Home || Colaboradores || Inflación: avances y retos

Inflación: avances y retos

Inflación en México

jueves 17 de agosto de 2017

Hace unos días tuve la oportunidad de reunirme con jóvenes universitarios para dar una plática sobre la evolución y perspectivas de la economía mexicana. Estos ejercicios son profundamente enriquecedores porque me permiten tener una mayor sensibilidad sobre lo que piensan y preocupa a quienes tendrán muy pronto la responsabilidad de dirigir el destino de México.

En algún punto de nuestro encuentro pregunté si alguien sabía a cuanto ascendía la inflación anual en nuestro país, y entonces empezó la danza de los números, hasta que finalmente lancé la cifra ofrecida recientemente por el INEGI: la inflación anual al mes de julio en México fue de 6.44%.

Esta dinámica me lleva a la siguiente reflexión: la inflación como fenómeno galopante ha dejado de preocupar, no porque no sea negativo sino porque en México el crecimiento desmedido de los precios se ha mantenido bajo control en las últimas décadas. Efectivamente, la última vez que en México se presentó una escalada significativa en el nivel general de precios fue en 1995 cuando, resultado de una devaluación superior a 100% del peso frente al dólar, la inflación se disparó a 52%, desde un nivel de 7% en 1994.

En 1995, la mayor parte de mi audiencia universitaria estaba recién nacida o incluso no habían nacido. Cuando empezaron a cobrar conciencia de la realidad, la economía mexicana ya había consolidado la estabilidad de los principales indicadores macroeconómicos gracias a una serie de cambios estructurales que hicieron que la inflación dejara de ser noticia. A los jóvenes de hoy no les ha tocado ver el tema inflacionario en las primeras planas de los periódicos, lo que es, sin lugar a dudas, una extraordinaria revelación.

Después de conocer el dato puntual de la inflación, la pregunta obligada era si ese nivel les parecía alto o bajo, lo que dio origen a una polémica por demás interesante. La mayor parte de los jóvenes consideró que la inflación actual en nuestro país era alta, lo cual era una apreciación acertada si se considera que en 2015 la inflación fue de 2.13%, el nivel más bajo en la historia económica de México e inferior al objetivo puntual de Banco de México de 3%.

Es interesante destacar que los reducidos niveles de inflación observados después del estallido de la crisis hipotecaria en Estados Unidos, son un fenómeno que se observa en la mayor parte de las economías avanzadas y en algunas emergentes con sólidos fundamentos. En Estados Unidos, durante 2015 se registró el segundo nivel inflacionario más bajo de su historia (0.7%), tan sólo detrás del 0.1% observado en 2008. El descenso de los precios en México y Estados Unidos se debió a una profunda desaceleración de la actividad económica que se reflejó a su vez en la contracción global de los precios de la energía, ocasionando una abrupta disminución en el nivel general de precios.

No obstante, para quienes tenemos un poco más de tiempo navegando por las turbulentas aguas de la economía, la perspectiva es diferente. Nuestro país cuenta con una larga historia inflacionaria, misma que se ha asociado a las devaluaciones del peso en las décadas de los años 70, 80 y 90, por lo que hemos sido testigos de niveles realmente obscenos.

Una pregunta que desconcertó aún más a los jóvenes fue cuál había sido la inflación más alta en la historia de México. Sus parámetros de comparación no les permitían ni remotamente pensar en una tasa de dos dígitos, de manera tal que las cifras que se escucharon en el aula fueron muy bajas. Les tuve que hacer notar que México era diferente hace poco más de dos décadas, perdimos el rumbo en muchos aspectos de la vida política, económica y social del país, lo que derivó en episodios realmente dramáticos.

Cuando comenté que la inflación más alta que se ha registrado en nuestro país fue en 1987, cuando la variación fue de 160%, se dejaron ver caras de incredulidad, la gente trató de entender lo que significaba esa cifra: los precios casi se triplicaron ese año, y se observaron meses que superaron, por mucho, la inflación anual que hoy tenemos, como enero de 1988 cuando se registró una inflación de 15.5%.

En ese momento tuve que explicarles lo que era la hiperinflación: un entorno caracterizado por un incremento rápido y continuo de los precios hasta niveles irracionalmente altos, con un impacto muy poderoso sobre el poder adquisitivo de la moneda, lo que se refleja en desempleo, mayores índices de pobreza y un gran daño en la economía en general.

Con estos antecedentes, les compartí que en Brasil, en abril de 1990, se registró una inflación anual superior a 6,500%, mientras que un año antes, en marzo de 1989, la inflación anual en Argentina excedió 20,000%. En verdad cuesta mucho trabajo entender lo que estas cifras significan, lo cierto es que en estos casos, como en otros tantos en los que se presentó un escenario de hiperinflación, los precios mostraron una tendencia creciente y exponencial, que al no atacarse con decisión derivaron en niveles grotescos.

Un ejemplo de lo anterior es lo acontecido precisamente en Brasil, en donde los precios registraron una variación de 300% en enero de 1986, al cierre de 1987 aumentó a 500% y en 1988, la variación anual ya había superado 1,000%. Si bien es cierto en México no alcanzamos estos niveles, claramente el país se encaminaba hacia allá, por lo que la batalla para lograr un mayor progreso económico tenía que pasar por el control de la inflación.

Hoy contamos con un Banco Central autónomo que tiene como principal mandato preservar el poder adquisitivo de la moneda, y ésta es sin lugar a dudas, la mayor contribución que puede hacer al crecimiento económico del país. Afortunadamente hemos aprendido la lección y temas cruciales para promover un mayor crecimiento económico como el control de la inflación y contar con finanzas públicas sanas, son conceptos en los que hay un amplio consenso entre los actores políticos.

Así las cosas, me parece que la inflación es baja y perfectamente manejable por las autoridades monetarias del país. No obstante, aunque me gustaría decir que la inflación es una prueba superada, no es así. Se requiere de un trabajo disciplinado y permanente por parte de las autoridades financieras, teniendo siempre como prioridad que el país alcance mejores niveles de vida.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. Me pareció que su artículo fue muy atinado para los.momentos por los atraviesa el país en relación al crecimiento económico. Sea usted bienvenido. Espero leer con prontitud más colaboraciones al respecto.Mucho agradeceré profesionalismo, ya que.muchos se vuelven oficialistas y son incapaces de contradecir a la.versión oficial del.gobierno en turno. Anote usted lo siguiente.Le mencione a un futbolista profesional que hace diez años (2007) hubiera comprado un seguro con.componente de inversion x 70 000 udis.a 3.839555 268 768 pesoshoy estaría cambiando sus udis al 5.778558 x 404 490 pesos. La diferencia es la protección de vida y su dinero de la inflacion. Le hecho la culpa al.gobierno de la inflacion y porque no le habían comentado que había estos instrumentos.

Tu opinión es importante

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Sobre Manuel Guzmán Moreno

Manuel Guzmán Moreno
Es un financiero con más de 30 años de experiencia en el sector bancario y bursátil de México. Durante 10 años se desempeñó como Director General de Inversiones y Chief Economist en Grupo Financiero Banorte-Ixe, teniendo a su cargo las áreas de Fondos de Inversión, Afore Ixe, Administración de Activos y Análisis y Estrategia Económica. Ha ocupado posiciones importantes en Intercam Grupo Financiero y Monex Grupo Financiero, en donde tuvo bajo su responsabilidad el diseño de las estrategias de inversión, operación de inversionistas institucionales y fondos de inversión. Actualmente se desempeña como Director General de Novastone Capital de México. Es Licenciado en Economía por la UAM y cuenta con una Maestría en Economía por el ITESM. En el plano académico, ha impartido clases de Economía y Finanzas en varias universidades. Es comentarista del noticiero “En los tiempos de la radio”, columnista y miembro del Comité Editorial del periódico El Economista, con más de 500 artículos publicados, y colaborador en diversas revistas especializadas. Es autor del libro “México Frente a la Crisis” y conferencista exclusivo de LID Conferenciantes, miembro de la International Association of Speakers Bureaus. Fue miembro del Consejo de Administración de Bansud en Buenos Aires, Argentina. En 2001 fue elegido como miembro del “Leadership Club” de SEI Investments en Filadelfia, EEUU. En 2010, LID Editorial lo nombró “Rookie of the Year” por las altas ventas de su libro “México Frente a la Crisis”. En 2013 fue reconocido por la Revista Forbes como uno de los 10 economistas más influyentes de México. En 2017, la Rectoría General de la UAM le otorgó el Reconocimiento Honorífico “Egresado Distinguido UAM” por sus méritos en los ámbitos académico, cultural y humanístico, así como por su contribución al desarrollo de la Universidad y del país.