba lo siguiente: “lo que a mí me interesa es la técnica, es el dominio del toro, mediante la técnica, y esto es mucho más difícil. Los efectos emocionales no me interesan”.

Ahora me refiero a un comentario del matador de toros potosino en retiro, Jorge Ávila, quien –con la sobriedad que le caracteriza– reflexiona lo que me parece común a los conceptos vertidos por Rafael y Luis Miguel: “Añadiré, si me permites, algo que vi en la película Carmen de Carlos Saura (allá por los años 8O), la interpretaron Antonio Gades y Laura del Sol. Me impactó y se me quedo presente para siempre, una frase que incluía los dos conceptos que mencionas en tu crónica provenientes de Dominguín y de Paula, solo que el film los unía: La técnica siempre al servicio del arte”.

Más claro, ni el agua. En la novillada en Arroyo del sábado 17 de agosto, con el novillo “Arcángel” de Caparica en una faena corta pero muy emotiva, Juan Pedro Llaguno demostró que algunos todavía saben amalgamar el toreo de aliño y el artístico con un astado que desarrolló sentido, pero también permitió saborear la madurez a nivel de novillero queretano, y me parece que gran parte del público no comprendió del todo lo que vimos, ya que al final, fue fría la reacción para lo bien que estuvo la interpretación de Juan Pedro.

Juan Pedro Laguno.

Juan Pedro Laguno, novillero mexicano (Fotografía: La veu D’algemesí).

El novillo de nombre “Tres Amigos” abrió plaza y la nomenclatura fue reflejo de lo que sienten entre sí, los hermanos Manuel y Julio Muñoz Cano junto con Roberto Viezcas, socios desde hace poco más de hace diez años cuando fundaron la ganadería mexiquense (en el rancho que fuera de la ganadería de Las Huertas ahora refundada por Rodrigo Barroso Cañedo). Por otra parte, José Miguel Arellano puso empeño en su labor y fue aplaudido.

“Rociero” el tercer astado, le permitió a Cristian Antar sumar una oreja más a su espuerta, aunque es oportuno entender que el juez de plaza, el matador Gilberto Ruiz Torres, la otorgó por la patente petición mayoritaria de un público en extremo condescendiente. Desde mi prisma, no tuvo la fuerza del trofeo que se le otorgó la semana anterior por una faena más rotunda a un muy buen novillo de La Punta.

Cerró el festejo “Década”, que correspondió a Mauricio Medina, quien puso voluntad ante un novillo que, como el resto del encierro, tendió hacia la codicia tanto positiva como negativa en sus embestidas, y que seguramente hará pensar a sus criadores. Comento que desde mi punto de vista es preferible esa característica de comportamiento a la nobleza al extremo (predominante en mundo ganadero) por poco desborda al moreliano, pero lo sacó a flote su deseo de no pasar desapercibido.

Cristian Antar.

Cristian Antar, novillero mexicano (Fotografía: El Horizonte).

Antes de cerrar, quisiera ampliar un poco sobre Jorge Ávila, él se ungió matador de toros en 1974 en San Luis Potosí, teniendo como padrino a Manuel Capetillo y de testigo a su gran colega, amigo y socio de muchos años en Cancún, el recordado Manolo Espinosa Armillita”, sin olvidar a Jesús Solórzano quienes presentaron por muchos años con gran éxito toros en el bello sitio turístico.

Jorge defiende en la península con otros taurinos, la continuidad de una fiesta emblemática en la región.

Y mencionó también al relance, que su esposa, la pintora Alicia Ochoa, fue la ganadora en 2012 del concurso de pintura convocado en Madrid con motivo de adornar el cartel de la Corrida de Beneficencia de aquel año, el 6 de junio, primera mexicana que se ganó tal honor.

Por cierto, el que tiene, retiene. En un tuit de la ganadería de Jaral de Peñas (@deJaral) –que bien encabeza Juan Pedro Barroso–, se muestra a Jorge Ávila con una vaquilla de esa casa ganadera (obra del inolvidable Don Luis) donde demuestra el potosino que, lo bien aprendido, nunca se olvida. Véanle para que se den una idea del concepto taurómaco del matador, que es clásico y señorial.

Así las cosas, nos vemos próximamente el 25 de agosto en Arroyo, pues se lidia una novillada de Huichapan de Don Adolfo Lugo Verduzco, lo cual siempre presagia, un acontecimiento importante.

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Sobre Luis Ramón Carazo

Luis Ramón Carazo
Hijo del inolvidable cronista taurino José Luis Carazo “Arenero”, de quien heredó su pasión por la tauromaquia, convirtiéndose en cronista de toros y periodista de diversos medios impresos, radiofónicos y electrónicos como TDN (Televisa Deportes Network) y el Diario Reforma (Sección Negocios). Además de ser experto en Negocios Deportivos, es consultor y Consejero de Empresas. Actualmente también se desempeña como profesor de asignatura del ITAM en sus programas de Maestría de Negocios y Sistemas.