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Lección de sencillez en el toreo

Diego Urdiales.

Luis Ramón Carazo


Ocio y Negocio

Diego Urdiales, matador de toros español (Fotografía: El País).

martes 17 de septiembre de 2019

En el trato cotidiano es agradable encontrarse con personas flexibles, de vínculo fácil, con las que conseguimos relacionarnos. Podemos pensar en algunos así; dan los buenos días con una sonrisa afable, se ofrecen y prestan ayuda, son discretos y apetece estar en su compañía.

En los tiempos que corren en el toreo, dos toreros que están apuntando muy alto en la temporada europea, reflejan como seres humanos esa facilidad de trato, combinada con la sencillez de la naturalidad y las buenas maneras al torear, rematando las faenas en la suerte suprema con el corazón por delante.

Y me refiero a Diego Urdiales y Paco Ureña, ambos han traído el viento fresco de la pureza en su tauromaquia, como sólido argumento para ungirse en figuras del toreo en el otoño de sus carreras.

Así recuerdo cuando Paco Ureña le brindó a Diego en Bilbao el 23 de agosto de 2019, la faena del sexto de la tarde, y expresó su sentimiento con el toro de Vegahermosa de manera prístina, para escribir una tarde histórica en la plaza de Vista Alegre.

Paco Ureña.

Paco Ureña, matador de toros español (Fotografía: El País).

Y bien que estuvo Diego en esa misma tarde sin alcanzar trofeos, pero eso sí, dando muestra en el ruedo de una manera de interpretar el toreo que embelesa; como lo logró a plenitud con el toreo al natural en la feria de Salamanca en días recientes y antes en su ruedo, tejió (entre otras) tres faenas piramidales con toros de Alcurrucén; la última, el año pasado.

El 20 de agosto en Bilbao, Diego Urdiales trazó con suavidad y temple milimétrico, con una perfecta colocación entre muletazo y muletazo, una gran faena a un toro de Zalduendo que, por el buen quehacer del riojano, sacó sus cualidades a flote que en los momentos precedentes no eran tan claras. Eso finalmente es el toreo, pero no todos son capaces de demostrarlo; un trofeo fue su premio.

Ese astado –y nuevamente traigo a colación el tema de la sencillez humana– se lo brindó Diego a Fabiola, mexicana que radica en Canadá y que entusiasmada por su forma de interpretar el toreo, le sigue por varios lados de la geografía taurina. No recuerdo de memoria a un torero que le brindara su actuación en agradecimiento por esa preferencia, a una aficionada que, como tantos, bien pudiera pasar desapercibida en el tendido.

Hablamos pues de la grandeza de lo genuino, de ese valor humano –a veces tan perdido– de la sencillez, y en el caso entre los toreros, del compañerismo de quienes saben que la han pasado canutas, como el durísimo percance de Paco del que, dando ejemplo de entereza, lo ha superado y más aún lo ha sublimado al vencer a la adversidad.

Diego Urdiales.

Diego Urdiales (Fotografía: Arjona).

Lo traigo a colación ahora que inician las novilladas en La México, para reflexión de los que empiezan con la pretensión de algún día llegar a las alturas de su profesión; hay muchas formas para llegar a la cima, a mí me entusiasman más las sencillas que las ariscas de algunos toreros que en la cumbre tratan a los demás con desdeño, y se refleja en su quehacer taurino.

En La México, salió con las banderas desplegadas Miguel Aguilar, con una actuación convincente el 15 de septiembre de 2019, con un muy buen novillo de La Antigua, propiedad de Jorge de Haro, los demás de esa tarde y los del 16 de septiembre con los de Xalmonto, tienen que afinarse y prepararse a conciencia si pretenden en la dura carrera al futuro, no quedarse en la orilla. Ser figura del toreo “es un milagro”, según reza el refrán madrileño, no se les olvide.

El espejo de toreros como Diego Urdiales y Paco Ureña me parece que es saludable para el devenir del toreo y recuperan un concepto de tauromaquia que parecía ido, y toreros como Pablo Aguado y Emilio de Justo, entre otros, lo retoman. Los novilleros en el mundo debían parar oreja, no todo es toreo a la distancia y abusando del pico.

Emilio De Justo y Pablo Aguado.

Izquierda: Emilio Elías Serrano Justo, torero español; derecha: Pablo Aguado, torero español.

José Tomás parecía el único bastión del toreo ceñido y con la bamba de la muleta; sin embargo, poco a poco empiezan a brillar exponentes de esa línea de actuación y qué bueno, es un aire fresco de cara al futuro tan incierto del toreo.

Si les parece correcto lo que opino de nuestros novilleros, como diría Juncal: “tomen nota”. Pudiera ser de utilidad considerarlo y si de alguien puedo afirmar que es de la cuerda de la sencillez humana en México, y es un inmortal del toreo con el temple como argumento, es Jorge Gutiérrez, y a las pruebas me remito.

Lo sencillo está conectado con la grandeza, no me cabe duda, y una muestra también lo fue Paco Palencia, ahora director técnico y antes futbolista ejemplar, quien asistió a la novillada del 15 de septiembre y Sebastián Ibelles le brindó el primer novillo de la temporada, demostrando Paco su afición por el arte efímero que es el toreo. Necesitamos muchos como él, que demuestren su amor por la tauromaquia asistiendo a ver si avanzan, los soñadores de gloria.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Luis Ramón Carazo

Luis Ramón Carazo
Hijo del inolvidable cronista taurino José Luis Carazo “Arenero”, de quien heredó su pasión por la tauromaquia, convirtiéndose en cronista de toros y periodista de diversos medios impresos, radiofónicos y electrónicos como TDN (Televisa Deportes Network) y el Diario Reforma (Sección Negocios). Además de ser experto en Negocios Deportivos, es consultor y Consejero de Empresas. Actualmente también se desempeña como profesor de asignatura del ITAM en sus programas de Maestría de Negocios y Sistemas.