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Una vuelta a los comienzos

expresidente de Estados Unidos

Manfredo Martínez


Sociedades del Siglo XXI

Barack Obama en visita sorpresa al Hospital Nacional de Niños, Washington, EU, diciembre, 2018 (Foto: Reporteros Hoy).

sábado 22 de diciembre de 2018

El cuadragésimo cuarto presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama II, se ha tomado muy en serio la idea de compartir. Ha visitado vestido de San Nicolás el Centro Médico Nacional de los Niños de Washington. El exdignatario estadounidense hizo alarde de sus dotes artísticos al cantar villancicos para agradar a los pequeños y con su jovialidad comunicaba cercanía con el “pueblo estadounidense”, necesitado de servicios hospitalarios en la institución sanitaria, ante la “curiosa” mirada del personal médico y parientes de los menores, rompiendo de esa manera la rutina en las instalaciones. De acuerdo con datos de prensa, el exmandatario ha regalado entre otras cosas: juegos Hot Wheels, rompecabezas, vehículos teledirigidos y esmalte de uñas.

Antes de mencionar más, es loable la actividad ideada y ejecutada por Obama, en un tiempo específico por su alto grado de simbolismo, como es la celebración de navidad, cuando todo el mundo cristiano “conmemora” el nacimiento del “Niño Dios”; pero también por el alto grado de polarización política que se ha incrustado en el seno de la nación norteamericana, debido al impulso estadounidense centrista fomentado por el actual presidente, Donald Trump, quien, en el trayecto de su gestión, ha hecho una lectura excesivamente “personalista” de las diversas realidades sembradas actualmente y que tejen la historia de la humanidad. Como ejemplo, las recientes elecciones de medio término en donde los demócratas se hicieron del control de la cámara de representantes (diputados, en contextos como el mexicano); entretanto, los republicanos conservan el liderazgo en el senado.

Creo que la iniciativa de Obama debe ser un “llamado a la acción” para que cada uno de nosotros, en cualquier rincón del planeta, “entendamos” las limitaciones que tenemos y comprendamos que “cerca o lejos” de nosotros conviven personas que generalmente pasan desapercibidas, por formas ególatras de convivencia en sociedad. Ello pasa por reconocerse en “el otro” y percibir que la armonía y la justicia social -que pregona y que empieza a operativizar Andrés Manuel López Obrador (AMLO), por ejemplo- en comunidad no puede ser construida con base en la separación de los “buenos y mejores” o de los “malos y peores”.

hospital nacional de niños

Obama vestido de Santa Claus (Foto: EFE).

Por otra parte, estas festividades pueden servirnos para reflexionar sobre si el modelo para la construcción de muros promovida por entornos ultraderechistas, como el de Trump y compañía, a escala planetaria contribuye o no a la seguridad interior de los países; o, en su defecto, fortalece la ideología antiimperialista que observa en Estados Unidos “el mal” que ha tomado forma humana y que lo ha catapultado en el imaginario popular como “policía del mundo”, usando una retórica de “liberar a los pueblos de la opresión” y que rompe con el principio de no intervención en los asuntos internos de los países.

Bajo mi punto de vista, el expresidente Barack Obama es la antítesis de Donald Trump, en el sentido de cultivar y comunicar carisma para conectar con las masas, lo cual le ha valido, entre otras cosas, haber ganado en 2009 el Premio Nobel de la paz, por sus iniciativas globales tendientes a la construcción de la misma, en colaboración relativamente horizontal con sus pares.

Creo que la navidad es propicia para el reencuentro familiar e identificar la “luz” de la sabiduría y la templanza, para confrontar la realidad en un mundo y sociedades atestadas de fanatismos y manifestaciones violentas en sus más variadas y diversas formas.

En conclusión, esta acción protagonizada por Obama además de que permite “recobrar” vida en el espacio público, le hace ver como un “ciudadano” que contribuye en la construcción de sociedades tolerantes y solidarias.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Manfredo Martínez

Manfredo Martínez
Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana (UIA) y Licenciado en Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en donde es profesor de Periodismo. Miembro Directivo (Secretario) de la Asociación de Egresados del Posgrado en Comunicación de la Ibero (ASEPEC UIA), Periodo 2017-2019. Ex encargado de la Comunicación y visibilidad del Programa de Apoyo a los Derechos Humanos (PADH) de la Unión Europea en Honduras. Ha sido colaborador de medios informativos como: Revista C+Ibero (UIA) y Blog “Factor Tiempo” (ambos en Ciudad de México); Diario el Heraldo; semanario “Honduras This Week”; periódico digital “hondudiario.com”; Televisión Hondured; Radio Reloj; Mundo TV (en Tegucigalpa, Honduras). Asimismo, ha colaborado con organizaciones promotoras de los Derechos Humanos: Programa de Voluntario de las Naciones Unidas (VNU-onusida); Asociación Colaboración y Esfuerzo (ACOES); y Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR).