Home || Colaboradores || Trump y el vicio de señalar al otro

Trump y el vicio de señalar al otro

Trump.

Manfredo Martínez


Sociedades del Siglo XXI

Imagen: CNN.

sábado 3 de agosto de 2019

En esta semana el actual presidente estadounidense Donald Trump –quien a principios de año, en una entrevista televisiva se autocalificó como el “mejor” presidente de la historia de Estados Unidos con una gestión reducida de apenas dos años, y que además se ha autodefinido reiteradamente como un “genio estable”– ha comparado y señalado en entrevista con un rotativo de ese país, que la ciudad estadounidense Baltimore es “peor” que Honduras, relativo a la violencia. En 2017, según la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), tenía una tasa de 55,8 homicidios por cada 100,000 habitantes. Entretanto Honduras, con 9 millones de habitantes registraba un año más tarde, una tasa de homicidios de 41,2 por cada 100,000 habitantes.

A mi parecer, las comparaciones son descabelladas, en tanto las diferencias geográficas, sociales, culturales y poblacionales –comparando ciudad con país–, “abismales” en la gestión y construcción de sociedades promotoras activas del llamado “Estado de bienestar”. Creo particularmente que el problema en la interpretación de la realidad por parte del presidente Trump, pasa por considerarse él mismo como el “único opositor” que se puede cuestionar en la gestión de los asuntos públicos e internacionales que abonan o afectan en la prolongación del liderazgo del país de las “barras y las estrellas”.

Bandera de EE. UU.

Ilustración: Jacques Rouveyrol (2018).

La transgresión de los códigos convencionales en las relaciones sociales, parece ser el “As bajo la manga” del dignatario norteamericano para tener vigencia en el espacio público mediático y en la ubicuidad de un discurso político-comercial volátil para desorientar y mantener distraídos a los receptores del mismo, en tiempos donde se carece de un liderazgo genuino, humanista-desinteresado e interesado en las desgracias que oprimen a millones de seres humanos a lo largo y ancho del planeta Tierra.

Más que imponer una verdad única, en torno a la concepción de temas –por ejemplo en el terreno migratorio–, Trump debería pensar estrategias para la sostenibilidad del liderazgo de Estados Unidos (lo cual sería posible sólo con la implicación consensuada y en el marco del respeto mutuo y la tolerancia a las diversas ideologías a escala planetaria), para que se entienda, que el fenómeno de la globalización permite que los países puedan reinventarse y establecer alianzas con terceros países (lo cual era impensable unas décadas antes).

Geopolítica.

Fotografía: Estudios de Política Exterior.

Bajo mi punto de vista, una concepción humanista de nuestra realidad contemporánea, permitiría que figuras de influencia global como Donald Trump, se hiciesen exámenes de autocrítica y “comprender” que, a pesar de un diseño sostenido y peso geopolítico gerenciado desde anteriores administraciones, hay momentos precisos en donde el cambio es inevitable (tanto a nivel comunitario como a nivel de los procesos de relación interpaíses). De tal manera, que no se puede comprender y construir un mundo pluralista, en donde prevalezca el respeto a los demás habitantes de la tierra, en tanto persiste el empecinamiento de acusar a otros –desde grupos étnicos, inmigrantes, políticos y periodistas–, como: terroristas, narcotraficantes, debiluchos y enemigos del pueblo, respectivamente.

En definitiva, Estados Unidos tiende a incrementar la latente polarización mientras no exista una autoconstrucción de personalidad del presidente que permita empatizar en condición balanceada con la ciudadanía, a sabiendas de que gobierna para todo el país y no solamente para agradar a sectores ultraconservadores, clasicistas y defensores del status quo. Esto sólo contribuye a debilitar la fuerza social cohesionada y multidimensional de antaño de la sociedad estadounidense, propiciando que esas distracciones mitiguen la creatividad y lastimen la identidad nacional.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Tu opinión es importante

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Sobre Manfredo Martínez

Manfredo Martínez
Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana (UIA) y Licenciado en Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en donde es profesor de Periodismo. Miembro Directivo (Secretario) de la Asociación de Egresados del Posgrado en Comunicación de la Ibero (ASEPEC UIA), Periodo 2017-2019. Ex encargado de la Comunicación y visibilidad del Programa de Apoyo a los Derechos Humanos (PADH) de la Unión Europea en Honduras. Ha sido colaborador de medios informativos como: Revista C+Ibero (UIA) y Blog “Factor Tiempo” (ambos en Ciudad de México); Diario el Heraldo; semanario “Honduras This Week”; periódico digital “hondudiario.com”; Televisión Hondured; Radio Reloj; Mundo TV (en Tegucigalpa, Honduras). Asimismo, ha colaborado con organizaciones promotoras de los Derechos Humanos: Programa de Voluntario de las Naciones Unidas (VNU-onusida); Asociación Colaboración y Esfuerzo (ACOES); y Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR).